Se ha leído un manifiesto que condena los crímenes de mujeres y alerta sobre la cercanía de este problema en nuestra sociedad

La lectura de un manifiesto por parte de la joven Inés Escuder, joven estudiante del IES Sierra de San Quílez de Binéfar, en el salón de actos de la casa consistorial ha sido el acto institucional con el que tanto el Ayuntamiento de Binéfar como la Comarca de la Litera han querido expresar su postura de condena en el Día Internacional Contra la Violencia de Género.

La concejal de Igualdad, Teresa Pallás, ha presentado el acto haciendo hincapié en el compromiso del Ayuntamiento de Binéfar en el apoyo y promoción de actividades en repulsa de la violencia contra las mujeres. La concejal ha hecho referencia al último asesinato cometido hoy mismo en Canarias y ha proporcionado datos nacionales y en Aragón sobre la violencia de género. “Estamos en un momento límite y creo que desde las fuerzas de seguridad del Estado se cumple el compromiso real de protección a las mujeres y un protocolo que se cumple, pero tenemos que atajar el problema desde su raíz más profunda”, ha dicho Teresa Pallás, quien ha añadido que “es hora de hacer un ejercicio de reflexión y tener un diálogo interno y preguntarnos cómo actúo yo ante una situación de desigualdad y qué puedo hacer”. En el acto también han participado la concejal de Bienestar Social, Yolanda Gracia, así como el alcalde de Binéfar, Alfonso Adán, y otros concejales de la corporación, así como un grupo de mujeres de distintas edades.

El manifiesto leído en Binéfar es el siguiente:

Hoy es de nuevo 25 de noviembre y de nuevo estamos aquí rememorando lo que está ocurriendo en este país durante el año 2019. Un país del que nuestra comarca de la Litera es fiel reflejo.
Los datos no engañan, son fríos y duros, pero reales, y responden a esa pregunta incrédula mil veces formulada: ¡Ah! ¿Pero esto pasa aquí?
Sí. Rotundamente, sí. Ocurre en Madrid y ocurre en Binéfar; sucede en Bilbao y sucede en Tamarite y en todas las poblaciones de esta comarca.
Es fácil autoconvencernos de dirigir la mirada hacia otro lado. Es fácil decir “la culpa es de otros, no somos nosotros y nosotras”.
La elusión de nuestra responsabilidad social no hará que el casi 51 por ciento de la población de nuestro pueblo, comarca o país deje de vivir en medio de la violencia social, sexual, laboral, económica, psicológica o física.
Decir que es mentira solo hace que enterremos la suciedad debajo de la alfombra y, eso, ya lo hemos vivido todas y todos hace no tantos años.
Nuestra comarca pertenece al entorno rural y, aunque tenemos constancia de las múltiples denuncias existentes por diferentes situaciones de maltrato, el número de denuncias en las áreas rurales siempre es inferior a las áreas urbanas, pero no debemos olvidar que se está atendiendo a través de los servicios públicos a mujeres que ni han denunciado nunca públicamente su situación ni lo harán jamás.
No denuncian por múltiples motivos, el fundamental: el miedo.
Miedo a que su situación empeore, miedo al proceso judicial que en muchas ocasiones las coloca en la picota, miedo a las críticas sociales, a los problemas económicos, a que su propia familia no entienda. O todo lo contrario, miedo a que se cree un conflicto familiar que afecte a sus hijos e hijas.
Además, cuando se consigue que superen el miedo, están tan cansadas de todo que no quieren volver la vista atrás, lo que desean es encontrar un lugar propio en la vida.
Precisamente por ellas, hoy deberíamos proponernos un cambio: en lugar de víctimas, vamos a hablar de supervivientes. Aunque lamentablemente en España la estadística, a día de hoy nos dice que oficialmente 52 mujeres han sido asesinadas este año a causa de la violencia de género y, junto con ellas, un hombre y tres menores. Teniendo en cuenta además el número creciente de huérfanos y huérfanas.
Vamos a centrarnos en la esperanza, vamos a pensar en las personas, mujeres y hombres, hijos e hijas, que han superado el dolor y el miedo y todos los días nos demuestran que se puede salir adelante. Vamos a intentar seguir haciendo todo lo posible por acompañarles en su camino hacia la recuperación.
Por último, debemos recordar que es fundamental la implicación de todos los pilares de la sociedad, como son la educación, publicidad, medios de comunicación, industria del cine y otros que continúan perpetuando comportamientos y actitudes discriminatorias y machistas, convirtiéndose en cómplices de esta situación de desigualdad, sin olvidar la responsabilidad de las familias que deben inculcar valores de respeto e igualdad a los niños y niñas de hoy que serán los adultos del mañana y el futuro de nuestra sociedad.
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