educación

  • Hazte cura

    Crónicas del colapso

    crónicas del colapso(Puedes leer primero la presentación de la serie «Crónicas del colapso»)


    Dentro de unos años, muchas cosas habrán cambiado. Ya no tendremos los recursos suficientes para poder vivir de una manera igual de cómoda que antes. Sabiendo que no hay más pozos donde extraer petróleo, los gobiernos y las multinacionales se pelearán por el poco petróleo que tengan almacenado. Habrá otros países más previsores que habrán estado almacenando hidrógeno, también acumulado tecnología solar y eólica, hidráulica, energía nuclear, bioenergía producida por biomasa, tendrán centrales geotérmicas, mareomotrices y todas las fuentes renovables que se puedan imaginar. La Organización Mundial de Defensores del Planeta (OMDP), castigará a los cinco países con mayor consumo de petróleo: Estados Unidos, China, Japón, Rusia y Alemania. Se les prohibirá el almacenamiento de combustibles fósiles durante muchos años, sus ciudadanos no podrán salir a hacer turismo al extranjero, tendrán que pagar diez mil millones de euros debido a sus excesos del pasado.

    Posteriormente, vendrán los alienígenas en ayuda a las cinco naciones castigadas. Ellos convocarán una asamblea con un representante de cada país para hablar sobre las propuestas extraterrestres. Les darán a elegir dos opciones: la primera será un regalo de miles de millones de barriles para que puedan vivir al nivel de años anteriores. La segunda opción será que les regalarán el petróleo necesario para poder derrotar al resto de planeta y así quedarse con sus recursos.

    Se reunirán Mason de Estados Unidos, Chang de China, Nomura de Japón, Vladimir de Rusia y Adolph de Alemania, y decidirán acabar con el resto del mundo para que no vuelvan jamás a censurarles. Su plan consistirá en que cada habitante deberá aprender a pilotar un avión, volarán en línea recta rodeando todo el planeta y bombardearán con petróleo todas las ciudades y pueblos enemigos. Después aviones militares dispararán al suelo para provocar incendios y así quemar todos los lugares embadurnados. Lo que las cinco potencias no sabrán, será que al resto de países también recibirán ayuda. En concreto, bajará Dios del cielo para avisarles del peligro. Así, todos los habitantes del resto del mundo, se mudarán a estos cinco países y se librarán así del incendio. De este modo, mientras las cinco flotas aéreas queman el mundo y, al volver para aterrizar en sus respectivos aeropuertos, les estarán esperando el resto de seres humanos con intenciones poco amistosas.

    Habrá una Tercera Guerra Mundial, en la que toda la humanidad morirá con excepción de los pobladores de Ciudad del Vaticano debido a que dios se los llevará al cielo.

     

     

  • Un futuro no muy lejano

    Crónicas del colapso

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    El mundo está sorprendido, nadie se esperaba esta noticia. Ayer a las 12:00 se anunció por todas las televisiones del planeta que unos pescadores habían descubierto un nuevo continente en medio del Atlántico, algo desconocido hasta el momento.

    La gente se preguntaba cómo no se había descubierto antes; cómo se había formado. Todos ellos estaban sorprendidos pero ninguno se molestó en resolver estas preguntas, excepto un grupo de jóvenes investigadores españoles que decidieron investigar sobre aquel extraño continente.

    Ninguno de ellos tenía una idea de cómo se podía haber formado así que decidieron comenzar una expedición y pusieron rumbo al nuevo continente. Tras varios días de viaje llegaron a su destino, al verlo todos ellos quedaron impactados, no era un continente normal y corriente, sino que era muy diferente a los continentes actuales ¡tenía un color negro!

    Los jóvenes bajaron del barco y comenzaron a inspeccionar todo el territorio y tratar de comprender qué clase de suelo era el que pisaban. Les llevó días tomar muestras lo suficientemente representativas para hacer análisis en laboratorio.

    Tras su regreso se pusieron manos a la obra y pusieron en marcha una investigación intentando descubrir cuál era el misterioso material del que estaba hecho el nuevo continente. La solución resultó ser sencilla: eran ¡RESIDUOS DE PETRÓLEO! .

