Victor Bayona

Mañana viernes, a las 22:00h., Víctor Bayona Vila será el encargado de leer el pregón de las Fiestas de Vencillón, que se iniciaron oficialmente ayer miércoles. Pocas personas hay más adecuadas para ello, ya que Bayona es el autor del libro Vencillón, su historia, sus imágenes, un impresionante recorrido por la historia de un pueblo que, a pesar de ser de reciente emancipación, tiene una larguísima vida e historia. Además, actualmente es el Vicepresidente 2º del Centro de Estudios Literanos / Centre d’Estudis Lliterans (CELLIT).

Nos pareció interesante poder hablar con él para intercambiar impresiones y que nos explicara algo más sobre la historia del más joven de los municipios literanos, así que nos reunimos en una terraza de Esplús para charlar sobre ello. Naturalmente, la primera pregunta tenía que ver con el libro que origina la invitación a ser el pregonero.

Jaume Garcia: ¿Cómo surgió la idea de escribir un libro sobre la historia de Vencillón?

Víctor Bayona: La idea nace a raíz de haber recogido mucha información sobre Esplús para mi anterior libro e investigando sobre Ráfales, que es una finca que hay dentro del término municipal de Esplús que es muy grande, y empezaron a aparecer notas sobre Vencillón. Eran poquitas al principio pero luego a lo largo del tiempo se fueron acumulando y se han ido convirtiendo en un archivo importante. Entonces, cuando tuvimos todo ese material había que darle forma y, a propuesta del Ayuntamiento de Vencillón, recogí el listón y hemos conseguido hacer un libro mixto, de historia y fotografías. Yo creo que les ha gustado muchísimo, porque claro, vinieron muchas familias a trabajar a Vencillón en los años 70, se incorporaron hace 40 años, venían a trabajar la tierra, otras familias no habían llegado todavía. En general no se sabía más allá que era un pueblo de colonización. Lo que he conseguido es aportar la historia inédita anterior a todo esto, muy documentada y que sea creíble, que no diera lugar a que se pudiera pensar que, al no haber una documentación anterior, pudiera tratarse de una fantasía. El libro se publicó, tuvo mucha aceptación, se sigue vendiendo todavía, y yo me comprometí a ceder a Vencillón una copia digitalizada de toda la documentación sobre el pueblo. De hecho lo estamos haciendo en el CELLIT, digitalizamos todo lo que tenemos sobre cada una de las poblaciones literanas, así cedemos una copia al ayuntamiento en cuestión y nosotros nos quedamos otra. Entonces, claro, con toda esa relación que tenemos establecida, me llamó un día el alcalde y me dice: “¡Oye! A ver qué te parece hacernos el pregón” y yo le contesté que encantado de la vida, además tengo una hermana casada allí, con una de las personas que bajaron hace cuarenta años a vivir allí.

Jaume: ¿Cómo nacen como pueblo?

Víctor: Consiguieron la segregación de Esplús el 20 de junio de 1989, a la que creo que tenían derecho, porque los pueblos han de caminar solos, no de la mano de otro y la cosa les va bien y siguen caminando juntos. En Vencillón el grueso de las familias provienen de Aragón, aunque hay muchas familias de Cataluña, de Valencia, de Andalucía… Es un pueblo cosmopolita. Lógicamente, su cercanía con Cataluña tiene que influenciar. Eso es indiscutible. Pero es un pueblo que está creando su historia, su historia actual teniendo detrás esa historia antigua que la desconocíamos todos y que hemos conseguido plasmar en este libro tan bonito, hecho también con la ayuda de la Diputación de Huesca y la del CELLIT.

Jaume: Vamos por partes, porque hay mucho que comentar. Creo que podríamos diferenciar la historia de Vencillón en dos partes claramente diferenciadas, no sé si estará de acuerdo conmigo, que serían la que nos lleva desde las primeras noticias sobre la población, allá en el Siglo XI, hasta que en los años 60 va perdiendo población hasta llegar a tener unos 88 habitantes, y una segunda parte en la que recupera esta población y se convierte en un pueblo de acogida y llega a tener más de 400 habitantes en esa misma década de los 60 hasta los más de 500 actuales…

