Texto: Jaume Garcia Castro

Imagen: Circo La Raspa, Jaume Garcia Castro (Archivo)

 

Altorricón, junio de 2015.- Hace unos meses, el 23 de marzo, la Asociación de Artes Escénicas Asociadas de Aragón (ARES. Aragón Escena) entregó sus premios anuales y uno de ellos, el Premio Revelación de las Artes Escénicas de Aragón 2015, fue a parar a las manos de uno de los dúos más originales y sorprendentes de la comarca: El Circo La Raspa.

Ellos son Torri di Chous y Richi di Chous, aunque algunos insisten en seguir llamándoles Román y Ricardo, dos amigos que decidieron que el del circo era su mundo, que los malabares, el equilibrismo, dos diábolos y el contacto directo con el público eran mucha mejor vida que la que se podía esperar de sentarse en la mesa de un despacho o tras un mostrador. La compañía se fundó en el 2007 con la ayuda de Joel Serra, tercer miembro de la compañía, quien les orientó al principio. Su súbita muerte dejó a Torri y Richi ante el reto de seguir con el proyecto, y lo han sabido hacer muy bien, poco a poco han ido creciendo en destreza, habilidad y oficio. Ahora están en un momento óptimo, tanto de edad como de técnica, y su original forma de interactuar con el público ha llegado a su punto de madurez exacto. Este verano les veremos en muchas fiestas mayores, actuando, haciendo talleres de circo, pasacalles, lo que les echen. Nuestra recomendación es que no se los pierdan.

Jaume Garcia: Hace poco os dieron este premio de ARES que os reconoce como grupo revelación en Aragón. ¿Cuántos años han de transcurrir para dejar de ser un grupo revelación? Porque ya lleváis unos cuantos años trabajando a un muy buen nivel…

Circo La Raspa: En el mundillo llevamos unos… doce años, desde que nos iniciamos. Como profesionales, como Circo La Raspa, llevamos unos siete años. Desde que desapareció Joel y tuvimos que empezar con una nueva etapa han pasado ya cinco años. Lo de los premios… Mira que nos gusta soñar y nos gusta fliparnos, pero lo de los premios nunca nos lo habíamos planteado, aquello de “¿Te imaginas que nos den…?”. Cuando nos dieron el primer premio [se refieren al Premio al Mejor Espectáculo de Circo Aragonés 2012 por su espectáculo Freak Show], ni siquiera sabíamos que nos habían nominado y nos vino de sorpresa, y éste igual. Que sea un premio revelación o al mejor espectáculo, que sea cualquier premio que te den, es lo menos importante, lo que valoramos es que cuenten con nosotros, que algo de nuestro trabajo está bien hecho, porque si no fuera así, la gente no vendría a vernos, no nos darían premios…

Jaume: Lo cierto es que tratáis el circo como si fuera un espectáculo teatral, casi más que como acto circense. Vais más allá, incorporando trabajo de clown y otras disciplinas de las artes escénicas.

Circo La Raspa: Nosotros somos autodidactas y nos guiamos un poco por nuestros inicios, por lo que nos transmitió nuestro compañero Joel y por las influencias que hemos tenido Román y yo. A mí siempre me ha gustado la música, también la parte de las artes escénicas. Trabajaba en un bar y todo lo que vas absorbiendo en la vida luego te influye a la hora de crear o de transmitir algo, a la hora de crear un espectáculo.

Con el Circo La Raspa hemos crecido gracias a todo aquello de lo que nos hemos ido alimentando durante todos estos años, lo vamos metiendo en nuestros espectáculos y así le vamos dando nuestro toque personal, que es lo que diferencia a cada compañía, a cada artista. Puedes hacer un número clásico, el del salto al vaso de agua desde una escalera súper larga, que lo han hecho mil personas, pero si lo haces a tu manera, estás haciendo lo mismo de siempre, pero con tu toque, y eso es lo que diferencia tus espectáculos de los de los demás.

Jaume: Acabáis de estrenar, muy recientemente, Cataplúm! ¿Qué aporta este nuevo espectáculo a vuestro repertorio?

Circo La Raspa: Fue un poco… complicado. Al principio lo creamos porque necesitábamos un nuevo espectáculo e hicimos lo que hemos hecho siempre: juntamos varias rutinas que teníamos e intentamos buscar una historia para hilvanarla. Entonces nos paramos a pensar y, justamente, nos dimos cuenta que estábamos haciendo lo mismo de siempre. Entonces nos dieron una idea, nos propusieron coger una palabra y, sobre esa palabra, construir todo el espectáculo. No sé cómo nos vino a la mente la palabra Cataplúm!, nos inspiró y a partir de cataplúm hemos creado un espectáculo a través de la simple definición de la palabra que, aunque la hemos tuneado un poco, la hemos “acircado” un poco, hemos conseguido que el espectáculo tenga un hilo, sin una historia, sólo con la interacción con el público y las ganas de pasárselo bien, tanto ellos como nosotros.

Jaume: En ese sentido, vuestros espectáculos son muy vivos, porque al interaccionar con el público, tenéis que reaccionar acorde reaccionen ellos, y cada público es diferente al público anterior. Por eso hablaba antes de vuestra cercanía al Clown, incluso a la Commedia Dell’Arte, porque los intérprete tenéis que tener muchas tablas, juegos y recursos para reaccionar a tiempo con lo que os propongan ellos.

