La tesis de la seguridad, el vandalismo y el saqueo para descalificar las protestas es la que maneja, ya con abierto tono dictatorial, el gobierno y replican como loros los medios de comunicación. Se apela al deseo de ley y orden que habita entre quiénes bien saben que estas medidas . . . son una puñalada, pero temen el levantamiento a medida que se acrecienta la violencia del Estado. La civilidad y el “proteste como se debe” cunde en los medios oficiales. No es justo suspender las clases, no poder trabajar, dejarme sin comida, dice alguien en las redes, mientras admite que tampoco es justo que nos impongan el ajuste y que la crisis la paguemos desde abajo.

. . . La tesis de la seguridad y el vandalismo ha sustituido de a poco a la de los zánganos. Ayer, para el presidente eso éramos: zánganos. Hoy somos saqueadores, desestabilizadores y, por si acaso, correístas, mandados de Venezuela, golpistas todos.

Dicha tesis era adecuadamente combinada con que “no había de otra”, no había alternativas. La receta con sangre entra. Si hay que pagar la deuda externa, que ya este y el anterior gobierno se han dedicado a engrosar, toca paquetazo, toca FMI, toca pérdida de soberanía.

Cristina Vega: «Desde Quito, crónica del Estado feroz», en eldiario.es ; Madrid : Diario de Prensa Digital, 9 octubre 2019 (extr. La Litera información)


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