Víctor: Es que en los 60 se construyó, literalmente, un pueblo nuevo, de los llamados de colonización, bajo los auspicios de Lérida. Pertenecía a Huesca, pero por razones de logística, de cercanía y de documentación lo pasaron todo a Lérida y es allí donde está todo su archivo, curiosamente. Al fabricarse el pueblo se abrieron nuevas casas donde vivir. En aquella época ya vivían diversas familias en varias torres que cultivaban la tierra arrendada. A esta gente les dieron la prioridad a la hora de acceder a vivienda y parcela. Después venían el resto, que tenían que cumplir una serie de condiciones, y también se fueron añadiendo otros, por ejemplo, ahora no recuerdo el nombre del pantano, pero se hizo un pantano en Cataluña y las personas desalojadas fueron a parar a Vencillón. En aquella época había mucho jornalero que trabajaba en los latifundios y que ahora tenían opción a tener su propio terreno y su propio ganado, vieron una salida a su situación económica. Se hizo una selección para la que era imprescindible tener algún medio de cultivo, por ejemplo un tractor o unas mulas y había otros aspectos que iban sumando puntos, como era saber leer y escribir. Hubo más peticiones que parcelas. De aquí de Esplús solo hubo una petición, que tenía preferencia por ser de Esplús, y que es mi cuñado, precisamente, y le dieron parcela y casa. Entonces tenían que ir pagando cómodamente aquello que se les facilitaba: ganado vacuno, por ejemplo. A base de mucho trabajar, el ganado vacuno fue lo que sacó adelante a todas aquellas familias. Vendían la leche y trabajaba toda la familia, pero poco a poco fueron acondicionando las parcelas y criando ganado: vacas, cerdos, ovejas… y fueron saliendo adelante. Yo creo que Vencillón es uno de esos pueblos que se ha construido a base de mucho trabajo y mucho esfuerzo. Yo lo he visto evolucionar desde sus inicios y la verdad es que se lo han ganado. A mí me facilitó mucho la investigación un trabajo previo que hicieron dos chicas de Vencillón, Beatriz Rodríguez y Elena Estarán, que recogieron verbalmente vivencias y con buen criterio me lo pasaron y me dieron permiso para poder manejar esa información, lo cual me evitó muchas horas de trabajo de ir de casa en casa preguntando.

librovencillon 

Jaume: Esta es una parte de la historia que escribirla es fácil porque buena parte de sus protagonistas todavía están vivos, los testimonios se pueden recoger de primera mano, la memoria es colectiva y se puede documentar perfectamente todo lo que ha pasado, pero cuando lo que se trata es de detallar lo que pasaba en los siglos XIII o XVIII la cosa ha de ser más difícil, supongo.

Víctor: Yo soy autodidacta, pero estoy acostumbrado a manejarme con los archivos. Cada vez que veía algo, lo captaba, vas aprendiendo con los años. Empecé a manejar información templaria, de los siglos XI y XII, y vi que había cosas relacionadas con Avensilloment y me llamó la atención y me puse a estudiar más a fondo. Por las mismas vías por las que estaba buscando cosas de mi propio pueblo y de otros pueblos de La Litera, empecé a buscar también por Vencillón porque intuía que algo habría. Entonces descubrí una especie de filón que es Ráfales. Ráfales es una finca agrícola que está entre Vencillón y Esplús, es un latifundio que ya era una antigua casa de campo árabe, de ahí le viene el nombre, y siempre ha pertenecido a la nobleza, por eso está tan bien documentado Ráfales. Ráfales y Vencillón son colindantes y cuando había un pleito, un movimiento de tierras o de herencias en Ráfales, siempre aparecía Vencillón de alguna manera. Empecé a tirar del hilo del archivo de los Duques de Villahermosa y de todos los nobles que han ido poseyendo esta finca. Hubo un dueño que era el Barón de Hervés, que era un general Carlista, incluso un hermano del periodista y escritor catalán Josep Pla fue propietario de esta finca. Así fui sumando documentación hasta llegar a unos ochocientos folios de documentos. Me ha costado unos once o doce años de investigación.

Jaume: Eso es lo que le iba a comentar, que esto no se improvisa en una tarde…

Víctor: No, para ser riguroso no se puede correr. Al estar transitando un pasaje virgen de la historia también es más lento, porque no hay estudios previos y estás haciendo algo sobre una cosa que teóricamente no existía. Incluso en los Libros de Monedaje, que son unos libros muy concretos que sólo circulan entre los más fanáticos de la historia, aparece Vencillón, en el Archivo de la Catedral de Lleida aparecen en el registro episcopal referencias a Vencillón y que ha pasado por ahí el obispo, en varios archivos que he consultado aparecían referencias. Luego se ordena, se redacta y se ejectuta. Además, soy muy crítico, nunca estoy contento con lo que hago, creo que podía haber quedado mucho mejor, pero ha quedado una cosa muy digna y estoy muy contento del resultado. Además, he trabajado muy a gusto con la ayuda del Ayuntamiento. Ahora estamos diseñando el futuro escudo heráldico de Vencillón y ahora que tenemos la historia hecha es más fácil encontrar los motivos sin que sea algo falso, sino que se ajuste a la realidad. Ahora nadie podrá decir: “Yo soy de Vencillón, un pueblo de aluvión”, sino que podrán decir con orgullo: “Soy de Vencillón y mi pueblo tiene más historia que el tuyo”.

En estos momentos, uno de los trabajos que está haciendo Víctor Bayona es un libro de geneaología de Esplús, una obra en la que trabaja intermitentemente, y para una editorial catalana está elaborando un libro sobre la guerra civil en La Litera, y él se encarga de hacer el recuento de bajas, de ambos lados, sin ideologías, sólo los datos puros. Como él dice, prefiere meterse en un archivo que ir a jugar a tenis. Afortunadamente existen personas como él, que se apasionan para explicar nuestra historia, para tener claro cuál será nuestro futuro.

 


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