El día en que los trabajadores de McDonalds se pusieron en huelga fue el mejor día en la vida de Shen Batmaz. Lleva la fecha tatuada en el brazo. "Estaba muy cansada y abrumada", cuenta mientras recuerda el piquete en Crawley (West Sussex, Inglaterra) en el que protestó frente a un restaurante de la cadena de comida rápida. "Estaba allí con gente a la que amaba y junto a la que trabajaba, luchando juntos para lograr algo; fue lo más poderoso que he sentido en mi vida" . . .

La 'McHuelga' ha demostrado servir como detonador y como fuente de inspiración para los jóvenes trabajadores que no sabían nada de organizaciones sindicales . . . : "Ancianos sentados en una sala debatiendo temas que ya estaban anticuados hace una generación". Southworth cambió de idea cuando vio a los jóvenes empleados de McDonalds luchando por derechos básicos: "Tenían menos de 30 años, eran gente con la que podíamos comunicarnos", señala. Las demandas –un salario mínimo de 10 libras esterlinas por hora (unos 11,3 euros), terminar con los discriminatorios sueldos reducidos para jóvenes, y el reconocimiento de los sindicatos– eran muy modestas, pero requerían un cambio radical en la precariedad íntimamente ligada al modelo económico británico . . .

Lo que despierta la esperanza es que los jóvenes no se están limitando a buscar un beneficio para su lugar de trabajo: lo que quieren es ni más ni menos que la transformación de todo el sector, y de la sociedad misma. "No somos tan ingenuos como para pensar que nos lo van a dar todo de inmediato, pero si nos unimos en el sector de la hostelería, esperamos poder mejorar los salarios y las condiciones no solo en nuestra industria, sino en la sociedad en general", dice Hepple.

No se conforman con un salario decente y derechos básicos, también quieren que los escuchen en su lugar de trabajo. El neoliberalismo ha emborrachado de triunfalismo a la clase patronal británica, que se ofrece a sí misma salarios y bonus estrafalarios mientras la pobreza y la inseguridad asedian a sus trabajadores. Es algo que no podía durar. Tal vez la arrogancia esté a punto de encontrar su némesis: un ejército de trabajadores jóvenes y precarios, pero también decididos.

Owen Jones: «Las McHuelgas de los jóvenes británicos están reescribiendo el capitalismo», en eldiario.es ; Madrid : Diario de Prensa Digital, 4 octubre 2018 (trad. Francisco de Zárate, extr. La Litera información)


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