El proyecto de incineradora de biomasa supone un riesgo para el futuro de Monzón

Tras las recientes declaraciones realizadas por el concejal de Desarrollo del Ayuntamiento de Monzón Javier Vilarrubí de apoyo a la implantación de una Central Térmica por incineración de biomasa, Ecologistas en Acción quiere realizar una serie de puntualizaciones.
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El día 26 de enero de este año se llevó a cabo la subasta para la asignación de MW para energía renovable. Forestalia no obtuvo ningún MW para biomasa debido al alto coste de la misma en comparación con la energía fotovoltaica o la eólica. (1*)

Se prevé que a lo largo de este año, o principios de 2022 se realice una nueva subasta. Si las condiciones se mantienen, la falta de rentabilidad de los proyectos de biomasa destinados a generar electricidad la hacen poco competitiva. Además, ahora entran en juego antiguas centrales térmicas de carbón ya construidas (por ejemplo la central térmica de Hunosa en Mieres) que se quieren reconvertir a biomasa y necesitan esas ayudas para mantener el funcionamiento y el empleo, con la ventaja competitiva de no requerir una inversión inicial tan alta.

Al margen de las pesquisas relacionadas con la subasta, Ecologistas en Acción considera que este proyecto no interesa a Monzón, por múltiples razones:

-La más importante, por la salud de los ciudadanos. La incineradora proyectada quemaría 1.200.000 kilos de virutas de serrín cada día, generando más de 250.000 m3 de humos cada hora durante 8.000 horas al año a 600 metros de las viviendas, lo que supone toneladas de contaminantes liberados al aire como material particulado, óxidos de nitrógeno y azufre, compuestos orgánicos volátiles, benzopirenos y cientos de sustancias cancerígenas. El mismo INAGA dice que el impacto al aire es severo por la cantidad y duración de las emisiones. La incineradora está calificada como industria molesta e insalubre pues los humos y el polvo que genera son directamente perjudiciales para la salud humana. Además, puede ocasionar daños a la riqueza agrícola o forestal al emitir SO2y NOx que entre otros impactos, son causantes de la lluvia ácida.

  • La implantación de una industria sucia, como la incineradora, impide la instalación de otro tipo de industrias limpias, que requieren mejor calidad del aire (de transformación agrícola, farmacéuticas, alimentación, componentes electrónicos, etc.)

-De construirse, la Incineradora de Biomasa, se devaluarían las posibilidades de la ciudad de Monzón en cuanto a sostenibilidad y calidad de vida. Muchas personas no se vendrían a vivir a una población, que como carta de presentación, tiene una chimenea de 60 m. emitiendo humos 8.000 horas al año. Su presencia entre dos de los principales accesos a Monzón sería un desaguisado paisajístico irremediable, compitiendo la visión de la chimenea con el castillo de Monzón.

Respecto a los procesos judiciales, siguen existiendo tres procedimientos abiertos (recurso contencioso sobre la revisión de oficio de la Autorización Ambiental, el recurso de la primera Declaración de Impacto Ambiental y un recurso contencioso administrativo contra la resolución de prórroga de la Autorización Ambiental) y en breve Ecologistas en Acción va a interponer un nuevo contencioso administrativo contra la resolución que otorga la autorización administrativa a la planta.

Así mismo, recordar que la Asociación Española de Biomasa-(Avebiom) (2*) defiende la limitación del tamaño de este tipo de centrales puesto que los proyectos de gran potencia “desvirtúan en gran medida las ventajas de la biomasa, al concentrar en una sola planta un consumo enorme, del orden de 450.000 toneladas al año de biomasa para una central de 50 MW, lo que obliga a suministros de biocombustible desde grandes distancias”, por lo que el balance en la huella de carbono resulta desfavorable de acuerdo a la Comisión Europea y la Directiva Europea de Energías Renovables.

Así, el proyecto de Central Térmica por incineración de biomasa que se pretende instalar en Monzón, además de no tener MW retribuidos para afrontar la actividad, tampoco tiene materia prima que quemar. Hasta la fecha no se ha presentado ninguna solicitud obligatoria para cultivar chopos (son necesarias más de 10.000 ha).

Así sin materia prima, Forestalia solo tiene la posibilidad de pedir una autorización administrativa para quemar otro tipo de combustible como residuos. Es el caso de SAICA en El Burgo del Ebro (3*), que quema más de 50.000 toneladas de desechos al año. Dadas las múltiples facilidades otorgadas a Forestalia durante la tramitación de este proyecto es una posibilidad que está encima de la mesa, pues el horno que se construiría tendría posibilidad de quemar cualquier tipo de residuo.

Por todo ello, Ecologistas en Acción quiere dejar clara una vez más su posición de apoyo a la implantación en Monzón de aquellas empresas que no supongan un deterioro para la salud de la ciudadanía ni el medio ambiente y por contra seguirá vigilante y en oposición a proyectos que ataquen la salud y el patrimonio natural como es el caso de la Incineradora de biomasa.

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