La máquina del tiempo

Crónicas del colapso

crónicas del colapso(Puedes leer primero la presentación de la serie «Crónicas del colapso»)


Al fin conseguí acabar lo que había estado preparando desde hacía mucho tiempo. Solo tenía que darle a aquel botón que muchas veces me había saltado al ojo. Después de preparar todo lo que necesitaba para sobrevivir durante dos días, presioné aquel dichoso botoncillo. En un abrir y cerrar de ojos ya estaba allí, en el año 2078. 

Nada más respirar note algo muy raro. El aire me sabía mejor que el que conocía de mi tiempo, pensé que en el futuro debían haber inventado algo para solucionar la contaminación de las ciudades. Caminando por las calles noté algo mucho más extraño… no había coches circulando. Mire al cielo pero no… no habían inventado coches voladores.

Algo cansado me detuve en un parque y bebí un sorbo del agua que llevaba en una botella. Al acabarse el agua tire la botella a la basura como solía hacer. Pero la gente me miraba mal y al dar unos cuantos pasos, un grupito de tres personas se peleaba violentamente por aquella botella.

Empecé a pensar que tal vez me había equivocado al poner el año en el crono-navegador porque esas cosas no me parecían propias de un futuro como dios manda. Así que pregunte a un policía de la calle en qué año exacto estábamos y, efectivamente, era el año 2078. También le pregunté por la inexistencia de vehículos a motor. Él me miró como quien contempla a un desequilibrado y me respondió que todo el mundo sabía que unos años atrás habían terminado las reservas de petróleo. Se acabó. Entonces comprendí todo lo que había sucedido.

El policía me pregunto si pertenecía a alguna familia rica, yo no comprendí, pero él me aclaró que aquella botella que había tirado podría tener el valor de varios cientos de euros. También me contó que ahora las principales mafias se dedicaban al tráfico de plásticos. Después de una larga e interesante conversación me despedí de aquel policía y decidí seguir con mi camino.

Entré en un supermercado para poder comprar algo de beber y nada más mirar me di cuenta de que ningún alimento estaba envasado y que todos los alimentos procedían de los alrededores de la ciudad, parece que ya no había frutas ni conservas procedentes del extranjero por la falta de transportes.

No aguantaba más. En aquel sitio todo era muy extraño, la gente vestía la misma ropa, todo era muy caro, entonces decidí volver a mi tiempo… en menos de diez segundos estaba de vuelta. A medida que se disipaba el mareo del salto y mis oídos comenzaban a percibir el ruido de mi época, contemplé todo lo que tenía a mi alrededor. Reflexioné en todo lo que habíamos extraído de las entrañas de la Tierra. Pensé en que la falsa sensación de abundancia que nos acompañaba sólo era una ilusión… era una abundancia prestada. Una riqueza robada al futuro.

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