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Texto e Imagen: Jaume Garcia Castro

 

 

Binéfar, 8 de noviembre de 2014.- Tras varios meses de recorrido por La Litera llega a Binéfar la exposición de Fernando Alvira “Cuadernos de viaje: La Litera. Dibujos y acuarelas”. Se trata de una exposición organizada por el Centro de Estudios Literanos (Cellit) que ha visitado trece de los catorce municipios de la comarca y que está a punto de completar el circuito comarcal. En Binéfar, por primera vez, se puede ver la exposición al completo, puesto que la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Binéfar tiene el espacio suficiente como para mostrarla en su totalidad. Imágenes de todos los núcleos urbanos habitados de la comarca, también algunos de los deshabitados y caminos y paisajes que podemos encontrar por La Litera completan la visión que el artista y crítico de arte ha captado con dos técnicas tan exigentes como son el dibujo a tinta y la acuarela, dos técnicas en las que el trazo ha de ser firme y seguro, ya que el error no se puede corregir como en el óleo o la acrílica, por ejemplo.

En la exposición, ordenada por el propio Fernando Alvira, se alternan los dibujos y las acuarelas, todos ellos mostrando paisajes o construcciones existentes en nuestra comarca, pero idealizando algunos aspectos, casi mostrando impresiones de la realidad, no una realidad fotográfica. El pasado viernes pudimos hablar unos minutos con el artista y él mismo nos comentaba los aspectos más remarcables de esta exposición.

Jaume Garcia: Senor Alvira, usted empezó como artista, estudiando Bellas Artes, y luego se pasó al enemigo, haciendo crítica de arte.

Fernando Alvira: Bueno, empecé dando clases porque empecé estudiando Magisterio y me convertí en maestro, que es de lo que estoy más orgulloso. Luego estudié Bellas Artes y me puse a pintar, y cuando regresé a Huesca me di cuenta que tampoco pasaba nada por hacer comentarios sobre la pintura. Nunca me he considerado especialmente crítico, aunque haya sido presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, pero no me considero crítico, sino comentarista de arte. A mí me gusta explicarle a la gente cosas de las que puede ver en los espacios a los que acude para ver pintura, escultura, arte en general. No fue tan complicado. Te crea algunos problemas como pintor, porque cuando te pones ante una tela en blanco sabes perfectamente qué es lo que quieres hacer y cuando la terminas el crítico te dice que no la has conseguido de ninguna de las maneras, que no era eso lo que se pretendía. De todas maneras creo que es perfectamente compatible, de hecho hay muchos pintores, muchos escultores, muchos artistas, que han hecho escritos sobre pintura y sobre arte. Y estos escritos, aunque se consideren crítica de arte, no siempre lo son.

Jaume: No, es cierto, muchas veces se consideran teoría. Estaba pensando en Tàpies, por ejemplo, que sin sus escritos, su obra no se entendería tanto, o al menos no la entendería tanto un público que no tiene por qué ser experto en arte.

Fernando: Más cercano a nosotros es el caso, también, de Antonio Saura. Saura es importante como pintor, evidentemente, pero sus escritos tienen también muchísimo interés. Y muchos de esos escritos son, evidentemente, sobre arte, sobre pintura.

Jaume: Creo que esa es una vertiente que le llegará al gran público, como siempre pasa en la historia del arte, dentro de algunos años. Muchas tendencias artísticas tienen que madurar durante unas décadas para que el público las entienda, por ejemplo el impresionismo. En su momento, los artistas impresionistas no fueron entendidos por el gran público de su época y, en cambio, hoy despiertan pasiones entre los aficionados. Creo que es porque el artista es una persona extremadamente sensible y es capaz de reflejar con antelación la sociedad en la que vivimos, pero el público tarda en asimilar esa interpretación. Pero usted no va por ese camino.

Fernando: No. A mis estudiantes, en clase, les suelo decir que para que haya un Antonio Saura en un espacio como Huesca, tiene que haber unos doscientos o trescientos Fernandos Alviras. No todos tenemos el mismo nivel, hay personas que pretenden una cosa y otras personas que pretenden otra. Yo creo que en la pintura y en el arte, me da la sensación que tiene que haber muchísima gente trabajando de una manera normal, como un trabajador de la pintura, para que salga alguien que, además de ser un trabajador de la pintura, sea algo más. Lo que pasa es que, con excesiva frecuencia, la gente que empieza a trabajar en pintura o en escultura, empieza a trabajar pensándose que son mucho más de lo que realmente son, o que somos más de lo que realmente somos. Contra eso, evidentemente, hay que luchar. Hay que hacer aquello para lo que realmente estás capacitado, como en cualquier otro oficio. Arquitectos hay muchos e ingenieros hay muchos y para que aparezca uno que haga una gran obra de ingeniería tiene que haber muchos que hagan cosas muy sencillas. Creo que en la pintura ocurre algo muy parecido. Nunca me he planteado estar en la parte de arriba, me he planteado siempre trabajar con los fundamentos de la pintura y, de hecho, no dejo de dibujar ni dejo de pintar, no dejo de manejar los colores ni dejo de manejar los lápices o las plumillas, porque creo que es lo que tengo que hacer. Eso es lo que realmente me apetece, lo mismo cuando son formatos pequeños, como son los que ahora mismo están en la sala, como cuando son formatos grandes, porque ya tengo ganas de traer a esta sala, que además es muy hermosa, formatos grandes. Ya estuvieron aquí unas ilustraciones que hice para un libro de relatos de Ramón J. Sender, que eran piezas pequeñitas, éstas son también piezas pequeñas, pero el espacio permitiría traer alguna pieza de 4 x 1 metros, donde se ve que, realmente, lo que haces es pintar.