    Quedaron impactados y a su vez muy asustados, pensaron que esto podía llegar a ser el fin del mundo.

    Decidieron concienciar a la gente sobre la desmesurada cantidad de petróleo que se estaba consumiendo y que, de seguir así, este planeta desaparecería, y en un futuro no muy lejano, todo el planeta estaría como el nuevo continente descubierto….

    Laura Gil Bailo

     

     

     

  • Las familias podrán solicitar las prestaciones de comedor y las ayudas de libros de texto del 21 de junio al 4 de julio

    Educación destina 10,3 millones para el servicio de comedor y más de 3,5 millones para libros

  • ¿Un regreso al pasado en lugar de un avance hacia el futuro?

    Crónicas del colapso

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    Se trataba de un domingo dedicado, como de costumbre, a comer junto a la familia. No eran de esa gente que pudiese presumir de sus riquezas, así que acostumbraban a comer arroz con conejo acompañado de algo de pan que solía traer la hermana de Pedro.

    Pedro tenía 30 años y convivía junto a su mujer Laura, sus padres y sus dos hijos Sofía y Hugo. Todos ellos vivían en una casa situada al centro de una pequeña ciudad de la que ya no se podía presumir como cuando la habían comprado, allá por el 2018. Había pasado el tiempo, y ya poco quedaba de aquella ciudad tan acogedora. Seguía habiendo dignidad pero ahora se respiraba pobreza como consecuencia de los problemas surgidos a raíz del agotamiento del petróleo.

    La hermana de Pedro acostumbraba a ir a comer junto a su hija pequeña a casa de sus padres y de su hermano. Ésta vivía cerca, en una localidad en la que parecía que las consecuencias del colapso no habían sido tan visibles.

    Años atrás el gobierno había restablecido el servicio militar, no corrían tiempos de prosperidad y nunca se sabía a qué punto podían regresar las viejas ambiciones de acumular riquezas como antes de la desaparición del petróleo.

    Aquel día familiar parecía marchar como siempre. Se comía entre risas y recuerdos de buenos momentos. Algunas anécdotas que habían perdurado hasta aquel entonces relatadas por el abuelo. Pero de repente una llamada inesperada hizo corromper ese buen ambiente que se había generado. Se trataba de un antiguo compañero militar de Pedro que le informaba de que un país vecino, agobiado por su falta de recursos, harto de depender de la caridad y ser uno de los más ignorados, había decidido declararnos la guerra. El gobierno vecino no había entrado en razón. Querían hacer suyas las fuentes de extracción de las diferentes fuentes de energía encontradas por el momento como sustitutos del petróleo. Y ahora nuestro gobierno acababa de ordenar la movilización general.

    Cuando Pedro comentó que debía incorporarse a filas, su madre y su esposa rompieron a llorar, su hermana quedó paralizada, y no tardó en actuar de igual manera que su madre y su cuñada. Sus hijos no comprendían nada, todavía eran pequeños y apenas sabían pronunciar palabra. Su padre no paraba de maldecir al gobierno y al sistema que les había tocado vivir y que, si no hubiesen sido tan conformistas y egoístas, actualmente no tendrían que sufrir esa clase de sobresaltos. Pedro, en cambio, no decía nada, permaneció callado y pensativo, preocupado por la situación que estaba por llegar tras su partida. Parecía que viviesen en los años 30, era una locura, parecía surrealista.

    A la mañana siguiente Pedro marchó. Se despidió de su familia y regaló un pequeño colgante a cada uno de sus hijos que conservaba en su armario, indicándoles que gracias a ellos podrían recordarlo y que, con su recuerdo, harían que él estuviese bien.

    Pasó mucho tiempo, las noticias acerca eran escasas. El terror en todo el país iba en aumento. La escasez y la crisis proseguían y la guerra no acababa. Los familiares de Pedro comenzaban a preocuparse y no sólo tenían que soportar la ausencia de un familiar, sino que el miedo seguía presente en las calles, en las propias casas, la gente comenzaba a comportarse de una manera inaguantable, todos temían por la vida de sus hombres. La gente no comprendía cómo se podía haber llegado a esa situación.

