Texto: Jaume Garcia Castro

 

Binéfar, 6 de septiembre de 2015.- Hoy domingo es el último día para poder disfrutar de la magnífica exposición del pintor y dibujante Francisco Motto Paisajes urbanos y +, donde el artista montisonense muestra una parte de su trabajo en lápiz o en acrílico, dibujos y pinturas hiperrealistas que no dejarán indiferentes a los visitantes.

El hiperrealismo es una corriente pictórica que busca representar la realidad de forma casi fotográfica, con un nivel de realismo casi obsesivo. La gran diferencia que tiene éste por encima de la fotografía es que ésta refleja fielmente la realidad, mientras que la pintura o el dibujo hiperrealista no deja de ser una interpretación artística, con lo que la visión del artista influye decisivamente en el resultado final.

Motto trabaja esta corriente artística con obras en las que disfruta dedicando su atención en las texturas de las superficies, dando un especial protagonismo a los reflejos y al trabajo de transparencias. El propio Motto nos explicaba que“ahora cada vez menos, pero hace tiempo estaba muy influenciado por un pintor hiperrealista norteamericano, Richard Estes, que se dedica solamente a hacer reflejos y cuando vi una exposición con sus obras, hace años, me impresionó. Hay quien me lo ha hecho notar, que Richard Estes me ha influenciado, y sí, por qué no, lo considero como mi maestro, entre comillas. Ahora, cada vez más, me voy alejando de la representación de los reflejos, pero todavía conservo algunos porque son impactantes. Cuando representas un escaparate en el que se ve parte de la ciudad y parte del escaparate, aparte de lo complicado que es, es impactante”.

En los últimos años Francisco Motto da clases de dibujo en Monzón y en Aularium, en Binéfar. Allí ha desarrollado más la técnica de dibujo a lápiz, porque se empieza a encontrar a gusto con esta técnica, pero sigue desarrollando sus obras en acrílico, porque se pueden conseguir obras realmente impactantes. En el apartado de dibujo a lápiz, por ejemplo, en la exposición podemos apreciar dos grandes grupos de dibujos: paisajes urbanos, que representan calles de Madrid y de Zaragoza, y retratos de amigos y/o alumnos de sus clases de dibujo. En los paisajes destaca, además de los ya citados trabajos de superficie, reflejos y transparencias, el detalle y la vida que se le otorga a cada uno de los personajes que aparecen en estas obras, seres dotados de vida interior, más que simples objetos representados. En el terreno del retrato, Motto nos explica que la clave del éxito de un buen retrato “está en la mirada. Si tú consigues plasmar la mirada, esa mirada que, para mí, es el espejo del alma, si la consigues plasmar, ya tienes el retrato. Si yo cogiera este retrato y difuminara todo el resto del rostro, que también lo he hecho en alguna ocasión, y dejara solamente la mirada, sería exactamente igual de efectivo ese dibujo y la gente sabría quién es. La diferencia que hay entre un dibujo hiperrealista y la fotografía es abismal. La fotografía representa la realidad de una forma que no tiene nada que ver con lo que yo hago. La fotografía es fría, es un notario, mientras que yo busco interpretar la imagen representada y llevarla a mi terreno”.

Esta matización que hace Francisco Motto sobre la diferencia entre estas dos disciplinas artísticas queda evidenciada cuando uno contempla sus paisajes en acrílico. Lo que nos está explicando queda reflejado en el trabajo sobre la atmósfera en su obra. Difuminados, nieblas, perspectiva… todo ayuda a crear esa atmósfera de realidad que queda plasmada en su obra y que en una fotografía queda marcada de forma fría e impersonal, a no ser que el fotógrafo sea un artista excepcional. En sus paisajes en acrílico encontramos obras que muestran paisajes urbanos, interesantes ejercicios ilustrativos y representativos, pero también paisajes naturales, quizás las obras más interesantes de la exposición, precisamente por ese trabajo atmosférico, ese esfuerzo por difuminar y retratar el aire, la distancia, la niebla, de poder dar presencia tangible a lo que no lo es.

Francisco Motto descubrió el hiperrealismo cuando, en una visita a Madrid con su hermano, vieron una exposición de cinco pintores hiperrealistas norteamericanos. Quedó impactado cuando, contemplando lo que ellos creyeron en un principio que eran fotografías, descubrieron que en realidad eran pinturas en acrílico. A partir de ese momento, unos treinta años atrás, Motto ha ido desarrollando su propia técnica, buscando su discurso artístico, pero es ahora, ya prejubilado, cuando consigue el tiempo necesario para poder dedicar a este tipo de pintura. Cada obra cuesta un mes o mes y medio en poder completarse, lo que requiere de mucho trabajo y mucha paciencia.

Hoy domingo la exposición se puede visitar de 11:30 a 13:30h. de la mañana y de 19:00 a 21:00h. en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Binéfar.

 


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