el relevo

  • Crónicas del colapso

    crónicas del colapso(Puedes leer primero la presentación de la serie «Crónicas del colapso»)


     

    Aún recuerdo aquel otoño en el que el mundo cambió. ¿Cómo olvidarse de esas palabras de Lara?

    Debían ser alrededor de las siete de la tarde cuando la presidenta de la ONU, Lara Lajčák, hija de Miroslav Lajčák, pronunció esas dos frases que han conseguido quedarse en la memoria de todos durante estos seis largos años: “Se han agotado todas las reservas de petróleo en La Tierra. O buscamos soluciones, o habremos retrocedido el equivalente a tres siglos”. ¿Qué estupidez esta última frase, no? Al principio, todos pensábamos lo mismo.

    Sí, el petróleo se había agotado. Eso significaba el fin de muchas cosas que, hasta entonces, eran sinónimo de basura. Ahora, por ejemplo, las personas que tenían botellas de plástico en casa, se podía decir que eran altos cargos de su empleo; o también se decía que, quien podía mantener frutas abiertas durante días, eran auténticos afortunados, pues el papel film no estaba al alcance de cualquiera.
    Y eso sólo era lo referente a los productos derivados, pero respecto al petróleo como combustible, fue una verdadera lucha.
    Había gente consciente de que el suministro de petróleo no sería ilimitado y pusieron placas solares en sus casas (pese a los excesivos impuestos que se tenían que pagar) y se compraron coches eléctricos. Estas personas fueron las más inteligentes ya que, aunque en su día pagaron una cantidad desmesurada de dinero, hoy cuesta el triple.

    Además, pese a su elevado precio, es una de las fuentes de energía que más se emplea, lo que conlleva a que las centrales eléctricas no den abasto y se produzcan fallos continuamente.

    El resto de fuentes de energía tampoco tuvieron mucho éxito. Tanto la energía eólica, como la mareomotriz o la hidroeléctrica se vieron afectadas por el cambio climático.

    Hoy en día, la mayoría de personas emplean una de estas dos fuentes de energía, la energía eléctrica, pese a su elevado coste, o la biomasa (que también pasó a ser bastante cara), pero que su uso provoca un olor desagradable, que provoca un deterioro en la calidad de vida.
    Durante los primeros años, todo iba medianamente bien. El problema llegó cuando una gran cantidad de familias se quedaron sin ahorros simplemente por pagar estas energías. Este hecho provocó que, muchas personas empezaran a robar, por ejemplo, placas solares. Lo peor de todo era que, no se trataban de casos aislados, que ocurrían una vez cada mucho tiempo. No, se trataban de robos que ocurrían día tras día, y que, muchas veces, había incluso mafias por detrás. Muchas veces se desataban guerras por conseguir esas placas solares. Sin ir más lejos, en Giurgiu, una ciudad al sur de Rumanía, llevan dos años en guerra simplemente por hacerse con el poder de pequeño parque solar.

    También tengo que añadir que, todo ese dinero que se pagaba por esas energías, no se repartía de forma equitativa entre todos los empleados. Se lo quedaban una minoría, que eran las que mejor vida llevaban. (Normalmente, estas personas eran las que tenían objetos de plástico en sus casas).
    En resumen, ahora mismo, vivimos en una sociedad en la que, hay una gran desigualdad financiera, donde personas se nutren gracias a los demás; hay numerosos robos diarios; hay gran cantidad de guerras por conseguir recursos; y también hay un permanente mal olor por la calle. Tal vez Lara tenía razón. Hemos retrocedido tres siglos.

    PD: Si estoy realizando esta carta es porque ahora mismo, hay un combates en la ciudad donde resido, pues se han descubierto unas grandes placas solares sin dueño, y todo el mundo quiere que sean suyas.

    Espero que se encuentre rápido una solución a la falta de ese dichoso material que tanto mal ha causado, el petróleo.

    Atentamente, un simple ciudadano.

  • Crónicas del colapso

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    -¿En serio? Y ahora ¿Qué? ¿Qué se supone que debemos hacer ahora?
    -Se ha acabado el petróleo, no el mundo
    -Ya, pero ahora no tenemos luz, no tenemos coches, ni calefacción…
    -Tranquilízate, encontraremos una solución.

