opinión

Este fin de semana tuve la oportunidad de disfrutar por unas horas de un festival diferente, el Own Spirit, situado en un lugar idílico, el embalse de Santa Ana cercano a la población de Baldellou en la comarca oscense de la Litera.

La ubicación no estaba escogida al azar y además de la belleza del lugar, apenas había cobertura en el móvil, lo que permitía que tus sentidos estuviesen pendientes de todo aquello que te rodeaba.
A diferencia del 98% de los festivales y de la sociedad de hoy en día, este no está pensado por y para el dinero, sino para ser sostenible ofreciendo espacios y actividades para públicos de todas las edades.
Tanto la organización como el público estaban concienciados de la importancia del entorno y de su mantenimiento, tanto es así que por parte de la organización te ofrecían un kit de reciclaje nada más poner el primer pie dentro del recinto. Por parte del público, me sorprendió que siendo el tercer día de festival estaba tan limpio todo que parecía que el festival había empezado hace apenas unas horas.
Además de la concienciación con el entorno, otro de los principales mensajes por parte de la organización era el de tratar a todas las personas por igual, sin diferenciación de ningún tipo.
No parecía importar el tiempo y eso lo notabas en el trato cuando te acercabas a los puestos de restauración y venta que había dentro del festival, siempre dedicándote la atención necesaria y con una sonrisa.
Musicalmente había una gran cantidad de estilos y propuestas interesantes. Un escenario principal enfocado más al psytrance y derivados con su pertinente decoración psicodélica. Una segunda carpa que apostaba por ritmos más electrónicos y variados que iban desde el downtempo, bass, hasta el techno entre otros. Y una tercera carpa pensada más para actuaciones en directo de artistas y grupos.
De todas las actuaciones que pude ver destacar la del grupo musical Bosco, que iban acompañados del actor Enrique Martínez. Un grupo capaz de mezclar infinidad de estilos de música como folk, rock, reggae, étnica, entre otros. La voz de su vocalista principal no perdía su personalidad fuese cual fuese el estilo. Bosco cuenta historias que recuerdan a los trovadores del medievo.
Había un dj que sí tenía marcado en la programación para ver. Uno de esos nombres que da igual el tiempo que pase, demuestran lo que valen haya donde van. Es el caso de Robert Lamart, todo un conocido que lleno la carpa con su techno de raza durante dos horas haciendo bailar a todo el público.
Hubo actuaciones y propuestas muy interesantes por parte del festival a las que no pude asistir, como la del guitarrista Estas Tonne. Aunque mi recomendación siempre es ver algo que no conoces, es la mejor manera de descubrir nuevos artistas.

Own Spirit, un lugar con una energía especial, donde es imposible no sentir la conexión con el entorno. Según van pasando los días soy más consciente de la energía que se respiraba. Recuerdo ese momento de bailar, cerrar los ojos, sentir la música y tener la sensación de que no había nadie más alrededor.

Ojalá algún día muchos de los principios e ideas que se defienden en sitios como este sean lo más normal en la sociedad, de esa manera nos irá mejor.

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Crónicas del colapso

crónicas del colapso(Puedes leer primero la presentación de la serie «Crónicas del colapso»)


 

Aún recuerdo aquel otoño en el que el mundo cambió. ¿Cómo olvidarse de esas palabras de Lara?

Debían ser alrededor de las siete de la tarde cuando la presidenta de la ONU, Lara Lajčák, hija de Miroslav Lajčák, pronunció esas dos frases que han conseguido quedarse en la memoria de todos durante estos seis largos años: “Se han agotado todas las reservas de petróleo en La Tierra. O buscamos soluciones, o habremos retrocedido el equivalente a tres siglos”. ¿Qué estupidez esta última frase, no? Al principio, todos pensábamos lo mismo.