Todas estas acuarelas son lo que llamo acuarelas de capó, porque están pintadas sobre el capó del coche. Cuando voy por el campo, paro, saco el estudio portátil y hago una acuarela o dos, dependiendo del tiempo que tenga y del día que hace. Los dibujos son otro asunto, porque son de la serie Rincones del Altoaragón que empecé en los años ochenta en el Heraldo de los que salieron trescientos treinta y pico núcleos de población en la provincia de Huesca, luego los he continuado en la página web www.paisajesviajados.com y éstos pertenecen a esta serie. En el nomenclátor del año 1970 la provincia de Huesca tenía 781 núcleos de población con, al menos, un habitante. Ahora, evidentemente, hay muchísimos menos, pero yo estaba empeñado en que, al menos, esos 781 los iba a hacer. Lo que pasa es que perdí ese nomenclátor, entonces sigo dibujando rincones del Altoaragón, los sigo publicando en la página, pero en los años que llevo viniendo a Binéfar y a San Esteban me han hecho interesarme por lo que tenía más cerca y he intentado tener todos los núcleos de población que hay en La Litera. No sé si me falta alguno, pero tenía una listeta y los iba tachando a medida que los iba dibujando [Risas.].

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Jaume: Las dos técnicas, la tinta y la acuarela, son muy diferentes, pero tienen algo en común y es la imposibilidad de hacer trampas.

Fernando: Es muy difícil, sí. Puede haber fallos. Cuando empecé a publicarlos, allá por el 79 u el 80, salieron en el Heraldo. Cuando ya habían publicado siete u ocho yo ya era el dibujante del Heraldo, o sea, yo iba con mi tinterico y mi plumilla, lo ponía encima del capó del coche y sin medir ni nada, me ponía a dibujar. Evidentemente, muchos de esos dibujos están dibujados por las dos caras porque, por mucho que hayas dibujado en esta vida, medir, tienes que medir siempre. A mis alumnos siempre les digo que de cada hora que un dibujante emplea, cuarenta minutos tienen que ser para ver, para mirar, para medir, y veinte minutos para hacer rallas, aunque te lo estés inventando, porque tú la imagen la has de tener, bien delante, o en una foto, o en un dibujo que alguien ha hecho antes, o la tienes en la cabeza, pero tienes que reflexionar sobre la imagen para poder plasmarla, tienes que aprehenderla para poderla trasladar al dibujo.

Jaume: Esta es la otra faceta que me fascina de estas imágenes, que no son dibujos hiperrealistas, sino que son interpretaciones de la realidad…

Fernando: Sí, sí, por descontado. Yo no pretendo hacer fotografías, claro está, pero si hay un tendido eléctrico que me molesta, lo elimino y ya está. Cuando algo te molesta, lo eliminas y ya está, esa es la gran ventaja.

Jaume: Otra cuestión técnica que me fascina es la gestión del espacio vacío. Cómo el vacío se incorpora a la pintura como si tuviera textura…

Fernando: Esa es una lección que me ha dado el que considero que es uno de mis maestros más importantes, aunque nunca me haya dado clases, que es José Beulas, que una de las cosas que sabe hacer perfectamente es no dar una pincelada. Sabe perfectamente dónde se dan, pero sabe casi mejor dónde no se dan. En conversaciones que hemos tenido en los últimos años me ha repetido en muchas ocasiones el concepto de que hay sitios donde no tiene que ir el pincel. En sus acuarelas, cuando se pasa, él incluso llega a arrancar el papel, coge un poco de celo o lo que sea, y arranca la pincelada que sobra del cuadro. Mirándote bien sus acuarelas se puede ver. Yo todavía no lo he hecho, pero procuro gestionar lo mejor posible los espacios vacíos.

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Jaume: También es de destacar la escasa paleta de colores.

Fernando: Sí, bueno, en clase suelo explicarle también a los estudiantes una anécdota de Picasso, que estaba paseando por una playa y se encontró con una acuarelista inglesa con la típica caja de acuarelas inmensa con doscientos mil colores y pintando una acuarela de cara al mar. Picasso, sin parar de pasear le dijo: “es azul”, y siguió andando. Tampoco hace falta tanto poderío. Soy más económico en colores pintando con acuarela que al óleo, con las acuarelas soy más discreto y con el óleo soy más salvajillo, más bruto. En el momento en que tengo la primera sensación de lo que he visto, ya me vale. El hecho de no trabajarlas más también hace que queden más discretas de color.

Jaume: ¿El Fernando Alvira comentarista o crítico de arte qué opina del Fernando Alvira pintor?

Fernando: Pues que es un señor que hace lo que puede.

Jaume: ¿Pero hace lo que debe?

Fernando: A veces sí, pero yo creo que es una persona, ya lo hemos comentado antes, que no tiene unos planteamientos creativos extraordinarios, está siempre buscando dentro de lo más fundamental del lenguaje de la pintura, del lenguaje de las imágenes, que es el color y la forma, darles vueltas al color y darles vueltas a las formas.

La exposición “Fernando Alvira. Cuadernos de viaje: La Litera. Dibujos y acuarelas” se podrá ver en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Binéfar hasta el domingo 16 de noviembre.

 


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