    Os preguntareis quien somos y que está pasando. Esta es mi mejor amiga, Claudia, y yo soy Abril. Estudiamos en un instituto situado en un pequeño pueblo de España y nos acabamos de enterar de que no se puede extraer más petróleo, lo que quiere decir que la vida como la conocemos se ha acabado. Y parece que todo el mundo se ha vuelto loco, incluida Claudia.

    -¿En serio? Ya está, se acaba el petróleo y ya está -dijo Claudia asustada.

    -Vamos a hablar con Pedro, seguro que él sabe algo más. -Pedro es un genio de las ciencias en general y estaba segura de que nos podía decir más cosas sobre lo que estaba pasando.

    - ¡Pedro! -gritamos Claudia y yo al llegar a su casa
    -Chicas, subid, -respondió él- esperaba que vinierais, pasa algo muy extraño.
    -No me digas, se ha acabado el petróleo -contesto Claudia con tono sarcástico.
    -No, no es eso. Es muy raro no se ha podido acabar el petróleo así de repente -contesto Pedro muy serio.
    -¿A qué te refieres? -dije preocupada
    -A que es imposible. Estaba claro que se acabaría, pero así de repente… -hizo una pequeña pausa, Claudia y yo nos callamos- Se tendría que haber ido acabando gradualmente, que cada vez se pudiera extraer menos, hasta que ya no quedara, ¿entendeis?

    Nosotras asentimos con la cabeza

    -Esto es muy raro, o me estoy volviendo loco o aquí está pasando algo extraño¬.

    -Esto parece una peli de ciencia ficción -dijo Claudia.

    -Si pero aunque pasara algo, ¿qué se supone que podemos hacer nosotros?, y aunque lo supiéramos… estamos totalmente incomunicados -dije desilusionada.
    -Pero no nos podemos quedar aquí con los brazos cruzados -contesto Pedro mostrando las palmas de las manos.
    -Y ¿que propones?, aunque se lo dijéramos a alguien no nos creerían ya ves que todo el mundo se está volviendo loco –dije.
    -Igual era exactamente eso lo que querían -suspiró Pedro.
    -Pero ¿quién, y por qué?, no entiendo nada -dije antes de sentarme en la vieja silla del escritorio de Pedro.
    -No te sientes, tenemos que salir a ver si conseguimos descubrir algo -contesto Pedro
    -Pero ¿dónde pretendes ir? -a mí no se me ocurría nada.

    -Había pensado en pasarnos por casa de Víctor, ya sabéis que su padre es político. Diputado o algo… igual conseguimos averiguar alguna cosa. Además su casa no está muy lejos, podemos ir andando -contesto él convencido
    -Yo no entiendo por qué nos estamos metiendo en este lío -dijo Claudia.
    -Por intentarlo no perdemos nada -dijimos al unísono Pedro y yo

    Así que fuimos a casa de Víctor y al llegar oímos como su padre estaba hablando por teléfono nos callamos y escuchamos atentamente la conversación:“ya sé que no pensábais que iba a pasar esto, pero aquí nadie está buscando alternativas al petróleo, se están volviendo todos locos… Sí, ya sé que es un experimento pero esto hay que pararlo… Pero ¿qué es lo que queréis?, ya habéis visto la reacción de la gente… hay que parar esto, ya o no podremos arreglarlo” de repente se giró y nos vio a los tres asomados a la ventana “Espera un momento, luego te llamo…”

    -Pero que hacéis aquí -dijo mirandonos.
    -Nada, veníamos a buscar a Víctor -dijo Claudia intentando que no se notara que estaba asustada.
    -¿Con quién hablabas? -Dijo Pedro seriamente
    -Con un compañero de trabajo, pero no es asunto tuyo -dijo él con un tono algo agresivo.
    -Sí que lo es, te hemos oído, ¿que estáis haciendo? -conteste sin poder contenerme.
    -Está bien, no era nuestra intención generar este caos. Sólamente queríamos dar una lección a la sociedad, enseñarle que tiene que cambiar, pero ahora no sabemos cómo volver atrás, tenemos miedo de lo que nos puedan hacer si se enteran de que no era cierto, de que realmente se sigue extrayendo petróleo -añadió, se notaba que estaba arrepentido.
    -¿Qué os había dicho?, lo sabía -dijo Pedro con alegría.
    -Simplemente comunicarlo, explicarlo. Os tendría que dar más miedo lo que puede pasar si no lo decís, ya veis lo que está pasando -añadí intentando convencerle.

