En estos días donde la ilusión es más necesaria que nunca, me hace mucha ilusión compartir una charla con Paula Beltrán la compañera acogedora con la que compartí buenos momentos en Imaginaria .
Paula Beltrán, alias Miss Paulitz, es una tremenda creativa binefarense que ejerce en Zaragoza, es la creadora de Doce Tazas, el lugar donde las ideas nacen alrededor de una taza de café, y Tacita y Media, una editorial chiquinina donde publica los cuentos que escribe y de cuentos sabe y mucho. Y además es madre.
Quién es Miss Paulitz? Paulitz es el nombre con el que me llama únicamente una persona. Me habían llamado Pau, Pauli, Pauline… pero Paulitz, nunca. Me gustó y me añadí el Miss porque me parecía todavía más enrevesado: un tratamiento anglosajón con un nombre ¿alemán? Jaja. ¡Ni siquiera sé de dónde sale!
Porque escribes para niños? Siempre he escrito, en principio para mí. Luego por diversión escribía relatos y sonetos tontos a mis amigas. Luego hice de mi afición mi trabajo y he escrito guiones para distintos formatos. Pero cuentos fue con el nacimiento de mis hijos. Les he explicado siempre las cosas de manera divertida a través de historias. Es una manera más sencilla y creativa para explicar cosas más complejas. Imagino que es lo mismo para adultos. Plasmar sobre papel cosas que a priori son complejas, pero a través de las historias, saliendo un poco de una misma todo tiene más sentido y el mensaje se vuelve más universal.
¿Libros favoritos de tu infancia que haya marcado? A pesar de ser una niña muy creativa y con mucha imaginación, nunca me gustaron los libros de fantasía. Me gustaban los libros que no me trataban como una niña. Me gustaban los libros que me hacían pensar. El libro que recuerdo que acabó destrozado porque lo leía y lo releía y me dejaba con la boca abierta cada vez, consciente de que lo que era diferente a todo, fue uno que se llamaba El libro loco de todo un poco de Gloria Fuertes. Gloria Fuertes me ha acompañado toda la vida y es irreemplazable. Pero leía mucho de todo. Cuando fui un poco más más mayor, recuerdo con mucho cariño las novelas de Fernando Lalana y Jordi Sierra i Fabra que se convirtieron en mis autores de cabecera.
Cómo consigues que tus historias enseñen sin sermonear? ¡Ja! ¡Quizá porque no sea buena consejera! A las madres ya les dan muchos consejos en casa, en la calle, en la tele… Yo cuento mi experiencia o mi forma de ver la vida y hay gente que se siente identificada y se la lleva a su terreno. En el momento que escribes algo deja de ser tuyo y pasa a ser de los demás. Si cuentas algo que encierra una verdad, aunque sea un cuento, tu verdad es más universal de lo que crees. No hay tanta originalidad en lo que nos pasa, otra cosa es que lo resolvamos de una manera u otra. Mi madre siempre dice: mira si habremos visto llover y pararse. Y es que es verdad, lo importante es siempre lo mismo.
Alguna vez un niño o niña te ha hecho cambiar una historia o repensar un personaje? En realidad me baso en muchos niños, los de mi alrededor, los que fuimos, los que somos… Digamos que la historia parte de los niños y más que cambiar, me han inspirado historias, maneras de explicar cosas, pero sí que es verdad que la historia crece en el momento que la cuentas y ellos hacen otra lectura, la amplían y la mejoran.
¿Qué has aprendido de los niños ? Que es un público muy exigente. Piensa que yo parto de ser una niña que no le gustaba que le trataran como a una tonta. Me gustaba que me tomaran en serio, aunque fuera a través del humor. Yo nunca trato con condescendencia a los niños, les trato de tú a tú, dándoles poder y libertad para que se expresen como quieran. Si no les gusta te lo dicen. Y esa verdad, esa naturalidad y esa empatía la hemos perdido. A veces les explico temas como la discapacidad en el caso del Un ser espacial (Nerea Resa, Tacita y media, 2025) o, a los que son un poco más mayores, el bullying a través de El chico del banco (Paula Beltrán, Tacita y media, 2025) y me doy cuenta de que ellos lo entienden con una naturalidad pasmosa, les tratamos de explicar algo que ellos dan por supuesto y darte cuenta de que eso lo hemos perdido los adultos es demoledor.
¿Sabes lo que sienten, los niños después de leerte? Y los padres? Tengo la suerte de que mientras les cuento el cuento tengo ya el primer feedback: si tengo su atención, si bostezan, si colaboran, si hablan… Y desde luego en cuanto acabo me lo hacen saber de viva voz, de manera cristalina. Y es una gozada cuando padres o niños te ven por la calle y te dicen que les encanta tal libro y que lo han leído mil veces (hasta te odian un poco por eso, jaja). Te hacen sentir que vale la pena, que algo has hecho bien.
¿Tienes algún ritual creativo, música, un horario favorito? Mi ritual creativo ideal es estar sola con una música sin letra (o en un idioma que no entienda) que vaya con el tema que estoy tratando para meterme en la historia y no cantar a la vez (soy muy dispersa). Tener una taza de café y el ordenador delante. Preferiblemente de noche o madrugada. Soy muy catarata y avanzo mucho en poco tiempo. Me lleva más retocar, releer y volver a retocar hasta que digo ¡basta! porque siempre estoy reescribiendo. Sin embargo, mi ritual creativo real desde hace 11 años es aprovechar esos momentos que son muy pocos a salto de mata a cualquier hora del día y exprimirlos al máximo porque soledad tengo poca. Jaja. Aunque la compañía compensa.…
Por donde empiezo a leer? Este año en Tacita y media hemos editado dos libros, digamos que más sociales: El chico del banco (Tacita y media, 2025), escrito por mí que habla sobre la obesidad y el bullying. Habla de una situación muy tremenda que debemos hablar y conocer, sobre todo todos los que pasamos junto a un banco como el que aparece en la historia. Creo que en Navidad es un buen momento para leer en familiar y tener cierta sensibilidad por el sufrimiento ajeno porque podemos ser parte de la solución. Un ser espacial (Tacita y media, 2025), escrito por Nerea Resaestá basado en su propia experiencia, ya que su hermano tiene un discapacidad severa que hizo que ella fuera una niña muy madura para luchar junto con su familia por el bienestar de su hermano. De esa querencia nació este libro. Una historia de empatía y superación para toda la familia. Ambos libros los ha ilustrado maravillosamente Nerea Mur, una medio hermana pequeña que me he encontrado y con la que compartimos una visión del mundo muy similar. Artistaza y amigaza. Y, por supuesto, nunca me olvido de recomendar a mis primogénitos ¿Dónde meto a mi hermana? que ilustraron Miriam Martínez y Vanesa Burillo (Hola Monstruo, 2022); Un domingo fantástico, ilustrado por Pilar Serrano (Tacita y media, 2023) y Cachorro Cacharro, de nuevo ilustrado por Nerea Mur (Tacita y media, 2024).
Un consejo para escribir un cuento a un nieto? Ya sabes que no soy yo de dar consejos, así que te diré lo que hago yo: mirar y escuchar. Mirar atentamente a mi alrededor, hacerme preguntas y buscar las respuestas. Escuchar y observar qué preguntas, dudas o problemas tienen los niños, y busco la manera de solucionarlo a través de historias que puedan entender, divertirles y sobre todo hacerles pensar. El pensamiento crítico hay que activarlo desde pequeños y eso quiero que hagan los niños: que cierren el libro, pero que no acabe la historia.