Sí, el petróleo se había agotado. Eso significaba el fin de muchas cosas que, hasta entonces, eran sinónimo de basura. Ahora, por ejemplo, las personas que tenían botellas de plástico en casa, se podía decir que eran altos cargos de su empleo; o también se decía que, quien podía mantener frutas abiertas durante días, eran auténticos afortunados, pues el papel film no estaba al alcance de cualquiera.
Y eso sólo era lo referente a los productos derivados, pero respecto al petróleo como combustible, fue una verdadera lucha.
Había gente consciente de que el suministro de petróleo no sería ilimitado y pusieron placas solares en sus casas (pese a los excesivos impuestos que se tenían que pagar) y se compraron coches eléctricos. Estas personas fueron las más inteligentes ya que, aunque en su día pagaron una cantidad desmesurada de dinero, hoy cuesta el triple.

Además, pese a su elevado precio, es una de las fuentes de energía que más se emplea, lo que conlleva a que las centrales eléctricas no den abasto y se produzcan fallos continuamente.

El resto de fuentes de energía tampoco tuvieron mucho éxito. Tanto la energía eólica, como la mareomotriz o la hidroeléctrica se vieron afectadas por el cambio climático.

Hoy en día, la mayoría de personas emplean una de estas dos fuentes de energía, la energía eléctrica, pese a su elevado coste, o la biomasa (que también pasó a ser bastante cara), pero que su uso provoca un olor desagradable, que provoca un deterioro en la calidad de vida.
Durante los primeros años, todo iba medianamente bien. El problema llegó cuando una gran cantidad de familias se quedaron sin ahorros simplemente por pagar estas energías. Este hecho provocó que, muchas personas empezaran a robar, por ejemplo, placas solares. Lo peor de todo era que, no se trataban de casos aislados, que ocurrían una vez cada mucho tiempo. No, se trataban de robos que ocurrían día tras día, y que, muchas veces, había incluso mafias por detrás. Muchas veces se desataban guerras por conseguir esas placas solares. Sin ir más lejos, en Giurgiu, una ciudad al sur de Rumanía, llevan dos años en guerra simplemente por hacerse con el poder de pequeño parque solar.

También tengo que añadir que, todo ese dinero que se pagaba por esas energías, no se repartía de forma equitativa entre todos los empleados. Se lo quedaban una minoría, que eran las que mejor vida llevaban. (Normalmente, estas personas eran las que tenían objetos de plástico en sus casas).
En resumen, ahora mismo, vivimos en una sociedad en la que, hay una gran desigualdad financiera, donde personas se nutren gracias a los demás; hay numerosos robos diarios; hay gran cantidad de guerras por conseguir recursos; y también hay un permanente mal olor por la calle. Tal vez Lara tenía razón. Hemos retrocedido tres siglos.

PD: Si estoy realizando esta carta es porque ahora mismo, hay un combates en la ciudad donde resido, pues se han descubierto unas grandes placas solares sin dueño, y todo el mundo quiere que sean suyas.

Espero que se encuentre rápido una solución a la falta de ese dichoso material que tanto mal ha causado, el petróleo.

Atentamente, un simple ciudadano.

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Crónicas del colapso

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-¿En serio? Y ahora ¿Qué? ¿Qué se supone que debemos hacer ahora?
-Se ha acabado el petróleo, no el mundo
-Ya, pero ahora no tenemos luz, no tenemos coches, ni calefacción…
-Tranquilízate, encontraremos una solución.

Os preguntareis quien somos y que está pasando. Esta es mi mejor amiga, Claudia, y yo soy Abril. Estudiamos en un instituto situado en un pequeño pueblo de España y nos acabamos de enterar de que no se puede extraer más petróleo, lo que quiere decir que la vida como la conocemos se ha acabado. Y parece que todo el mundo se ha vuelto loco, incluida Claudia.

-¿En serio? Ya está, se acaba el petróleo y ya está -dijo Claudia asustada.

-Vamos a hablar con Pedro, seguro que él sabe algo más. -Pedro es un genio de las ciencias en general y estaba segura de que nos podía decir más cosas sobre lo que estaba pasando.