    Sorprendentemente lo conseguimos y a los días todo volvió a la normalidad, bueno, no del todo ya que la gente comenzó a pasarse a las energías renovables, por lo visto valió la pena el experimento del padre de Víctor, y podríamos decir que nosotros contribuimos, aunque la gente no nos crea.

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    Juan Ramón Esteban, el ideal de hombre de negocios de nuestra época, un empresario de éxito reconocido a nivel mundial es el líder de la empresa con su mismo nombre: Estéban S.L., una de las mayores empresas conocida mundialmente por inventos tan útiles como el palo selfie, la batamantay los fidgetspinner entre otros. Inventos todos ellos nacidos de la mente maestra de Juan Ramón, quien ha sido públicamente alabado como brillante a la vez que criticado y nombrado como una de las personas más estúpidas del universo.

    Esta corporación acababa de realizar un nuevo descubrimiento muy importante, encontraron un material abundante en el manto superior que sirve como combustible. Era importante porque el petróleo estaba escaseando y se notaba ya su falta. Este nuevo combustible era una roca a la que llamaron litergón, la cual presentaba una capacidad calorífica similar al petróleo pero sólido y de un color naranja-rojo. Este descubrimiento permaneció oculto al resto del mundo mientras Esteban S.L. investigaba aunque aparecieron intermitentemente filtraciones que hablaban sobre esta roca que se tomaron como rumores. Una de las ideologías que defendió este tipo de teorías fue la unión de dos interpretaciones de la forma de la Tierra, los terraplanistas: fieles defensores de que la Tierra es plana y los que creían que este planeta es en realidad hueco. De esta unión surgió la idea de que la Tierra es plana y hueca a la vez e incorporó que en su interior se encontraba el litergón, exagerando sus características.

    Otro colectivo que se enteró de este descubrimiento fue el de los alienígenas, cuyos arquitectos estaban confeccionando los planos de las nuevas pirámides que debían construir. Funcionarios extraterrestres que aunque no lo parezca por su posición son bastante vagos, cualidad reflejada en sus milenios sabáticos. Estos alienígenas dejaron de dedicar su tiempo libre a la mutilación del ganado, a la abducción de los tertulianos de Cuarto Milenio y a dibujar círculos sospechosos en los campos para interesarse por esta investigación. Este interés venía debido a que el litergón es la fuente de energía que estos extraterrestres usan para impulsar su nave, abducir personas, animales y transportar bloques pesados y ellos querían explotar este recurso que hasta ahora no sabían que se encontraba en la Tierra. Los alienígenas colocaron poco a poco diseños robóticos en los gobiernos, aunque estos solían tener fallos de programación por lo que no realizaban del todo bien las operaciones, especialmente con dinero. Uno de los diseños más famosos fue el del presidente del gobierno que esta vez tenía un error de programación en el lenguaje por lo que confundía el orden de las palabras y no pronunciaba bien la ese.

    Poco después comenzó la explotación del litergón en secreto, los alienígenas controlaban Esteban S.L. por completo además de a la mitad del mundo. Los únicos humanos que conocían estos hechos eran los defensores de la corriente de que la tierra es plana y hueca al mismo tiempo y guarda en su interior el litergón. Estos acordaron un duelo con los extraterrestres por el control de la Tierra: el duelo consistía en una batalla de gallos, una batalla de rap, freestyle donde los participantes tenían que improvisar cantando rap sobre un ritmo y ganaría el que mejor rapeara y rimase. El duelo fue aceptado por los alienígenas quienes enviaron a su mejor rapero y terminó con la derrota de los alienígenas puesto que los jueces eran todos terrícolas y no entendían lo que aquel extraterrestre con gorra hacia el lado, tatuajes, pendientes y un collar de oro decía ni rimaba.

