(viene de la primera parte)

Decía en mi anterior artículo que la jurisdicción de Tamarite de Litera abarcaba 25 municipios de su entorno. La elección de esta ciudad como cabeza del Partido Judicial del mismo nombre, no pudo ser más razonable. Según datos contenidos en la obra España geográfica, histórica, estadística y pintoresca, en 1845 “Tamarite de Litera consta de 3.642 habitantes, hay una Parroquia Colegiata con su Prior, 8 canónigos, 11 racioneros y 20 beneficiados, un Convento de Monjas, un Pósito y hubo 3 conventos de frailes. Pagó por toda contribución 53.934 reales y su cosecha al año común es de 14.000 fanegas de granos y legumbres, 10.000 arrobas de aceite y 2.500 de vino que, con los frutos menores, importaba 1.076.400 reales. Tiene granjerías de ganados y telares con lienzo y arriería.”

Los pueblos que conformaban el Partido Judicial eran los siguientes: Albelda, Alcampel, Alíns, Almunia de San Juan, Azanuy, Baells, Baldellou, Binéfar, Calasanz, Camporrells, Castillonroy, Cuatrocorz, Estada, Estadilla, Estopiñán, Fonz, Cofita, Olriols, Nachá, Pelegriñó, Peralta de la Sal, Rocafort, Saganta, San Esteban de Litera, Soriana, Tamarite de Litera (con Algayón y Altorricón) y Zurita. Posteriormente fueron segregadas hacia otra jurisdicción administrativa las poblaciones de Almunia de San Juan, Estada, Estadilla, Fonz y Cofita.

Binéfar era la cuarta población del Partido Judicial, pues la superaban en habitantes Alcampel, San Esteban de Litera y Peralta de la Sal. Así, la misma publicación explica: “Binéfar es una villa situada a los pies de una colina, confinando con Monzón. Su nombre es de origen arábigo. No tiene cosa notable. Su población es de 1.270 habitantes, posee una parroquia y un estanco. Pagó por toda contribución 20.087 reales y cosecha al año común, 4.000 fanegas de granos y legumbres, 500 arrobas de aceite y 600 de vino que, con los frutos menores, importan 191.200 reales. Carece de industria.”

Destaco esta situación porque, sólo unos 60 años más tarde, la lucha titánica de las gentes de La Litera conseguirá que sea una realidad el Canal de Tamarite (luego llamado de Aragón y Cataluña) que era inaugurado por Alfonso XIII el 2 de mayo de 1906. La benéfica llegada del agua a la sedienta tierra plana resultó ser una de las causa principales de la gran migración de la montaña al llano, alentadas sus gentes por una nueva perspectiva ilusionante y aspirando a una vida mejor para ellos y sus descendientes. Esos hombres y mujeres creyeron que podrían encontrar en los nuevos regadíos y en la incipiente industria y comercio de la llanura un futuro más esperanzador. Esto, unido a la falta de servicios esenciales en las poblaciones pequeñas, llevaría a la desaparición de los núcleos habitados de Alíns (agregado a Azanuy), Cuatrocorz, Olriols, Pelegriñó y Zurita. A ello se unió la paulatina y alarmante pérdida de habitantes de la mayoría de los pueblos, que resistían valientemente pero necesitaban un nuevo modelo de organización territorial que les permitiera conseguir servicios esenciales, indispensables para fijar con dignidad a las gentes en sus municipios de origen.

Las Diputaciones Provinciales, con sus planes de cooperación, asesoramiento, desarrollo de infraestructuras, servicios sociales y culturales básicos... venían a paliar en parte estas carencias. Pero quedaba claro que esto no era suficiente y habría que llegar a un modelo de agrupación de municipios que, de forma solidaria, consiguiera la pervivencia de todos los pueblos de la zona. Los primeros pasos se encaminarán a la dura tarea de intentar la creación de la Mancomunidad de La Litera, modelo territorial ya contemplado en la Ley de Bases de Régimen Local de 1985. No será fácil y habrá que allanar alguna resistencia y desconfianza, pero gracias a la acertada política del gobierno de Aragón y, sobre todo, al gran trabajo y generosidad de grandes políticos comarcales, finalmente llegará a ser una realidad.

(continúa en la tercera parte)

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