recortes de prensa

  • The day McDonald’s workers walked out on strike was the best day of Shen Batmaz’s life: she has even tattooed the date on her arm. “I was so tired and overwhelmed,” she recalls as she stood on a picket line outside a branch of the fast-food chain in Crawley. “I was standing there with people I worked with and loved; we were working together to achieve something. It was the most powerful I’d ever felt in my life.” . . .

  • El día en que los trabajadores de McDonalds se pusieron en huelga fue el mejor día en la vida de Shen Batmaz. Lleva la fecha tatuada en el brazo. "Estaba muy cansada y abrumada", cuenta mientras recuerda el piquete en Crawley (West Sussex, Inglaterra) en el que protestó frente a un restaurante de la cadena de comida rápida. "Estaba allí con gente a la que amaba y junto a la que trabajaba, luchando juntos para lograr algo; fue lo más poderoso que he sentido en mi vida" . . .

  • Sci-Hub, el rastreador web que Elbakyan fundó en 2011 para publicar artículos de acceso restringido, ha hecho más que ningún gobierno para enfrentar una de las mayores estafas de la era moderna: la que convierte en beneficios privados las investigaciones públicas que nos pertenecen a todos . . .

  • Sci-Hub, [the] pirate web scraper service [established by Alexandra Elbakyan], has done more than any government to tackle one of the biggest rip-offs of the modern era: the capture of publicly funded research that should belong to us all . . .

  • La actual debilidad política de los progresistas tiene mucho que ver con su rendición intelectual, cultural y moral de las últimas tres décadas; con su aceptación, más o menos entusiasta, más o menos resignada, de los marcos y postulados de la contrarrevolución conservadora de Reagan y Thatcher. Por ejemplo, la izquierda parece haber olvidado que no toda propiedad es sagrada, algo que ya señalaba Robespierre durante la Revolución Francesa citando el caso de los dueños de esclavos. O que la ley es un producto humano, no divino, y puede ser interpretada por los jueces y hasta reformada o abolida por los políticos.

    Hubo un tiempo en que la izquierda también se hacía una pregunta vieja como la misma humanidad: ¿es legítimo robar en caso de extrema necesidad? Es obvio que no estoy hablando de robar al trabajador, al pensionista, al pequeño comerciante. Estoy hablando de aligerar el peso de las carteras de los ricos, de las grandes fortunas personales y las grandes empresas multinacionales. Escribo esto y de inmediato me pregunto si no caerá sobre mí el peso de la Ley Mordaza tan solo por hacerlo. Vivimos un tiempo en que la expresión de determinados pensamientos puede llevarte al calabozo. Con mucha probabilidad, la fiscalía abriría hoy una investigación para identificar y castigar al autor de ese refrán que pregona que aquel que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

    Javier Valenzuela: «El buen ladrón», en tintaLibre n. 61 ; Madrid : Ediciones Prensa Libre, setiembre 2018 (extr. La Litera información)

  • Cuidado con el bombo y platillo que se prepara para anunciar el caso de Grecia como un éxito, un tributo a la solidaridad y un enfoque de sentido común que devolvió la estabilidad económica a ese país y evitó que fuera el primero en abandonar el euro. Nada más lejos de la realidad.

    Grecia ha sido un fracaso estrepitoso. Una historia de incompetencia, dogmatismo y retrasos innecesarios en la cual los intereses de los bancos se antepusieron a las necesidades de la gente. Las consecuencias se dejarán sentir durante mucho tiempo . . .

    Alardear de la vuelta al crecimiento como prueba de que la austeridad funciona no es un argumento válido. Antes o después, todas las economías se recuperan. Pero ¿se podía haber adoptado un enfoque menos perjudicial? La respuesta es sí. Con otras políticas, la recuperación tras la profunda recesión de 2008~2009 habría sido más rápida y sostenible.

    . . . el contrato social entre los líderes y el pueblo se ha tensado hasta casi la ruptura. Antes los votantes creían que, a cambio de su esfuerzo, ganarían un salario decente y el Estado se ocuparía de ellos en tiempos de vacas flacas. Si ese cuento ya no cuela se debe, en gran parte, a lo ocurrido en Grecia en los últimos ocho años.

    Larry Elliott: «Greece's bailout is finally at an end – but has been a failure», en theGuardian.com ; London : Guardian News and Media Limited, 19 agosto 2018 (extr. y trad. La Litera información)

  • Beware the hype that trumpets this as a great success story, a tribute to solidarity and a commonsense approach that has restored economic stability and prevented Greece from being the first country to leave the euro. Nothing could be further from the truth.

    Greece has been a colossal failure. It is a tale of incompetence, of dogma, of needless delay and of the interests of banks being put before the needs of people. And there will be long-term consequences . . .

    It is no real defence for those who so avidly embraced austerity to point to the return of growth as evidence that they were right all along. All economies recover eventually: the question is whether a less damaging approach could have been adopted. To which the answer is yes. The recovery from the deep downturn of 2008-09 would have been faster and more sustainable had different policies been followed.

    . . . the old social contract between leaders and people has been stretched almost to breaking point. Voters once believed that if they worked hard, they would earn a decent wage and the state would look after them if times were hard. If that belief no longer holds, what happened in Greece these past eight years has much to do with it.