    Los domingos ya no eran los mismos, la ausencia de Pedro cada vez era más insoportable, los niños apenas recordaban su rostro, sus padres envejecían y les preocupaba cada vez más morir sin ver regresar a su hijo. Tras un par de años de incertidumbre, las noticias llegaron como una lluvia fina. En los telediarios anunciaban la victoria sobre el indeseable enemigo. Era hora de que las cosas empezasen a tomar su curso normal. Sin embargo, se desconocía el paradero de Pedro, semanas después del fin de la guerra, éste seguía sin aparecer por casa, su familia empezaba a hacerse a la idea de que jamás volvería. Pero una noche, después de que la familia encendiese las velas, Laura salió a sacar la basura y, cuando abrió la puerta, divisó una sombra que se aproximaba hacia ella llamándola por su nombre con alegría. Ella al principió tuvo miedo, pero no tardó en recordar y reconocer aquella voz. Esa era la voz de su marido quien gritaba: ¡Al fin te tengo conmigo!

    Pedro regresó a casa de nuevo, junto a su familia y sus amigos, contento por su victoria y agradecido por regresar sano y salvo.

  • La vida de Târeq

    Crónicas del colapso

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    Târeq tenía 30 años y tenía dos hijos con los que vivía alejado de Kuwait, la capital. Como la mayoría de los kuwaitís su forma de vida estaba basada en el petróleo. Tenía un pequeño pozo petrolífero con el que tenía que subsistir debido a que la empresa petrolífera que lo contrató le pagaba una miseria en comparación al beneficio que sacaba de allí. Pero Târeq cada día se daba cuenta de que algo fallaba; cada vez salía menos crudo y el precio de la gasolina estaba disparado, incluso en las noticias informaban de que el petróleo se agotaba pero las multinacionales no parecían prestar atención.

    Aquel 2 de Junio empezaron a llegar camiones del ejército en vez de los habituales de Texaco. Târeq preguntó a un oficial sobre lo que estaba sucediendo pero aquellos oficiales únicamente respondían que él siguiera como si no pasara nada y que continuara extrayendo como siempre.

    Varios meses después escuchó que en países como Estados Unidos o Venezuela, habían acabado por completo con las reservas de petróleo. Y que se rumoreaba que Estados Unidos estaba planeando invadir países que aún contaran con pozos activos como era el caso de Kuwait, donde el gobierno había comenzado a construir bunkers a toda velocidad.

    La guerra había comenzado, los marines estaban intentando asaltar los bunkers del Golfo Pérsico pero la falta de combustible hacía que el ejército estadounidense no fuera el de otras épocas. Cientos de vehículos aéreos y terrestres fueron abandonados por los militares que se batían en retirada en todos los frentes de batalla… los supervivientes serían evacuados en buques movidos por energía nuclear.

    Mientras tanto Târeq podía seguir extrayendo aun sabiendo que no quedaba mucho y empezó a buscar trabajo en la ciudad. Un año después Târeq extrajo la última gota de petróleo y ahí fue cuando se dio cuenta realmente de que la humanidad tenía un problema serio y decidió mudarse a la ciudad de Kuwait. El paisaje que había conocido estaba cambiando: coches abandonados, centrales térmicas cerradas, pozos petrolíferos en quiebra...

    Allí empezó a montar con su mujer y sus hijos un pequeño supermercado libre de petróleo… sin envases desechables ni embalajes. Aquello funcionó, la gente se acostumbró pronto.

    El planeta sufrió en un cambio radical. Muchos países estuvieron varias semanas sin energía hasta que pudieron diseñar planes de emergencia para conseguir energía limpia sin la necesidad de utilizar materias fósiles, muchos empezaron utilizando energía nuclear o las reservas que quedaban para poder construir infraestructuras tales aerogeneradores, centrales geotérmicas y placas solares para después acabar utilizando sólo fuentes renovables. Islandia se llenó de centrales geotérmicas, España de placas solares, los archipiélagos se llenaron de máquinas que aprovechaban las olas e incluso la ONU organizó congresos con los científicos más brillantes de la época para poner en marcha centrales energéticas más eficientes. Aquí fue cuando la humanidad llego a la cumbre de su tecnología… limpia y segura, la capa de ozono se redujo a mínimos históricos desde 1980 y también la contaminación marítima sobre todo debida a plásticos y residuos de petróleo.