    Así es como la humanidad derrotó a los extraterrestres, quienes se marcharon tristes por haber perdido, y se liberó de su control. Esta gran hazaña fue recogida en muchos libros de texto, novelas y todo tipo de medios referentes a la divulgación por lo que se hizo muy famosa y ganó muchos defensores la corriente de que la Tierra es plana y hueca a la vez y con litergón dentro. Esta corriente se difundió tanto que pasó a considerarse como la principal corriente de la forma de la Tierra y se extendió por todo el mundo.

    Ahora mismo, todas las personas saben que esto es en realidad cierto, aunque hay algunas personas que especulan por Internet barbaridades tales como que la Tierra es una esfera achatada por los polos.

     

     

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    A Carlos, un adolescente de unos diecisiete años, le dieron la oportunidad de viajar al futuro, en una máquina del tiempo que había inventado el científico Michael Franklin. Este, naturalmente, aceptó la propuesta y se dispuso a viajar, ya que quería ver cómo de bien había avanzado la tecnología, qué moda de ropa se llevaba entonces, hasta dónde había llegado el uso del plástico, qué nuevas redes sociales existían, y una larga serie de novedades que tenía en su imaginación.

    Sobre las cuatro menos cuarto del día veintidós de marzo estaba previsto el viaje, y los días anteriores, Carlos se había estado preparando para la expedición.

    Llegó la hora, era el turno de viajar al futuro; se sentó en una especie de silla eléctrica, le pusieron un casco con cables y Michael le dio a un botón rojo. Antes de ello, el científico le había dicho que para volver tenía que apretar un mando que llevaba en el bolsillo e, inmediatamente, estaría otra vez en el presente. Tras pulsar el botón rojo, Carlos parecía que había perdido la consciencia, ya que su mente estaba en el futuro.

    Estaba en la ciudad de Madrid. Esperaba ver coches voladores, casas de plástico, móviles inteligentes que solo tenías que pensar una cosa para que esta se hiciera realidad, los tejidos más extraños y novedosos hechos a base de petróleo, etc.

    Carlos se llevó una gran decepción, ya que lo que pudo ver fue una especie de coches, si todavía se podían llamar así, ya que eran carruajes tirados por caballos, los envases no eran de plástico, sino de madera, los niños ya no tenían móviles ni nada parecido, sino que se pasaban el día en la calle jugando al pilla-pilla, tirando aros de madera empujados con ramas de los árboles o, simplemente, sentados en rocas hablando de lo que habían hecho durante el día. En cuanto a sus pensamientos sobre las nuevas modas para vestir, en seguida pensó que la moda había dado un gran paso hacia atrás, ya que la gente vestía camisetas de lana (cosidas por las abuelas), pantalones de algodón y los zapatos de esparto más rudimentarios jamás pensados.

    Carlos, al ver todo esto, se llevó una gran decepción, por lo que se decidió a preguntar a la gente mayor por qué todo había cambiado tanto con respecto a hace, simplemente, unos treinta años. Cada uno tenía ideas diferentes sobre este tema, debido a que tenían su propia vida y habían sucedido diversos motivos, pero todos coincidían en una cosa: “EL FIN DEL PETRÓLEO”. Decían que desde el momento en el que el petróleo se acabó, no habían encontrado ningún otro material tan útil como este, y que todo había decaído, lo que entristeció a Carlos, y decidió cambiar el futuro.

    Carlos apretó el mando que llevaba en el bolsillo y volvió al presente. Intentó avisar a todo el mundo sobre lo que había visto en su viaje al futuro. Esta noticia se hizo viral mundialmente, salía en los telediarios, en internet, en todas las redes sociales, y un largo etcétera, pero nadie reaccionaba. Al ver la pasividad de la gente, Carlos intentó iniciar por sí mismo una revolución y hacer que las grandes multinacionales se dieran cuenta de la falta de petróleo para los próximos años, pero fue inútil, por lo que, Carlos, decepcionado, acabó por conformarse y aceptar que vamos dirigidos al fin del petróleo y todo lo que ello conlleva.

