Cinco jóvenes artistas, ganadores del II Concurso de Arte Mural Joven de la concejalía de Juventud, han plasmado sus obras en casi 40 metros de pared

Donde hasta el viernes pasado había una pared desnuda y sin gracia alguna, hoy se puede disfrutar de las obras que el pasado fin de semana pintaron sobre el muro los cinco artistas jóvenes ganadores del II Concurso Mural que convoca la concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Binéfar. Borja Hernández, ganador de esta edición, dio vida a su “Vaquita pirenaica”, mientras que los integrantes de Estudio 42 Cortes materializaba “Sueños Andinos”, segundo premio, y María Cardil, premio local, hacía lo propio con “Binéfar”.

Un productivo fin de semana que ha dado otra dimensión a una zona anodina y que, gracias también a la colaboración de los propietarios del inmueble al que corresponde el muro, según destacaba la edil de Juventud, Teresa Pallás, se ha transformado en un punto de interés artístico. “Este segundo concurso lo hemos convocado con el único objetivo de llenar de arte muros que están tristes y vacías y con el fin de promocionar el arte callejero, que no es vandalismo, para que el público lo conozca y se disipen los prejuicios existentes, porque esto no tiene que aumentar el vandalismo de las típicas firmas en paredes. Lo que se pretende es tener un lugar donde plasmar tu arte y creatividad y ofrecer una alternativa más de ocio”, explicaba Teresa Pallás.

En total, han participado en este concurso diecisiete trabajos, atraídos por los 1.000 euros del primer premio, todos con gran calidad, por lo que se han quedado a la espera de tener alguna oportunidad de ser plasmados en otra acción similar, indicaba la concejal de Juventud, que animaba a los vecinos a pasarse por la Estación de Autobuses para disfrutar de las obras. Teresa Pallás adelantó, asimismo, que espera disponer en breve de muros donde poder pintar legalmente de forma habitual.
Borja Hernández explicaba que había elegido el motivo de su obra, “Vaquita pirenaica”, porque considera que es “una imagen que va con el pueblo y que a la gente le puede gustar, es una foto muy rural”. “Mi trabajo mural se basa en plasmar fotografía con el máximo realismo posible y el mayor detalle”. Por su parte, el segundo premio, “Sueños andinos”, muestra “una niña en algún pueblo de Perú que mira debajo de su cama buscando una pieza perdida de lego, cuando se encuentra con un mundo mágico poblado por “Diablitos Huma”, seres que habitan las leyendas de Ecuador, que desfilan despreocupados antes sus ojos. Lejos de asustarse, mira con fascinación el desfile onírico de los personajes que acaban de escapar de sus sueños”, explica Anabela Turlione, que realizó la obra junto con dos compañeros de Estudio 42 Cortes, al que pertenece. Por su parte, María Cardil ha abogado en numerosas ocasiones por disponer de “un muro legal en el que poder pintar y practicar, porque es la forma de aprender”.


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