    Muchos años después, cuando entraba el nuevo siglo y Târeq era un anciano y sus hijos eran empresarios pioneros en negocios de la era sin petróleo. El viejo echó la vista atrás y se dio cuenta de que cuando la humanidad más cerca había estado de hundirse, había sido cuando se supo dar el cambio para una vida mejor y más limpia entrando en una convivencia estable con el planeta y con el resto de seres vivos. El fin del petróleo había enseñado a hacer de la necesidad virtud.

  • Diario de un consumidor sin recursos energéticos

    Crónicas del colapso

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    El 16 de octubre del año 2112 comienza lo que será una de las mayores revoluciones a nivel global, aunque en este caso no será para el progreso, como venía siendo habitual durante ya hacía unas décadas, más bien es todo lo contrario, se acaba de anunciar el fin definitivo del petróleo en nuestro planeta.

    Día 1 d.P (después del petróleo): Hoy ha ocurrido el terrible suceso del que ya durante los últimos días habíamos sido advertidos, ha sido y será un día histórico, el comienzo de una nueva era y para la mayoría de nosotros de una nueva forma de vida. Todas las reservas de petróleo se han agotado, en un principio el cambio se sentirá en medios de transporte o calefacciones. No voy a negar que cuando me he enterado de la noticia ha sido como si mi vida me pasara por delante, pese a que ya estaba ligeramente mentalizado de que esto podía ocurrir.

    Día 5 d.P.: No ha pasado ni una semana de esta nueva era y la vida de todo el planeta ha cambiado. Esta mañana, cuando me disponía a salir de casa para ir caminando a trabajar, unos agentes entraron en mi casa. Andaban preguntando (por orden del gobierno) por diferentes tipos de medicamentos que todos los ciudadanos poseemos en nuestras viviendas. En un principio me ha parecido un acto un poco extraño aunque, recapacitando sobre lo ocurrido durante los pasados días, no me costó reconocer entre la realidad y lo que bien podría ser unan novela de ficción. En ese momento, me explicaron que en algunos tipos de medicamentos hay ácido acetilsalicílico que encontramos por ejemplo en las aspirinas y es un producto de origen petroquímico.

    Día 10 d.P.: Tras poco más de una semana sin tener acceso a ningún tipo de fuente de energía no renovable, la población comienza a sumirse en un profundo caos y el descontento social está provocando todo tipo de manifestaciones y ataques violentos contra los gobiernos a los que no se les culpa tanto de la falta de estos recursos, sino de no haber previsto el colapso que se avecinaba.

    Día 30 d.P.: Esta mañana he tenido que llevar mi automóvil a lo que antes era un concesionario. Un taller en el que ahora se examinan vehículos y se busca la reutilización de cualquier material que pueda ser útil. A cambio, me han pagado un precio bastante razonable. No os voy a negar que ha sido un momento duro, pese a que ya llevaba un tiempo sin utilizarlo, ha sido como si me arrebataran una parte de mí, un conocido, compañero o incluso un amigo, y la gran independencia que me proporcionaba.

    Día 85 d.P.: Durante el día de hoy largas filas se han ido formando en torno a los centros comerciales. Hace tiempo se habrían reunido aquí grandes cantidades de personas, aunque con una finalidad totalmente diferente. Al no haber petróleo, muchos de los tejidos que usábamos de forma cotidiana ya no se pueden fabricar, así como otros productos que comprábamos a diario como maquillaje. En este caso, las diferentes tiendas intercambiaban productos que estaban fabricados con materiales de origen animal por los que la población tenía en su casa.

    Día 114 d.P.: Tras varios meses de convivencia con este nuevo estilo de vida puedo decir que he llegado a la conclusión de que los avances y todo lo que en un principio se nos propuso, están yendo más lento de lo esperado. Algunas de las personas de mi entorno más cercano, se han ido marchando a pequeños pueblos en los que pueden vivir de una forma autosuficiente, ya que en la ciudad todo es cada vez más difícil. Las tecnologías se pararon y pese a que muchos desarrolladores están buscando nuevas opciones, todo está siendo más difícil de los que preveíamos.

