El 1 de enero de cada año decidimos una serie de buenos propósitos, entre los que ya es un clásico de nuestras vidas el ponernos a dieta. Si desde el 1 de enero hasta Semana Santa fracasamos en este propósito siempre nos queda la Operación Bikini. Hablamos con Natalia Nasarre sobre las dietas “milagro” que realizamos en primavera para llegar al verano con unos kilos de menos. Natalia Nasarre Nacenta es una algayonense diplomada en Nutrición humana y Dietética por la Universidad de Zaragoza y tiene un Master en Nutrición humana por la Universidad de Granada. Tiene consulta en la Clínica Dental Santa Bárbara de Monzón.

¿Qué es realmente la operación Bikini?

La operación Bikini se ha transformado en una presión social que se traduce normalmente en un comportamiento incorrecto sobre los hábitos alimentarios y que lleva a pensar que la alimentación sólo se la relaciona con el aspecto estético.

¿Cuáles son las dietas estrellas que se utilizan en la operación Bikini? ¿De dónde se sacan estas dietas?

Casi todo el mundo recurre a sus amistades o medio social para ponerse al día de las nuevas tendencias sobre dietas milagro, así que si la vecina o tu bloguero favorito decide que para adelgazar hay que beberse tres vasos de agua en ayunas se hace esto a modo de ritual. Pero desde luego, las grandes estrellas entre las dietas “milagro” siguen siendo la fraudulenta dieta del Dr. Dukan o la dieta de la Zona así como, los ayunos intermitentes o dietas disociadas sin ningún tipo de rigor científico. La AESAN (Agencia Española de Seguridad, Alimentación y Nutrición) califica a las dietas anteriormente nombradas y a otras muchas como peligrosas para la población ya que no tienen ningún tipo de base científica ni resultados saludables a largo plazo.

¿En qué se basan estas dietas?

Se basan normalmente en un aumento de la ingesta proteica en detrimento de los hidratos de carbono o las grasas. Esto causa una pérdida muy rápida de agua y masa muscular que es lo que más pesa. Por tanto, la persona nota la pérdida de peso muy rápidamente cumpliendo sus objetivos para poder lucir su cuerpo en verano. Pero esto no es adelgazar ya que la masa grasa se mantiene en el mismo nivel y el líquido perdido se recupera rápidamente.

¿Qué riesgos conllevan?

Al destruir masa magra se producen sustancias de desecho que nuestros riñones necesitan eliminar por lo que los sobrecargamos y podemos llegar a sufrir una insuficiencia renal. El efecto rebote o “yo-yo” es otro de los riesgos, la destrucción de esa masa muscular enlentece el metabolismo y, por tanto, seremos más proclives a engordar más la próxima vez que normalicemos nuestra alimentación.

Últimamente, los profesionales de la nutrición y la dietética están alertando de una nueva dieta altamente peligrosa y que se está poniendo muy de moda. ¿Qué nos puedes contar de la dieta de la sonda?

Este nuevo método para perder peso nació en Italia de la mano de un médico cirujano y se denomina “Dieta de la sonda o de la mochila”. Consiste en administrar durante 10 días una fórmula nutricional muy hipocalórica e hiperproteica vía sonda nasogástrica (un tubo que se introduce por la nariz y va hasta el estómago). La fórmula y el aparato utilizado para bombearla van en una mochila que el individuo tiene que llevar todo el tiempo y además no puede comer ningún alimento más. Este método pretende una pérdida de 10 kg en los 10 días. Cómo vemos, es un método muy invasivo que lleva al individuo a situaciones de cetosis (producción de sustancias llamadas cuerpos cetónicos que producen una situación peligrosa para nuestro metabolismo) y que obvia el tratamiento psicológico y educativo. Todo esto causa que el individuo sea reincidente y tenga que acudir constantemente a este método con el coste económico que conlleva y que no es poco.

Llega la primavera y nos empiezan a bombardear desde diferentes medios de comunicación con productos “quemagrasas” o sustitutivos de comidas. ¿Qué hay detrás de estos productos?

Muchas veces pensamos que los productos que podemos encontrar en las farmacias son más efectivos y por eso mucha gente acude a este establecimiento en busca de ayuda para adelgazar.

Los famosos sobres sustitutivos no son más que una fórmula nutricional que aporta unas determinadas calorías. No llevan nada que no puedas adquirir mediante alimentos, es decir, si ingieres esas mismas calorías a través de alimentos obtendrás el mismo resultado. Lo que fomentan los tratamientos con sobres sustitutivos son una dependencia a un producto, que normalmente será bastante caro y te privará del placer de sentarte a comer con tu familia o amigos, no olvidemos que comer también es un aspecto social.