    Larry Elliott, “Greece's bailout is finally at an end – but has been a failure”, in theGuardian.com ; London : Guardian News and Media Limited, 19 august 2018 (excerpt La Litera información)

  • . . . la prohibición del aborto constituye una violación grave de los derechos de las mujeres. Así lo han señalado la CEDAW, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU y el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo-CIPD. Según estos organismos internacionales, cuando prohíbe el aborto, el Estado se convierte en un auténtico agresor institucional que somete a su control nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y nuestra capacidad reproductiva.

    Prohibir el aborto supone una violación del derecho a la vida; el derecho a la salud y a la atención médica; el derecho a la igualdad y la no discriminación; el derecho a la seguridad personal; el derecho a la autonomía reproductiva; el derecho a la privacidad; el derecho a la información sobre salud reproductiva (que incluye la educación sexual); el derecho a decidir el número de hijos y el intervalo entre los nacimientos; el derecho a disfrutar de los beneficios del progreso científico; y el derecho a la libertad religiosa y de conciencia, cuando se hace descarado apostolado desde las instituciones. Y supone, además, y sobre todo, una violación del derecho que tenemos las mujeres (como los demás seres humanos) a no ser sometidas a un trato cruel, inhumano y degradante.

    Por lo demás, la prohibición del aborto discrimina a las mujeres frente a los hombres pues el embarazo y el parto solo les afecta a ellas, especialmente si hablamos de quienes tienen menos medios culturales y económicos para procurarse abortos seguros y legales. La realidad de las madres que quisieron abortar y no pudieron se estudia muy bien en la Universidad de California (UCSF) en el Turnaway Study. Un estudio (“estudio del rechazo”) que muestra cómo estas mujeres han acabado siendo más pobres, sufren más enfermedades y más trastornos mentales, y son más vulnerables frente a la violencia machista.

    María Eugenia R. Palop: «#SeráLey», en eldiario.es ; Madrid : Diario de Prensa Digital, 9 agosto 2018 (extr. La Litera información)

  • Todo empezó con [un] tuit de Chrystia Freeland . . . ministra canadiense de Exteriores, pidiendo la libertad de Samar Badawi . . .

    La furia saudí por la no excesivamente agresiva reclamación de Freeland es coherente con la forma intimidatoria y belicista con la que el príncipe heredero Mohamed bin Salmán se maneja en los asuntos de política interior y exterior. MbS entiende todos los conflictos potenciales como un desafío personal en el que las amenazas y las represalias son la respuesta por defecto.

    En este caso, decretó la expulsión en 24 horas del embajador de Canadá, y dio la orden de que el banco central saudí y los fondos públicos de pensiones vendan todos sus activos existentes en Canadá “sin importar el coste económico”. Además, anuló las becas a los 12.000 jóvenes saudíes que estudian en ese país, lo que les obliga a buscar otro para continuar sus estudios, y ordenó sacar de allí a los saudíes que son atendidos en hospitales canadienses.

    Riad considera el tuit de Freeland un ataque a “su soberanía”, lo que es llamativo viniendo de un país que lleva tres años bombardeando Yemen, que financió a varios grupos insurgentes en la guerra siria, que mantuvo secuestrado durante varios días al primer ministro libanés para obligarle a expulsar a Hizbolá del Gobierno, y que ha aportado miles de millones de dólares al presidente egipcio Sisi para recompensarle por el golpe que acabó con el Gobierno de los Hermanos Musulmanes.

    Bin Salmán tiene un singular concepto de la soberanía de los países árabes –le permite todo tipo de intervenciones políticas, económicas y militares–, pero no tolera que un tuit de una ministra cuestione la detención injusta de una activista. Y es muy posible que el hecho de que Freeland sea una mujer haya tenido alguna influencia.

    . . . Las represalias contra Canadá –un socio económico menor para el país– son también un mensaje a los gobiernos europeos para que no se les ocurra ir por el mismo camino. Hacer negocios con Riad obliga a mantener el silencio sobre las violaciones de los derechos humanos. Es algo que deben tener muy presente también los gobiernos que tienen entre sus principios la defensa de los derechos de las mujeres.

    Iñigo Sáenz de Ugarte: «Las represalias saudíes contra Canadá son también un mensaje para Europa», en GuerraEterna.com, 8 agosto 2018 (extr. La Litera información)

  • El fascismo . . . usó la violencia de las masas para hostigar y finalmente vencer a sus oponentes. Las amenazas a la democracia son hoy más insidiosas. Para empezar, agitan un señuelo populista que les da victorias electorales abrumadoras, cosa que Hitler nunca consiguió: apenas pasó del 37 % del voto en unas elecciones nacionales libres. Por esto desplegó cientos de miles de camisas pardas, siguiendo el ejemplo de Mussolini con los squadristi, y así convirtió su victoria democrática en poder dictatorial. Para los actuales enemigos de la democracia la clave son las instituciones coercitivas del Estado, no los ejércitos privados de matones.

    Richard J. Evans: «Fascism and The Road to Unfreedom review – the warning from the 1930s», en theGuardian.com ; London : Guardian News and Media Limited, 19 julio 2018 (extr. y trad. La Litera información)

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