    Día 327 d.P.: Una gran noticia nos ha despertado hoy. Una nueva fuente de energía podría ser usada para reemplazar el petróleo, a pesar de que puede llevar incluso décadas llegar al punto en el que estábamos hace casi un año, por fin se ve la luz al final del túnel, uno muy oscuro, en el que las noches han sido duras, en muchas ocasiones sombrías y consumiendo las pocas velas que se guardaban por los cajones de algunas cocinas.


    Aquella fuente de energía de la que se hablaba era la energía solar, una de las más prácticas en países como España por el número de horas de Sol que recibe durante el año. Aunque ésta no podía reemplazar productos como el maquillaje o la ropa supuso un antes y un después en la vida de todas aquellas personas.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Tripolo

    Crónicas del colapso

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    Abandonamos la Tierra hará ya unos 200 años.

    Mamá no me quiso contar lo que pasó a la perfección, pero tengo una ligera idea. Fue debido a algo llamado petróleo, aunque no sé muy bien de que se trata, pero… era como un Dios al parecer, y no sé por qué motivo se fue pero por su culpa un planeta llamado Tierra ha muerto. Ahora vivimos dentro de naves en el espacio exterior. Esta no deja de moverse ya que estamos todo el tiempo siguiendo a una nave que va delante de nosotros, es de color metálico y es más grande que la nuestra, pero seguro que esta es más acogedora. Papá y mamá me han dicho que estamos buscando un nuevo planeta para instalarnos y que por eso estamos siguiendo a nuestra nave vecina, y a su vez ella sigue a su nave vecina, y ella a la suya y ella a otra más, y más. Es una cola muy larga.

    Yo ya nací en mi nave y por eso no sé cómo era esa tal Tierra, pero seguro que era más emocionante y divertida que este aburrido cohete, y digo esto porque simplemente tengo un amigo, se llama Pedro, pero es muy difícil jugar con él, por eso la mayoría del tiempo estoy aburrida. Pedro vive en una nave vecina a la nuestra y por la ventana de mi sala puedo verle, pero como no podemos hablar, ni tocarnos y a veces incluso cuesta vernos, paso la mayor parte de mi tiempo en solitario, aunque están mis padres, pero ellos pasan la mayoría del tiempo con sus máquinas para hacer que este cacharro se mueva. Por suerte hará un par de días que informaron que estábamos a tan solo un año luz de llegar a un planeta que podría ser habitable y como estas naves, aunque no lo parezca, van a una gran velocidad, no tardaremos tanto en llegar.

    Tengo muchas ganas de poder conocer en persona a Pedro, entonces sí que estaría todo el tiempo con él. También podría pasar tiempo con mis padres, tengo muchas ganas de poder hacer cosas con ellos y no que tengan que estar todo el día sentados en sus asientos de piloto. Espero que no se me haga muy largo todo este tiempo.

    No sé cuánto ha pasado exactamente pero se me ha hecho eterno. Acabamos de aterrizar y estamos esperando a que informen si el perímetro es habitable. Pedro y yo nos estamos mirando por la ventana haciéndonos señales de alegría y emoción. Efectivamente, es habitable por lo que nos vamos a disponer a bajar. Cada vez que piso un escalón de esta nave se me pone la piel de gallina. Doce largos y profundos escalones hasta llegar a lo que llevaba esperando toda mi vida. Al apoyar los pies sobre aquel arenoso suelo por primera vez tuve una sensación extraña, pero no tarde en acostumbrarme.

    Todo el terreno que mis ojos podían alcanzar estaba lleno de naves con gente bajando de sus respectivas y dando saltos de alegría. Unos acababan de llegar, otros llevaban allí ya un tiempo y otros faltaban por llegar, pero pronto, toda la humanidad que consiguió salvarse de la catástrofe del petróleo ha conseguido llegar a este nuevo planeta que por lo que estoy escuchando tiene unas características parecidas a las de aquel lejano planeta que se hizo llamar Tierra.

    A lo lejos vi a Pedro y en cuanto el me vio nos echamos a correr lo más rápido que nuestras cortas piernas podían alcanzar y al llegar nos abrazamos, nos abrazamos tan fuerte que pensaba que nunca más podríamos llegar a soltarnos. Desde ese momento comenzó una nueva era.

