La localidad literana acogerá el 19 de septiembre la conmemoración de los 900 años de un documento clave para la historia de Aínsa.
La historia de Aínsa y la de Calasanz están unidas por un documento fundamental de la época medieval: la Carta Puebla concedida por el rey Alfonso I el Batallador en 1127 a los pobladores de Aínsa, un privilegio otorgado en Calasanz que concedía a la villa del Sobrarbe los mismos fueros que disfrutaba Jaca, además de diferentes derechos y exenciones.
Nueve siglos después, esta conexión histórica volverá a ponerse en valor el próximo 19 de septiembre, cuando Calasanz acoja una jornada conmemorativa de los 900 años de la Carta Puebla, con actividades en algunos de los lugares que fueron escenario de aquel episodio de la historia de Aragón.
La Carta Puebla constituye uno de los documentos más importantes relacionados con la consolidación medieval de Aínsa. Alfonso I concedió a sus habitantes los fueros de Jaca, uno de los ordenamientos jurídicos de mayor relevancia en el Aragón medieval.
El privilegio también contemplaba diferentes ventajas para los pobladores de Aínsa, entre ellas determinadas exenciones y derechos sobre el territorio. Con estas concesiones, el monarca favorecía el asentamiento de población y reforzaba la importancia estratégica de la villa en un momento de expansión del Reino de Aragón.
Pero lo que convierte este documento en especialmente significativo para La Litera es su lugar de expedición: Calasanz. La localidad contaba entonces con un importante enclave defensivo, situado en una posición estratégica y vinculado a la expansión territorial de la Corona aragonesa. Desde este punto, Alfonso I desarrolló parte de su actividad política y militar.
La ermita de San Bartolomé, testigo de la historia
Uno de los espacios que conserva la memoria de aquel periodo es la ermita románica de San Bartolomé, situada junto al antiguo castillo .La ermita de San Bartolomé tenía para Alfonso I un significado especial. La mandó construir su padre, Pedro I, tras la conquista de Calasanz. El templo representaba uno de los hitos de la expansión del Reino de Aragón. El conjunto constituye uno de los principales testimonios del pasado medieval de la localidad.
La relación histórica entre ambas localidades ha vuelto a quedar patente este año con motivo de La Morisma de Aínsa. La representación de 2026 incorporó un guiño a esta efeméride y a la Carta Puebla, con la presencia del personaje de Calasanz y una escena que simbolizó la entrega del documento. Una delegación del CELLIT (Centro de Estudios Literanos y del Ayuntamiento de Peralta de Calasanz asistió a La Morisma de Aínsa 2026 invitada por el consistorio local.
La celebración ha permitido recuperar para el público una conexión histórica que durante siglos ha permanecido vinculada a los documentos medievales.
Los actos del sábado 19 incluirán una visita a la ermita de San Bartolomé, donde se explicará su historia y arquitectura románica, y un acto central en la iglesia de San Cipriano dedicado al documento y a su significado histórico.
La jornada contará también con la participación de los Donzaineros de Monzón y finalizará con la interpretación de la Marcha Real de los Reyes de Aragón.
La conmemoración permitirá poner nuevamente sobre la mesa un episodio de la historia aragonesa que conecta dos territorios separados actualmente, pero unidos por un documento de hace nueve siglos.
Enhorabuena cañutos!!


