Un pequeño frasco de boca ancha es conocido unánimemente como frasquito. Se puede dar el caso y bastantes veces se da, que empleemos el frasquito para poner cosas, como piedrecitas, garbanzos, judías.... Y entonces, ¿porque no lo llamamos frasmeto? Hay que poner cosas, pero también se pueden sacar.

Dos cosas que Binéfar debería sacar:

UNA.- El andamio del interior de la Iglesia de San Pedro, la principal de la villa. Varios años lleva allí viviendo a sus anchas y sus altas, ¿que ha hecho que los binefarenses se hayan olvidado de él y convivan con él como una cosa natural?. El cura opina que se han olvidado las bodas, que no se celebran en esa iglesia porque con el andamio de entorno, las fotos salen muy metálicas y poco bonitas.

Es sabido el porqué se instaló en el interior del templo. Una gotera, a consecuencia de las lluvias caídas cuando las obras en el exterior del campanario, se metió dentro, ante la falta de precaución de colocar toldos protectores, y su humedad provocó la caída de una parte de uno de los arcos que adornan la parte central próxima al altar mayor. No hubo daños a personas, algunos dicen “gracias a Dios” y otros piensan que fue porque en ese momento no había nadie en el templo. La Iglesia recabó ayuda al Ayuntamiento como siempre y como si éste fuera el dueño. Pasó el caso a la DGA y ésta instaló el andamio para llegar a la zona y proteger a los usuarios de nuevos desprendimientos, al tiempo que para indagar las causas y las posibles soluciones. Y al grito de ¿esto quien lo paga?, como Pilatos, “se lavó las manos”. La Iglesia, como siempre, se hizo el pobre y el Ayuntamiento, que dijo que en algo colaboraría, pero que el templo no es suyo. Suerte, en cierto modo, tras las lavadas de manos, que no hay alquiler del andamio, pero no se entiende a las partes y sobre todo a la DGA, que tiene un utensilio parado al que no saca amortización y que tampoco puede emplear para otras necesidades. Quizá todos esperan el milagro y los milagros ni han existido, ni existen, ni existirán. A Dios rogando y con el mazo dando.

Cabe una jota:
“Algún día con la ofrenda
amás de sacar al santo,
sacaremos al andamio
y habrá milagro al canto”.

OTRA.- En Binéfar, las cuatro esquinas, confluencia de la Avda. de Aragón con las calles Zaragoza y 1º de Mayo, o sea el cruce viniendo de Monzón o de Lérida y Esplús o Binaced con la bajada de las Estaciones dirección San Esteban y Tamarite, forman la zona más transitada de la villa y es un flujo de peatones y vehículos con motor. Recientemente se ha visto embellecida por el hotel Ciudad de Binéfar, antiguo La Paz, pero continúa afeada por el vetusto almacén de abonos agrícolas de la Cros, hoy propiedad privada y cerrado a cal y canto, sin uso ninguno como no sea el pago de la contribución municipal. De hecho está vetado por el Ayuntamiento y privado de cualquier licencia de obras. Sería interesante que el consistorio intentara su adquisición, previo pago de su precio justo y procediera a su derribo y transformación en una posible rotonda, o bien en una fuente artística u otro tipo de uso u ornamentación que contribuyera, además de agilizar el tráfico a embellecer esa zona tan frecuentada tanto por tráfico peatonal como rodado.
A veces solo pensamos en “poner”. También existe el verbo sacar” que nos puede ocasionar ventajas y mejoras.


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