    Llevo ya ocho años en este planeta al que llamamos Trípolo y yo ya he crecido, soy una mujer hecha y derecha. Todo es muy distinto de aquella vida en naves pero por lo que se habla, la vida no es muy distinta a la que se vivía en la ya extinta Tierra, pero seguimos sin petróleo, sin embargo se han encontrado otros recursos que lo sustituyen. La tierra aquí es en todas las zonas muy fértil y se puede cultivar grandes cantidades de comida, por lo que todo el alimento es ecológico y no hacen falta productos procesados, todos nos movemos por naves eléctricas, conseguimos energía para nuestras casas de unas fuentes renovables que existen en Trípolo y muchas cosas más que hacen que el petróleo no sea necesario en este nuevo mundo.

    Finalmente, con esto acaba mi historia, ya soy una mujercita y no necesito un diario para entretenerme. Nunca se sabrá cómo acaba esta etapa, si todo sigue igual para el resto de nuestras vidas o quizás todo se extinga mañana mismo.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Una ¿nueva? era

    Crónicas del colapso

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    Era un fabuloso día de primavera. Carla, una niña de doce años de melena larga, ondulada y morena que vivía en Cerler, era muy curiosa y solía interesarse por la actualidad actual, desde asuntos políticos a medioambientales. Ese mismo día recibió un WhatsApp de su único y mejor amigo Jon:

    -¡Ey, Carla! Mi padre acaba de decirme que ha escuchado por la radio que la producción del petróleo está disminuyendo de una manera bestial. Además, ¡lo más impactante que ha oído es que los expertos prevén que para el año de viene sobre estas fechas ya no quedará nada en absoluto -escribió Jon sin aliento.

    -Ah, ¿en serio? –Respondió Carla- Y ¿qué crees que pasará el año que viene? ¿Cómo bajaremos a Benasque al colegio si no hay gasolina? Entonces todos los automóviles ya serán eléctricos, ¿no? Pero… ¡los neumáticos también vienen del petróleo! ¿Y qué pasará con los envases de todos alimentos, o incluso con los electrodomésticos y dispositivos informáticos? ¡Ay, Jon! todos esperábamos que algún día llegaría esta noticia… ¡pero no tan pronto! -tecleó Carla asustada.

    Jon y Carla eran como uña y carne, siempre estaban juntos. Vivía muy cerca de ella en una pequeña casa recubierta de placas solares; al igual que toda la población. Su padre, a pesar de eso, era un poco antiguo en asuntos informáticos. Un tipo de unos cuarenta y cinco años y le encantaba escuchar su radio, un aparato al que le quedaban muy pocos años de vida.

    Carla, tras recibir ese mensaje decidió ir a contarle todo a su querido abuelo Lucas. Él había vivido en una época en la que el petróleo se utilizaba para todo: automóviles y camiones, la mayoría de las cosas de comer iban envasadas, los tejidos de muchas prendas de vestir también contenían petróleo, y así muchas cosas más.

    Carla subió las escaleras hacia la habitación de Lucas, y comenzó a contarle el mensaje de Jon que había recibido hacía unos minutos.

    -Ay hija mía…en este punto en el que estoy ya no sé qué puede ser verdad y qué no. En mi juventud, a toda la población le preocupaba el asunto del petróleo pero aun así seguían inventando cosas que contenían ese recurso. Años más tarde comenzaron a verse coches eléctricos, placas solares en algún que otro tejado…Y hoy en día todos los tejados están repletos y apenas se ven coches que funcionen con gasoil, por lo que el mundo está evolucionando y adaptándose a los nuevos problemas diarios que van surgiendo.-contestó Lucas.

    -Ya abuelo -añadió Carla-, pero igualmente tú has convivido toda la vida con el petróleo y se dice que el año que viene ya no habrá más… ¡es una noticia tan cercana que aterra! Siempre la habíamos escuchado pero hoy ha sido el día en que me he dado cuenta realmente que la era del petróleo va a acabar, está todo a la vuelta de la esquina. Lucas, ¿tú qué crees que ocurrirá a partir del año que viene? ¿Todo seguirá igual?