Por otro lado los productos “quema-grasas” están compuestos de unas sustancias que captan las grasas en nuestro estómago y evitan que éstas sean absorbidas. Si no son absorbidas pasan al intestino grueso, pero éste no está preparado para esa cantidad de grasa que supuestamente debería haber sido absorbida anteriormente y provoca un proceso de flatulencias, diarreas y empeoramiento de nuestra flora intestinal. Además algunas vitaminas como la A, la D, la E o la K son grasas imprescindibles y tampoco se absorberían causándonos una deficiencia. ¿No sería más fácil y barato aprender mediante alimentos a obtener la grasa justa y necesaria para no engordar?

Si sabemos la teoría, ¿por qué siempre realizamos mal la práctica y acabamos todos los años haciendo la operación Bikini?

Como bien dice, todo el mundo sabe la información necesaria pero como es evidente a la vista de los hechos parece ser que esa información no es suficiente para concienciar a la gente. Sigo haciendo hincapié en que la sociedad actual, los medios sociales y los oportunistas en el campo de la alimentación se aprovechan de la filosofía del “lo quiero ya y ahora” para jugar con los deseos de la gente sobre tener un cuerpo 10. Así se crea una asociación entre alimentación e imagen totalmente desvinculada de la salud. A nadie le explican que un exceso de azúcar en la alimentación podría provocar cáncer de colon o que la principal causa de muerte en el mundo occidental es por infarto cardiovascular, el cual se relaciona con altos niveles de colesterol.

Si queremos adelgazar, ¿por qué lo mejor es ponernos en manos de un profesional y no confiar en dietas que leemos, dietas que realizan otras personas o productos que anuncian en la televisión?

En primer lugar, me gustaría destacar que adelgazar conlleva unos beneficios mucho más valiosos que una simple mejoría de la imagen física. La obesidad y el sobrepeso están fuertemente asociados con enfermedades como la diabetes, enfermedad cardiovascular o accidentes cerebro-vasculares, es decir, no es ninguna tontería que se pueda solucionar leyendo una revista de prensa rosa.

Y es segundo lugar, ¿iría usted a un carpintero si lo que quiere reparar es su coche? No ¿verdad? Los profesionales más capacitados para mejorar su alimentación y adaptarla a su situación es el diplomado en Nutrición Humana y Dietética. La ley dicta que ni enfermeras ni médicos ni dependientas de herboristerías ni entrenadores de gimnasio ni profesionales de otro sector con un curso online en Nutrición o similares, pueden ejercer como Nutricionista-Dietista, a no ser que además de su profesión dispongan de la titulación anteriormente nombrada.

¿Qué es lo que nos puede ofrecer un nutricionista-dietista que no nos pueden ofrecer otros profesionales?

A veces me pregunto ¿por qué la gente se empeña en gastarse dinero, año tras año, comprando productos o libros que le ayuden a adelgazar, aún a sabiendas de que es de forma no saludable? ¿Por qué no acuden a fuentes profesionales y fiables que les enseñen y reeduquen en hábitos alimentarios saludables? Lo que el nutricionista-dietista hace es proporcionar al paciente herramientas para que él mismo sepa como alimentarse de forma saludable y, por ende, adelgazar de la misma manera cuando él lo crea considerable sin tener que acudir constantemente a métodos fraudulentos.

¿Esto significa que no sólo podemos ir al nutricionista-dietista para adelgazar sino también para aprender a alimentarnos?

Exacto, lo primero que debe saber hacer una persona, tenga sobrepeso o no, es equilibrar su alimentación y saber cuáles son sus necesidades energéticas. Una vez aprendido esto, si lo aplica a su alimentación, adelgazará si estaba obesa o mejorará su estado de salud si no lo estaba. Por tanto el objetivo principal que tiene un Nutricionista-Dietista para/con su paciente es concienciarle de las ventajas que le proporciona una alimentación saludable.

Otra de las competencias de un Nutricionista-Dietista es optimizar la alimentación de aquellas personas que sufren enfermedades relacionadas con la alimentación. Por ejemplo, un diabético puede acudir a este profesional para que le ayude a compensar sus niveles de azúcar. Lo mismo con una persona cuyos niveles de colesterol son altos u otra que sufre de gota.

¿Qué consejo darías a una persona que está pensando en ponerse con la Operación Bikini por su cuenta y riesgo buscando perder peso en muy poco tiempo y de forma poco saludable?

Seguro que a todo el mundo le ha parecido bastante lógico todo lo que se ha dicho en la entrevista pero a la hora de la verdad nos puede la tentación de obtener resultados rápidos y sin demasiado esfuerzo. Aunque nuestro estilo de vida acelerado nos impulse a actuar de éste modo debemos, por lo menos, pararnos a pensar si vale la pena sacrificar nuestra salud y dinero para obtener unos resultados tan superficiales o aprender a optimizar nuestro tiempo y recursos para lograr unos resultados sólidos y duraderos.


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