J. Salas: «¿Por qué no cambiamos de opinión aunque nos demuestren que estamos equivocados?»

La primera impresión es la que cuenta. Cuando nuestro cerebro recibe por primera vez información sobre un asunto —“ese de ahí es Juan, es un vago”— deja grabada una silueta que provoca que todo lo que sepamos desde entonces en ese ámbito tenga que encajar en ella. Los humanos vivimos en un relato, necesitamos que las piezas encajen, y por eso nos costará tanto asumir en el futuro que Juan es un currante. “Es como una mancha”, explica la psicóloga Dolores Albarracín, “es mucho más fácil ponerla que eliminarla después”. Si esa mancha forma parte de nuestra visión del mundo, nuestra escala de valores, será casi imposible limpiarla, porque sería como replantear nuestra identidad. Por eso nos cuesta horrores cambiar de opinión: los hechos deben encajar en la silueta o ni siquiera los tendremos en cuenta.

Cada vez más estudios muestran las limitaciones de la razón humana. En ocasiones se ignoran los hechos porque no se adaptan a lo que pensamos. La verdad no siempre importa. Hace justo un año, se realizó una prueba muy sencillita. ¿En cuál de estas fotos ve usted a más gente? En la foto A, de la toma de posesión de Donald Trump, se veía a mucha menos gente que en la foto B, de la inauguración de Barack Obama, llena hasta la bandera. El 15% de los votantes de Trump dijo que había más gente en la foto A, un error manifiesto. ¿Tienen un problema de visión, alguna carencia cognitiva, para llevarle la contraria a un hecho tan evidente? Es más sencillo: a veces, cuando discutimos sobre hechos, en realidad no estamos discutiendo sobre los hechos. Ese 15% sabe que dar la respuesta B es reconocer que Trump es un mentiroso y, por tanto, admitir que han votado a un mentiroso.

Javier Salas: «¿Por qué no cambiamos de opinión aunque nos demuestren que estamos equivocados?», en El País, n. 14 812 ; Madrid : Grupo PRISA, 28 enero 2018 (extr. La Litera información)

Albelda rindió homenaje a los vecinos represaliados entre 1936 y 1945

La exposición Memòria silenciada: Albelda 1936-1945, presentada por Jean Marcel Molet y José Antonio Molet, profesor de Historia jubilado e investigador de la memoria local, recupera las historias de los vecinos deportados y exiliados durante la Guerra Civil y los años posteriores. La jornada, celebrada el pasado sábado, concluyó con

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