- ¡Pedro! -gritamos Claudia y yo al llegar a su casa
-Chicas, subid, -respondió él- esperaba que vinierais, pasa algo muy extraño.
-No me digas, se ha acabado el petróleo -contesto Claudia con tono sarcástico.
-No, no es eso. Es muy raro no se ha podido acabar el petróleo así de repente -contesto Pedro muy serio.
-¿A qué te refieres? -dije preocupada
-A que es imposible. Estaba claro que se acabaría, pero así de repente… -hizo una pequeña pausa, Claudia y yo nos callamos- Se tendría que haber ido acabando gradualmente, que cada vez se pudiera extraer menos, hasta que ya no quedara, ¿entendeis?

Nosotras asentimos con la cabeza

-Esto es muy raro, o me estoy volviendo loco o aquí está pasando algo extraño¬.

-Esto parece una peli de ciencia ficción -dijo Claudia.

-Si pero aunque pasara algo, ¿qué se supone que podemos hacer nosotros?, y aunque lo supiéramos… estamos totalmente incomunicados -dije desilusionada.
-Pero no nos podemos quedar aquí con los brazos cruzados -contesto Pedro mostrando las palmas de las manos.
-Y ¿que propones?, aunque se lo dijéramos a alguien no nos creerían ya ves que todo el mundo se está volviendo loco –dije.
-Igual era exactamente eso lo que querían -suspiró Pedro.
-Pero ¿quién, y por qué?, no entiendo nada -dije antes de sentarme en la vieja silla del escritorio de Pedro.
-No te sientes, tenemos que salir a ver si conseguimos descubrir algo -contesto Pedro
-Pero ¿dónde pretendes ir? -a mí no se me ocurría nada.

-Había pensado en pasarnos por casa de Víctor, ya sabéis que su padre es político. Diputado o algo… igual conseguimos averiguar alguna cosa. Además su casa no está muy lejos, podemos ir andando -contesto él convencido
-Yo no entiendo por qué nos estamos metiendo en este lío -dijo Claudia.
-Por intentarlo no perdemos nada -dijimos al unísono Pedro y yo

Así que fuimos a casa de Víctor y al llegar oímos como su padre estaba hablando por teléfono nos callamos y escuchamos atentamente la conversación:“ya sé que no pensábais que iba a pasar esto, pero aquí nadie está buscando alternativas al petróleo, se están volviendo todos locos… Sí, ya sé que es un experimento pero esto hay que pararlo… Pero ¿qué es lo que queréis?, ya habéis visto la reacción de la gente… hay que parar esto, ya o no podremos arreglarlo” de repente se giró y nos vio a los tres asomados a la ventana “Espera un momento, luego te llamo…”

-Pero que hacéis aquí -dijo mirandonos.
-Nada, veníamos a buscar a Víctor -dijo Claudia intentando que no se notara que estaba asustada.
-¿Con quién hablabas? -Dijo Pedro seriamente
-Con un compañero de trabajo, pero no es asunto tuyo -dijo él con un tono algo agresivo.
-Sí que lo es, te hemos oído, ¿que estáis haciendo? -conteste sin poder contenerme.
-Está bien, no era nuestra intención generar este caos. Sólamente queríamos dar una lección a la sociedad, enseñarle que tiene que cambiar, pero ahora no sabemos cómo volver atrás, tenemos miedo de lo que nos puedan hacer si se enteran de que no era cierto, de que realmente se sigue extrayendo petróleo -añadió, se notaba que estaba arrepentido.
-¿Qué os había dicho?, lo sabía -dijo Pedro con alegría.
-Simplemente comunicarlo, explicarlo. Os tendría que dar más miedo lo que puede pasar si no lo decís, ya veis lo que está pasando -añadí intentando convencerle.

Sorprendentemente lo conseguimos y a los días todo volvió a la normalidad, bueno, no del todo ya que la gente comenzó a pasarse a las energías renovables, por lo visto valió la pena el experimento del padre de Víctor, y podríamos decir que nosotros contribuimos, aunque la gente no nos crea.

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