  • Crónicas del colapso

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    Por más de un siglo hemos estado explotando el petróleo y otras materias primas, lo hemos de una forma desmesurada y hemos causado daño tremendo al medio ambiente por puro egoísmo, pero todo esto va a acabar debido a que mientras derrochábamos el petróleo en actividades de nuestra vida cotidiana nunca llegábamos a pensar en qué ocurriría si finalmente se agotaba. Sólo unos pocos llegaron reflexionar sobre el fin del petróleo a tiempo de utilizar otras formas de obtener energía, como las placas solares, otros se dieron cuenta tarde porque la materia con la que fabricar las placas solares se había agotado también.

    Esto empieza en un pequeño pueblo cerca de Barcelona. Allí había un pequeño instituto de ciencias desconocido para toda la población de España y en él se realizaban experimentos con la finalidad de encontrar una nueva materia prima que llegara a sustituir el petróleo en el futuro. Sus investigadores creían que para el fin de la era del petróleo faltaría mucho tiempo pero, por si acaso, para ser precavidos instalaron unas placas solares que les sirvieran para obtener energía. Al vivir aislados de la población no se percataban de los sucesos del exterior por lo que no se daban cuenta de que el mundo ya empezaba a desmoronarse.

    En muchas partes del mundo se comenzó a notar el fin del petróleo cuando la gente se empezaba a quedar sin energía para realizar su vida cotidiana, el impacto más grande fue cuando los hospitales se quedaban sin energía y no podían realizar determinadas actividades y debido a esto la gente empezaba a inquietarse por su vida.

    Mucha gente que llego a instalar placas solares a tiempo; les fue fácil poder superar este bache y acomodarse a esta nueva vida, sin embargo, mucha gente no tuvo esta suerte. La energía eólica proporcionada no era suficiente para toda la población, la gente se empezaba a enfurecer por la falta de energía, la población protestaba que la energía eólica era utilizada por la gente privilegiada con más recursos para poder pagarla. Se realizaron protestas y huelgas para obtener energía, pero esto no cambio nada. Grupos radicales, para vengarse de esta decisión, decidieron sabotear la energía eólica para que la gente privilegiada sufrieran el calvario que la humilde estaba pasando. Al no haber más energía que la solar, la gente empezó a saquear casas que tuvieran placas solares. Muchos problemas se avecinaron desde entonces.

    A su vez los científicos continuaban en su búsqueda, creían que finalmente habían hallado una solución, pero para implantar esta nueva materia prima debía haber una disminución drástica de la población mundial, ya que si al final se implantara ocurriría lo mismo que con el petróleo y se agotaría pronto. Tenían la solución del problema en frente de sus ojos, pero ¿valía la pena acabar con un número tan elevado de gente con el fin de obtener energía y continuar con una vida tal y como la conocemos? Los jefes del proyecto se reunieron para dialogar respecto del problema ya que deberían contárselo al mundo. Llegaron a la conclusión de que si la gente había podido vivir sin petróleo durante muchos años no habría problema para volver a esa forma de vida, sin embargo, la gente no quería vivir en un mundo sin petróleo, se habían vuelto adictos a una vida con todas las comodidades que pudieran soñar.

    La mayoría de la población siguió intentando adaptarse a la nueva forma de vida en la que se encontraba excepto una pequeña facción que continúo causando revuelos debido a que no querían esa vida. Los gobiernos no sabían qué hacer con esa facción ya que los problemas que causaban hacía más difícil la evolución de la nueva vida sin petróleo, buscaban soluciones para acabar con este problema, pero al final decidieron encerrarlos para que gastaran menos recursos y haciendo que prosperara la nueva vida de la gente.

    Finalmente, tras años de esfuerzo y muchas muertes, debido a la marcha atrás de la medicina por la falta de energía, la gente consiguió volver a vivir una vida “normal” sin muchos problemas en el día a día, sin embargo, una pequeña facción secreta que no los gobiernos no consiguieron cazar intenta encontrar el instituto de ciencias para poder utilizar la materia prima descubierta científicos, que nunca se llegó a destruir, continuarán buscando sin parar hasta dar con ella y este momento provocara caos por querer tener la energía que provocará esa materia prima.