    -No lo sé Carla, no lo sé. Probablemente yo no llegue al año que viene, pero igualmente yo creo que no debes preocuparte. La sociedad ha ido adaptándose a todos los cambios, ¿por qué no lo iba a hacer a este? Además hoy en día existen recursos mucho más modernos y a favor del medioambiente que van a sustituir al petróleo.

    -Bueno Lucas, intentaré no darle más vueltas y le contaré todo lo que me has dicho a Jon. Espero que nos acompañes durante lo que queda de año y de era del petróleo.

    ¿Y si realmente el petróleo fuera un recurso ilimitado y nunca se acabara y hemos sido engañados toda la vida?

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Valeria

    Crónicas del colapso

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    Una chica llamada Valeria, trabajaba en una gasolinera todos los días menos los fines de semana. Su trabajo era agotador, llegaba a casa casi de noche y en sus momentos de descanso tenía un hobbie: un blog donde contestaba a la gente por internet sobre preguntas de su trabajo. 

    Un sábado por la tarde, cuando se conectó a su página, vio una pregunta que le llamó la atención, un usuario anónimo le preguntó, ¿y qué sería de nuestra vida si no existiera petróleo? Esta chica se quedó sorprendida ya que muy poca gente le hacía preguntas de ese tipo, le solían preguntar…. ¿Eres feliz? ¿Qué opinas de tu trabajo? ¿Cuánto cobras? Preguntas como éstas que hablaban sobre su experiencia en la gasolinera.

    Valeria tenía una idea de los usos que tenía el petróleo, sabía como todo el mundo que de ahí se extraía el gasoil y la gasolina. Valeria se debía a sus usuarios, la pregunta le había impactado y le dio mucho en que pensar… y su respuesta fue:

    - Me sorprende bastante esta pregunta. Verás, el petróleo tiene muchos usos: la mayor parte del petróleo es destinado para cubrir nuestras necesidades de transporte y calefacción en nuestros hogares, el petróleo es empleado también para la fabricación de fertilizantes y pesticidas utilizados para nuestros cultivos, incluso la ropa que vestimos necesita del petróleo. Sin darnos cuenta, dependemos del petróleo para la obtención de muchos materiales. Con el fin del petróleo, pasaríamos durante los días de invierno mucho frío ya que no tendríamos calefacción, no podríamos desplazarnos ya que no existirían los materiales que tantos utilizamos como la gasolina, el gasoil necesarios para cualquier método de transporte. Las chicas no podríamos maquillarnos, que no es tan importante como todo lo anterior, pero para la gente que vive del maquillaje quizás sí, ya que los maquillajes que contienen aceites, perfumes, ceras y color son derivados de productos petroquímicos. Todos los plásticos no existirían como los conocemos. Y así te podría seguir con mucho más… son importantes para nuestro día a día. Espero que te haya ayudado.

    Al momento, el usuario anónimo le contestó:

    Ufff… esperemos que eso no ocurra porque tendríamos que cambiar nuestro modo de vida actual.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • A tiempo del cambio

    Crónicas del colapso

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    Juan recordaba sobre la silla de mimbre de la cocina aquellas botellas de su niñez, bolsas, ropa sintética, la electricidad de las casas, móviles, televisión y todas esas cosas que ya hacia unos cuantos años habían desaparecido pero que habían formado parte de su vida.

    Entre tanto llega su nieta Elena, y tienen una conversación que a ambos les cambiará la vida:

    -Abuelo, ¿qué piensas?.

    -En una vida pasada que no volverá. Verás pequeña, el mundo que conoces no siempre ha sido así, normalmente se ha avanzando en las economías y en el estilo de vida, pero desde hace algunos años solo hemos retrocedido.

    -Abuelo, pero… ¿en qué ha cambiado?.

    -Mira, voy a ponerte un ejemplo: ¿de que es el jersey que llevas?.

    -De lana.

    -Debo decirte que antiguamente la mayoría de jerséis no eran de lana, lo que llamamos fibra natural, sino de fibras sintéticas, y te estarás preguntando que son esas palabrejas, ¿no es así?

    -Sí abuelito.

    -Bien, las fibras sintéticas eran fibras textiles provenientes del petróleo, formadas por moléculas muy pequeñitas, llamadas polímeros, que se forman por la unión de otras unidades mas simples, los monómeros.

