La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (CIRC/IARC) ha clasificado los campos electromagnéticos de microondas (telefonía móvil, wifi, Bluetooth...) en la categoría de «posiblemente carcinógenos para los seres humanos» . . . De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay indicios de relación entre la exposición a largo plazo a las ondas electromagnéticas y algunos cánceres . . . Otros estudios ya habían indicado una relación entre la exposición a largo plazo a los campos eléctricos de baja frecuencia de las líneas de alta tensión y la aparición de tumores malignos . . .

Uno de los obstáculos que frenan la formación de un consenso sobre la nocividad de las ondas electromagnéticas son los conflictos de intereses que afectan a la investigación denominada «básica» . . . Lo atestigua el escaso número de estudios sobre los efectos biológicos de la exposición a largo plazo, que son potencialmente los más graves, en contraste con el efecto térmico de la exposición a corto plazo . . .

Olivier Cachard: «Ondes magnétiques, une pollution invisible», en Le Monde diplomatique, febrero 2017 (extr. y trad. La Litera información)


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