El montañismo aragonés y los montañeses han celebrado hoy la apertura del primer refugio en la parte más oriental del Pirineo altoaragonés.

Situado a 2.425 metros, en el de Cap de Llauset,  pasa a convertirse en el más alto de todos los refugios guardados y en una nueva entrada al parque Posets-Maladeta.

Hasta la fecha ha sido necesaria una inversión de 1,6 millones de euros, resultado de la iniciativa y financiación conjunta de la Diputación Provincial de Huesca y el Ayuntamiento de Montanuy con la Federación Aragonesa de Montañismo.

La jornada organizada para celebrarlo ha superado las expectativas y 250 personas se animaban a realizar la ruta de montaña cuyo final estaba en el Cap de Llauset, hoy con la inauguración de este equipamiento donde este fin de semana los primeros usuarios ya van a pernoctar en la montaña dentro de la senda transpirenaica (GR11), el sendero por etapas más transitado, en el cruce de las variantes de Aneto y Salencas. Desde el punto de vista deportivo y de seguridad, todos han coincidido en afirmar que este refugio viene a “cubrir un hueco en una de las zonas de alta montaña más espectaculares del Pirineo”.

Abre sus puertas para dar cabida inicialmente a 30 personas, aproximadamente la mitad de lo que tendrá al finalizar el proyecto completo, pero con todos los servicios en una instalación bioclimática y diferente a todas los existentes hasta el momento, al estar realizada con sistemas y materiales modernos y acorde a los últimos refugios de este tipo construidos en países Suiza y Austria.

El Presidente de la Diputación de Huesca, Miguel Gracia, ha hablado del día de hoy como “un hito importante para la montaña en la provincia” porque, tal como ha manifestado, “supone completar una red de refugios y dotar de uno a la zona más oriental de la provincia”, que se ubica en macizo Maladeta, uno de los más importantes de Aragón y que menos refugios tenía. Para el máximo responsable provincial, es el resultado a más de una década de trabajo que comenzaba en 2005 cuando se eligió el lugar donde se instalaría el refugio.

Miguel Gracia ha dicho que los refugios han demostrado que son “un elemento de actividad económica en el territorio donde se ubican” y, añadía, “no es fácil dar en este momento con elementos que atraigan a la gente y aporten recursos”. Según Gracia, responde a una demanda creciente de usuarios y practicantes de deportes en la naturaleza. Conforme se han mejorado las instalaciones de los refugios también ha aumentado su uso con más de 100.000 personas a las que prestaron servicio en el último año, de los que más de las tres cuartas partes llegan de fuera de la Comunidad.

Ha recordado que no es fruto de un día y hace ya más de 25 años que la Diputación de Huesca confió en la importancia de potenciar los refugios de montaña. La apertura del refugio de Llauset ha sido una realidad este verano después de que la DPH adelantara el año pasado una de las aportaciones previstas para 2016 y 2017.
Esta red de refugios es también “un soporte logístico fundamental en las actuaciones de rescate de alta montaña”. En este sentido se pronunciaba Luis Masgrau quien añadía “el carácter de servicio público que desde la FAM aplicamos a la gestión de los refugios” que, según el presidente de la Federación, “lo llevará a servir de apoyo al trabajo de agentes medioambientales y de información y seguridad a montañeros y visitantes del Parque”.

Está a los pies de una serie de tresmiles que conforman el extremo oriental de las Maladetas y, junto a de La Renclusa, como hoy muchos comentaban, va a permitir planificar un recorrido alpino y circular al pico Aneto y servir de centro de apoyo para los circuitos por los múltiples ibones que salpican este entorno.

Con Miguel Gracia y Luis Masgrau ha estado hoy la alcaldesa de Montanuy, Esther Cereza, en cuyo término municipal se ubica este equipamiento, junto a quien ha sido el primer edil durante los últimos años, José María Agullana, y otros miembros de la corporación, técnicos municipales y vecinos, así como Antonio Cosculluela, anterior presidente de la DPH y que ahora preside las Cortes de Aragón, la responsable de Promoción, Turismo y Medio Ambiente de la Diputación, Maribel de Pablo, el de Cultura, Educación y Deporte, Francisco Mateo, y otros diputados provinciales, como es el caso de José Antonio Lagüens. Entre la larga lista de representantes de esta zona, de la Ribargoza, ha participado la presidenta de la Comarca, Lourdes Pena, y el servicio de montaña de la Guardia Civil, ha estado encabezado por el teniente coronel Primitivo Hernández.
Hasta el Refugio del Cap de Llauset ha subido también L uis Masgrau, presidente de la Federación Aragonesa de Montañismo desde la que se gestionan estas instalaciones, el secretario de la Federación Española, Eduardo Navarro, Jesús Rivas, presidente del consejo administración de Prames, el gerente, Modesto Pascau, que ha despertado la sonrisa de todos como mantenedor del acto de inauguración, además de uno de los arquitectos, Alejandro Royo. Numerosa ha sido la representación de clubes aragoneses, entre ellos Manolo Bara, presidente de Peña Guara, pero también han acudido responsables del centro excursionista de Cataluña o del club alpino francés.

Montanuy es el primer ayuntamiento que contribuye a la financiación de uno de estos refugios y Esther Cereza, la alcaldesa, mostraba la satisfacción de toda la población de esta zona y destacaba que precisamente “los primeros en creer en esto fueron dos vecinos de Aneto que cedieron los terrenos”, donde hoy se levanta este moderno edificio en el que se va a seguir en una segunda fase, en un segundo edificio.

La Federación Aragonesa de Montañismo, de la mano de los arquitectos Alejandro Royo y Ramón Solana, ha querido aplicar en el diseño de este refugio los elementos constructivos más modernos tanto en el proceso que se ha desarrollado hasta ahora como en el mantenimiento y gestión del edificio.

En la planta baja del edificio que ya está terminado se encuentran los servicios de cocina, recepción, comedor, enfermería o taquillas. En el primer piso se distribuyen cinco habitaciones para seis personas y las estancias de los guardas. En todas las estancias llama la atención su calidez, con todos los techos y paredes de madera de abeto. Al margen del edificio principal, las instalaciones cuentan con helipuerto, estación meteorológica y abastecimiento de agua.


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