Conversando con Ada Colau

El mes de agosto es sinónimo de fiestas populares en gran parte de las villas de la ruralidad de España. Aunque estas se encuentren relacionadas con el disfrute, el baile, las comidas y un sinfín de emociones ligadas a un sentimiento de bienestar y familiaridad, también pueden ser un momento plagado de curiosidad, conversaciones y reflexión.

En ese momento, abordamos la conversación con Ada Colau como aquello que era, sin más: una conversación, un intercambio de ideas y preocupaciones que plagaban nuestra mente. Lo cierto es que a pesar de las diferencias que evidentemente surgen como individuos distintos, compartir un rato entre una persona tan ligada a la política y a todo aquello que se ve en los medios como algo lejano a nosotras nos hizo replantearnos muchas cosas. Como que ella es una mujer que de pronto puede estar hablando contigo en la entrada de una casa random, o que puede dar el pregón de unas fiestas mayores. Independientemente de las visiones políticas e ideológicas que probablemente se produzcan, nos quedamos con que fue una conversación horizontal, entre iguales y con la capacidad de hacernos pensar mucho en aquello que vendrá, en lo que hacemos mal y lo que no nos gusta como sociedad.

La primera pregunta…¿Cómo estás?

¡Muy feliz, de vacaciones en Estopiñán, muy feliz! En un momento así de pausa, poder estar aquí es maravilloso pero no te voy a mentir, es una época muy dura.

Yo te quería preguntar si siendo hombre tu presencia en la política, tu experiencia…habría sido diferente.

Claro que habría sido diferente. Uf desde luego, yo me acuerdo de que se ha opinado sobre cómo me visto, como me peino…sobre cómo crío a mis hijos, sobre mi embarazo (porque mi segundo hijo lo tuve siendo alcaldesa). Todo el mundo opinó sobre si tendría que haber cogido la baja, si no tendría que haber codigo la baja; todos los alcaldes que han habido en 40 años de democracia -que han sido todos hombres- no recuerdo ninguna discusión ni opinión sobre cómo han criado a sus hijos, como se peinaban, como se vestían. En cambio, como eres mujer parece que es gratis opinar y todo se discute y todo se critica. Lo que pasa es que yo vengo de un activismo social, de vivienda y he estado siempre con mujeres de precariedad máxima que sé que lo tienen mil veces más complicado que yo, en mi caso tengo la visibilidad…ellas van sufriendo el machismo, el clasismo, la precariedad todo eso con varios hijos; al conocer yo eso de primera mano, no me quejo porque sé que hay muchas que lo tienen peor que yo.

Cómo ha sido la conciliación de la maternidad con la política?

Pues ha sido muy complicado, lo que pasa es que no me victimizo porque sé que la mayoría de las mujeres lo tienen muy complicado entonces cómo lo sé y lo he vivido con mi madre, lo he vivido en mi activismo antes de ser alcaldesa y lo he visto en muchas mujeres haciendo malabarismos cada día, no me quejo en el sentido de que no creo que lo tenga más difícil que otras mujeres pero es verdad que a una mujer en política se le exige que sea madre perfecta y que esté siempre como alcaldesa y eso es imposible, es literalmente imposible entonces pues no llegas a todo, te sientes culpable aunque sabes que no te tienes que sentir culpable; una cosa es lo que te explicas a ti racionalmente y otra cosa es lo que sientes, y vas haciendo lo que puedes. Haces lo que puedes y mi compañero ha tenido que asumir más de lo que asumen los compañeros y las abuelas, – dos monumentos no -, lo siguiente. Sin las abuelas te juro que no habría podido seguir donde estoy.

Y ahora Ada , ¿Cómo lo tienes en Barcelona? Explicanos

Nosotras vamos a por un tercer mandato porque hemos tenido dos mandatos muy accidentados: entre la política catalana, muchas citas electorales…eso ha retrasado muchas cosas. Y después la pandemia que han sido dos años en los que hemos tenido que cambiar los prioridades, los presupuestos y a pesar de eso hemos hecho más políticas públicas que nunca, más inversiones en las escuelas que nunca, estamos pacificando y edificando para hacer la ciudad más amable y saludable. Es decir, a pesar de todo tenemos muchos proyectos en marcha y vamos a por un tercer mandato para consolidar un modelo de ciudad basado más en las personas y menos en la especulación y contaminación. Y no es fácil porque muchas cosas no dependen de nosotras, yo que sé, la regulación del turismo es una cosa que depende de Cataluña. Hemos cerrado pisos ilegales para que hayan hogares, hemos regulado los lugares turísticos del centro de la ciudad en donde ya no se puedan hacer más hoteles para desconcentrar y poco a poco… bueno, no todo depende de ti pero si tenemos capacidad de incidencia y de hacer cosas y por eso la ilusión de un tercer mandato para culminar este cambio.

Me ha gustado mucho tu discurso porque has tratado muchas cosas, y eso encajarlo en un pregón de fiestas de pueblo… me ha parecido muy guay. Yo te quería preguntar la forma en la que se puede fomentar el crecimiento de las zonas rurales sin que eso intervenga en las tradiciones, en la biodiversidad… que sea sostenible el cambio vaya.

Hay que focalizar dónde está el problema: el problema no está en los pueblos, el problema está en los centros de poder, y los centros de poder están en las grandes ciudades. Yo siempre lo digo, nosotros fuimos capital mundial de la alimentación sostenible el año pasado porque queríamos trabajar ese tema: la alimentación en teoría no es competencia municipal pero todo el mundo necesita comer, cada vez comemos peor tiramos más comida, consumimos comida de la otra punta del mundo donde les hace falta, contamina, no se paga bien a los productores… a eso hay que darle la vuelta porque además se ha visto en la pandemia, de repente se paró todo y éramos vulnerables cuando tenemos -en realidad- un territorio muy rico. Eso quiere decir que estamos mal organizados y mal regulados. Nosotros como ciudad dijimos ¿qué podemos hacer? Entonces en las escuelas hemos empezado a hacer comida ecológica pero no solo ecológica sino justa, que tengamos relación directa con los productores y que sea producción de proximidad donde haya una relación justa. Lo que nos ha costado hacer eso como ayuntamiento, porque la Normativa Europea nos lo impide…¡eso es un delirio! Hay un tema de normativas generales que hay que cambiarlo y luego de responsabilidad de las grandes ciudades porque las grandes metrópolis son las grandes consumidoras.

En relación a la sostenibilidad

En poco tiempo hay una conciencia social de cada vez más capas sociales a través de la experiencia de la pandemia, donde nos creíamos tan primer mundo y no teníamos mascarillas, vimos que vulnerables y dependientes somos. Entre eso, y el cambio climático que antes quizá era solo una abstracción para mucha gente pero ahora las olas de calor son salvajes, las situaciones extremas van a más, entonces la gente va viendo que esto va en serio y el negacionismo tiene los días contados, entre el tema del cambio climático que la gente ya lo nota y la experiencia de la pandemia yo creo que es un buen momento para seguir machaconamente y seguir informando de estas cosas para vivir mejor, para que tus hijos tengan un futuro, para que a ti no te falte lo básico…hay que cambiar el modelo porque este modelo es suicida y te va a perjudicar. A lo mejor hoy te beneficia pero a la larga te perjudica y te hará mucho más vulnerable. Yo creo que ahora hay un contexto en el que hay que hacer pedagogía.

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