    -Pffff, estás diciendo muchas palabras raras que no entiendo.

    -Tienes razón pequeña, a veces a este viejo se le olvida que está hablando con una preciosa niña de 10 años. Veamos, ¿puedes nombrarme tus juguetes?.

    -Claro que si abuelito. Tengo mi patinete de madera, las canicas, la comba y por supuesto mi muñeca preferida, Barbie Porcelain. Y tú, abuelo ¿con que te entretenías?.

    -A eso iba, mi niñez y la tuya son muy distintas. No me refiero a que la tuya sea peor, posiblemente los niños hoy en día sois mucho mas felices, más sanos, con menos cosas y con menos variedad alimenticia de la que teníamos nosotros. Cuando yo tenía tu edad mis padres me regalaron la primera Nintendo, posteriormente llegó el i-phone X… Unos aparatos de plástico, es decir, petróleo que servían para distraer a los niños y los mas jóvenes con juegos virtuales y aplicaciones de mensajería, para volverlos unos adictos y limitar sus vidas a dichos aparatos. Por eso hay ahora tantos mayores con dolencias y enfermedades provenientes de aquellos aparatos del demonio, como fobias y tendinitis crónica.

    -¡¡Abuelo!!, espera un momento. ¿No te has dado cuenta que hablas todo el rato del pretóleo ése y no sé de qué me estás hablando?.

    -Es pe-tró-leo. Era un líquido aceitoso y negro de origen natural, formado hace millones de años por la descomposición de organismos marinos, otros animales y plantas a través de procesos muy complicados.

    -Y, abuelo, ¿por qué antes has dicho que crecemos más sanos y no tenemos variedad de alimentos?.

    -Verás, antiguamente teníamos más variedad alimenticia debido al transporte aéreo y marítimo. Actualmente estos transportes se han visto reducidos por la falta de combustible y las personas tienen que conformarse con la comida que se cultiva en la zona donde viven.

    -Vaya, abuelo. Sí que ha cambiado todo.

    -Sí. Éramos un puñado de energúmenos sin visión de futuro y ni pensamos en las generaciones posteriores ni en vuestro bienestar. Es que cada vez que hecho la vista atrás me pongo enfermo, pensando que podíamos haber puesto freno o por lo menos haber sido más previsores.

    -Pero abuelo, soy muy feliz, no me hacen falta todas esas cosas. Quizás tengas razón y hubo una crisis a nivel mundial y, si os hubierais dado cuenta de que la producción del petróleo iba cuesta abajo y sin frenos, a lo mejor sería diferente pero ¿sabes? yo creo que le habéis hecho un favor al planeta y yo soy feliz así.

    La niña besó al abuelo, cogió una manzana y salio a jugar, mientras Juan se enternecía con la ingenuidad de su nieta. No era consciente de lo que el fin del oro negro había conllevado: el retroceso tecnológico, el fin del comercio, el estancamiento de muchas investigaciones contra enfermedades, también la biotecnología… el mundo se había detenido.

    Juan, totalmente sumergido en pensamientos de este estilo y casi sin darse cuenta que empezaban a ser cada vez más profundos, cayó en un penetrante sueño.

    Ti tu ti, ti tu ti, ti tu ti… era la alarma de su nuevo i-phone X recién salido del mercado y, casi al unísono por el hueco de la escalera se oía la voz de su madre gritando a pleno pulmón:

    -¡¡¡¡Juan!!!!,¡baja a desayunar llegas tarde al instituto!.

    Juan, atónito por el sueño que acababa de tener, se fue con un pensamiento al instituto y también con una meta de vida: “puede que yo solo no cambie el mundo, pero tengan por seguro que mi granito de arena ya está puesto”.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    -Simplemente comunicarlo, explicarlo. Os tendría que dar más miedo lo que puede pasar si no lo decís, ya veis lo que está pasando -añadí intentando convencerle.

    Sorprendentemente lo conseguimos y a los días todo volvió a la normalidad, bueno, no del todo ya que la gente comenzó a pasarse a las energías renovables, por lo visto valió la pena el experimento del padre de Víctor, y podríamos decir que nosotros contribuimos, aunque la gente no nos crea.

     

     

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El relevo