Al mundo del deporte se le presupone ser transmisor de los más altos valores; compañerismo, disciplina, esfuerzo, espíritu de sana competición y superación.

Estos valores, muchas veces brillan por su ausencia, las apuestas ilegales, el amaño de partidos, el fraude fiscal, la violencia y corrupción –como el del ex presidente de la Federación Española de Fútbol–, hacen que todo no sea ejemplar.

Cuestión de ética; la FIFA y la UEFA ya han implementado algunos mecanismos para su mejora, siempre claro está tras grandes escándalos, como la corrupción en la FIFA 2015, o el dopaje en los Juegos Olímpicos de Rio 2016. ¿Tan difícil es atajarlo de una vez?, ¿tan difícil es legislar que un máximo de 7 años sea el mandato de cualquier dirigente?, ¿tan difícil es convocar elecciones por estamentos superiores al final del mandato, sin posibilidad de presentarse de nuevo? ¿tan difícil es atacar y coordinar de raíz la corrupción por el legislador? ¿o es que él también está inmerso en ese juego y también es corrupto?.

Nos quejamos, se nos revuelve el estómago y se nos carcomen las vísceras tras cada caso de robo tras robo, y me pregunto: ¿nosotros que hacemos?
Ahora todo el mundo se moviliza, pero nosotros somos los que realmente tenemos la solución: no se abonen a ningún canal de pago de tv, nadie juegue a quinielas, ni loterías, caballos, boxeo, tenis, baloncesto, etc. durante un par de meses, y veremos como el negocio se les va al traste.
¿Como se explican sino las guerras para encumbrarse en lo más alto como dirigentes en el mundo del deporte?, ¿como se explican los vaivenes en fichajes, o los sueldos astronómicos de deportistas de élite?. Grandes operaciones financieras marcan grandes beneficios, fondos de inversión extranjeros, comisiones por doquier, deportistas sin poder de decisión, todo esto para alcanzar grandes beneficios a nuestra costa. Ser fan de uno u otro club, defendiéndolo a capa y espada, a parte de grandes cabreos y enfados, ¿que nos reporta? A nosotros nada, a ellos mucho.

Anteponer el deporte de nuestra ciudad, nuestros clubs que sirven de formación para nuestros hijos, que nos brindan espectáculo en directo sin grandes desembolsos económicos, ante toda esta vorágine de corruptos. Es mucho dinero 100/150 euros por temporada como socio del club de nuestro pueblo y nos gastamos 600 € para alimentar los saldos de todos estos dirigentes ¿es normal?. Sinceramente creo que algo nos falla como seres humanos.

En mis años de entrenador de fútbol desde 1979, siempre he tenido una máxima “formar personas, formar deportistas y luego futbolistas. Ahora tras muchos años José Manuel Ríos Corbacho, jurista de la Universidad de Cádiz, miembro de la Asociación Española para la Calidad Etica en el Deporte (AECED) dice: la responsabilidad es de la familia también en grado sumo, “los chavales tampoco pueden dejar los estudios para ser futbolistas, tienen que formarse como personas y luego como deportistas”.Al final por cuestiones de valoraciones, todos creen tener a un Cristiano o a un Messi, luego al no llegar, y no tener formación correcta, se convierten en auténticos juguetes rotos, sin futuro ni nada que les valore para la vida real.

Todas estas cuestiones tienen una base explícita; el mundo del deporte carece de muchas cosas, carece de principios fundamentales y uno de ellos y principal es la falta de directivos que sientan los mismos, salvo raras excepciones, siempre se ponen al frente por cuestiones e intereses personales, promoción de sus hijos, sus empresas, o intereses para sacar económicamente hablando, grandes beneficios. Al igual que algún entrenador o preparador, que dedican su tiempo a congraciarse con los familiares o representantes, reírles las gracias y dejar de un lado su misión concreta que es formar personas y deportistas. Ellos, padres, directivos y formadores, también necesitan una formación muy especial.

Vivimos en un mundo loco. Destinamos 380.000 euros para recoger y cuidar a los perros abandonados en la provincia cuando este importe serviría para subvencionar a 80 personas con problemas de dependencia. Que conste que a mi no me molestan los canes, pero….

Dicho queda y ahí lo dejo….

 


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