Circo La Raspa: Cada actuación es una aventura porque nunca sabes qué es lo que va a ocurrir en la calle, si un niño se va a levantar, si va a pasar un pájaro o un perro, como nos pasó en un espectáculo, que pasó un perro por el escenario y empezó a ladrar y bueno, eso fue el éxito del espectáculo: el perro. Muchas cosas de las que hacemos surgen así, de un hecho fortuito o un error, de algo que no te esperas y que crea una situación tan divertida o surrealista que, si te paras a pensar, tienes que acabar aprovechándolo para el espectáculo. Esa es una de las cosas que más nos gusta de actuar en la calle. Últimamente también actuamos mucho en teatros, pero la calle tiene esa inmediatez, esa frescura, que nada está programado, que en cualquier momento el espectáculo puede dar un giro inesperado.

Jaume: Richi vive en Altorricón y Román en Huesca. ¿Cómo lo hacéis para los ensayos?

Circo La Raspa: Pues a veces es Román el que viene a Altorricón y otras veces es Richi el que va a Huesca. Ensayamos un par de días a la semana, según tengamos nuestra agenda, según los bolos…

Jaume: Han de ser muchas horas de trabajo ensayar cada rutina…

Circo La Raspa: Sí, son muchas horas de trabajo, pero cuando trabajas en algo que te gusta, no te importa. En pleno mes de agosto, con el calor y las actuaciones, acabas cansado, agotado, tienes momentos como en un trabajo normal, pero cuando llegas a casa o cuando paras a descansar y coges la balanza, hay tanto peso en el lado bueno que te da igual. Por nosotros, seguiríamos así toda la vida.

Jaume: Esta pregunta es para Richi. ¿Llegarás algún día a ganar peso? Es que me das una envidia…

Richi di Chous: Espero que no [Se ríe.]. Es que si no, pierdo el equilibrio y se me desmonta el chiringuito. Al hacer algo de contorsionismo y jugar con mi condición física, tengo que cuidarme físicamente.

Jaume: Eso forma parte de vuestro trabajo pero, a medida que van pasando los años, cuidar la forma ha de costar más, porque a todos nos cuesta más hacer las cosas a medida que van pasando los años. Yo tengo la teoría de que los humanos somos como las neveras o las lavadoras, que tenemos una fecha de caducidad. Los humanos tenemos la barrera en los cuarenta años y los electrodomésticos a los dos años. Cuando cumples esa fecha de caducidad, la nevera que sale buena, puede durar diez o veinte años más, pero las otras empiezan a tener averías. En los humanos funciona igual, cuando tienes veinte años todo va fantástico, pero a partir de los cuarenta empiezan los quejidos y los dolores [Risas.].

Circo La Raspa: Lo vamos notando, sobre todo el año pasado, ya que la campaña pasada fue la que más trabajo tuvimos y hubo días en que pensamos que ya no tenemos veinticinco, sino que tenemos cuarenta. Román es un poco más joven y su trabajo es el de malabarista y equilibrista y tiene más margen que Richi, cuyo trabajo es mucho más exigente físicamente, pero intentamos cuidarnos y alargar todo lo que podamos estas etapas, porque si no lo hacemos así acabaremos rompiéndonos. Ya empezamos a tener espectáculos en mente pensando en el futuro, en la edad cercana a la jubilación.

Jaume: A mí me maravilla una de vuestras rutinas, que es la de las tablas que se sustentan en equilibrio, que hay que estar muy chalao, no ya para hacerlo, sino para idearlo. ¿Esta rutina la habéis creado vosotros?

Circo La Raspa: ¡Ojalá la hubiéramos creado nosotros! Para nosotros sería lo más grande que podríamos hacer en la vida. Esta rutina, en concreto, la descubrimos en Internet. Es lo que te comentaba anteriormente, tú puedes hacer un número clásico y copiarlo al dedillo o puedes coger ese mismo número y darle tu toque personal. A Richi le encanta el riesgo y le encantan las cosas así de locas y cuando lo vio dijo “yo quiero hacer esto”. Hasta que no lo sacamos estuvimos investigando, probando con tablas de diferentes medidas, diferentes grosores, diferentes materiales, hasta que lo sacamos. El crear un número así sería… ¡Es tan loco! No sólo está presente el circo, sino que tienes que aplicar las matemáticas, las ciencias. Sería como el clímax, llegar a crear algo así.

Jaume: Acabas de decir algo que me ha recordado que en todos los espectáculos que he visto del Circo La Raspa utilizáis una canción de Sergio Makaroff.

Circo La Raspa: Sí, es cierto. Es la canción, precisamente, que utilizamos en esta rutina de las tablas en equilibrio. Ya hemos dicho que nos gusta la música y cuando descubrimos este número ya teníamos la canción en la cabeza. Es lo que has dicho, hay que estar muy chalao para hacer ese número y Makaroff, que es un letrista excepcional y otro chalao, como nosotros, nos va como anillo al dedo, especialmente esta canción.

 


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