El pasado fin de semana, montañeros del Portet Isard Club y del Club Litera Binéfar, se reunieron en la bonita localidad de Alquézar, para realizar el tercer encuentro entre montañeros de las ciudades hermanas, desarrollando una amplia agenda deportiva, cultural y gastronómica.

Los actos comenzaron durante la mañana del sábado, tras la llegada de los miembros de la expedición francesa a Alquézar, donde fueron recibidos por una delegación del Club Litera, que les obsequió con un apetitoso desayuno para que pudieran recuperarse del largo viaje desde el otro lado de los Pirineos.

Tras los saludos y con las pilas cargadas, comenzamos una ruta senderista que nos llevaría a la ermita de san Gregorio, desde donde continuamos ascendiendo por el barranco de Payuala para llegar al bucólico rincón de las balsas de Basacol y de allí a los abrigos de Quizans, donde pudimos contemplar las pinturas rupestres y una magnífica panorámica del Somontano y el valle del Vero. En este punto emprendimos el regreso, bajando por la misma senda a Basacol donde paramos para reponer fuerzas, comiendo y disfrutando de la belleza de estos pequeños lagos artificiales. El resto del descenso lo hicimos por la vertiente de Villacantal, asomándonos a la impresionante garganta que ha tallado el rio Vero y completando una ruta circular que nos devolvía a las calles de Alquézar. Albergados en la Escuela Refugio, aprovechamos sus magníficas instalaciones, para celebrar el acto de hermanamiento entre los clubes de Portet y Binéfar, en el que además de los presidentes de ambos clubes también participaron representantes del Portet jum´Accueil junto al alcalde y el concejal de cultura del ayuntamiento de Binéfar, que ha colaborado en la preparación de este evento.

Tras los discursos e intercambio de regalos, tuvo lugar una cena en el comedor de la escuela en la que franceses y españoles nos mezclamos para compartir alimentos y buen humor en una jornada que se prolongó en las calles de Alquézar que festejaba a su patrón San Nicostrato. A la mañana siguiente, nos levantamos puntuales para acudir a la cita con la cultura, y nos acercamos hasta la colegiata donde nos esperaban el arte y la historia que guardan los muros de esta antigua fortaleza, reconvertida para uso religioso. Finalizada la visita a la colegiata, descendimos hasta la ruta de las pasarelas, que recorren las impresionantes paredes que el rio Vero ha esculpido, formando una angosta garganta en la que la fuerza del agua contrasta, con el dulce color otoñal de los chopos. De nuevo en el Refugio, disfrutamos de una degustación de repostería, elaborada por miembros del Club Litera y con la que despedimos a nuestros amigos del Portet Isard Club, que debían emprender el largo viaje de vuelta a sus casas, con la promesa bajo el brazo de organizar el cuarto encuentro al norte de los Pirineos.


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Venta de parcelas en el polígono

Con voz propia