La prisión de los dirigentes catalanes es para el gobierno un motivo de orgullo del que alardea sin reparo. Sin importarle nada que sus afirmaciones al respecto . . . indiquen sin muchos matices que la separación de poderes no existe.

. . . Siguen violando los derechos más elementales de esos ciudadanos españoles porque si los liberaran no tendrían más remedio que hacer lo mismo con Carles Puigdemont, si éste se presentara al día siguiente en un juzgado. Y una vez realizado ese trámite podría perfectamente aspirar a ser elegido president de la Generalitat. In person.

Rajoy no puede tolerar eso. Sería la confirmación más humillante del sinsentido de su estrategia frente al independentismo. Que el ex-president volviera a su despacho después de una elecciones que Rajoy convocó –con la intención, se supone, de doblar el espinazo a Puigdemont y a los suyos– sería una vergüenza. Ahí sí que Ciudadanos haría sangre.

Carlos Elordi: «¡Libertad para los presos políticos catalanes!», en eldiario.es ; Madrid : Diario de Prensa Digital, 9 febrero 2018 (extr. La Litera información)


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