     

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    23 de mayo de 2035

    Hola de nuevo, soy Jaime y hoy escribo en mi diario por lo que acaba de ocurrir.

    El futuro sin petróleo acaba de llegar, hoy es el día de la catástrofe mundial. Año 2035, este año marcará la vida de mucha gente. Esta catástrofe es una de las más preocupantes ya que el petróleo es un elemento de primera necesidad. Todo el mundo está pensando en lo que va a ocurrir, ahora el petróleo es noticia en todos los periódicos, telediarios, radios e incluso es noticia en las revistas de esas cutres para adolescentes. El gran titular que ahora es tendencia y se ha puesto de moda es: ¡el fin del petróleo! Y la gran pregunta es si vamos a sobrevivir.

    No existirán los coches, ni los barcos de recreo ni los pesqueros… ¿qué será del alimento que nos aportaban? Habrá que decir adiós a los aviones para hacer turismo y para importar alimento de lugares lejanos. Al acabarse el petróleo se acabará el combustible que hace que estos automóviles se pongan en funcionamiento. Tampoco existirá el plástico, ni las pinturas y disolventes.

    Nosotros no nos podíamos imaginar lo que iba a ocurrir ya que hablar de el fin de algo no estaba de moda y ahora que lo estamos viviendo la verdad resulta ser una verdadera locura, todo el mundo se desespera y eso que esto no ha hecho más que empezar.

    Este artículo lo estoy escribiendo para guardarlo para leerlo cuando salgamos de esta catástrofe, si es que salimos. No soy muy optimista… todo con lo que estamos acostumbrados a convivir está fabricado con petróleo. Este diario lo enterraré en mi jardín por si puede ser útil a alguien en el futuro.

    Ah! Y querido diario, si no nos volvemos a ver, deséanos a todos suerte que me da a mí que la necesitaremos porque, tal y como vamos, temo lo peor. Esperemos que suceda algo extraordinario… una solución nunca prevista.
    Bueno ahora sí que sí. “Jaime del futuro” si lees esto es que sigues vivo, hasta siempre.

    Jaime.

     

  • Crónicas del colapso

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    El mundo está alcanzando un inminente colapso, se está produciendo el crack del petróleo. Ha sido algo súbito, los investigadores pensaban que podía tardar al menos 20 años pero con el fuerte consumo de estos últimos años, han descendido drásticamente las últimas reservas de petróleo en el mundo. Esto es el final para todos.

    Después de cinco años, las cosas habían cambiado mucho, pero para bien. Los que decían que era el final de todos, se equivocaron, tal cosa no sucedió. La gente dejó de viajar, dejó a un lado el coche. Fue un punto a favor para el medio ambiente, dejo de haber ese impacto medioambiental que producían los gases de los coches.

    Pero para las fábricas de automóviles no fue tan positivo, tuvieron que empezar a investigar otra manera para poder viajar y seguir obteniendo beneficios. Muchas están trabajando en unos coches eléctricos, con la energía solar. Los hipermercados, han cerrado sus puertas, lo que ha beneficiado a los agricultores y a los comerciantes del entorno cercano de cada ciudad. La producción de carne ha disminuido y han desaparecido los productos vegetales que llegaban de lejos.

    Los consumidores se han de conformar con lo que pueden encontrar en los comercios. Esto ha sido un punto positivo para nuestra alimentación y también nuestro bienestar.

    Ya no hay comida basura y además menos infartos, cánceres y sobrepeso. Todo esto ha dejado un vacío respecto a los alimentos extranjeros como la piña o los aguacates. Se ha producido una disminución de contaminación en el mar por los barcos y se acabó la pesca intensiva. Los ecosistemas marinos se están empezando a recuperar, buena noticia. En los pueblos, se volverán a las costumbres de la antigüedad pero con unas herramientas modernizadas y adaptadas a nuestro tiempo. Sin embargo, en algunos países como Alemania ha costado menos el proceso de adaptación ya que cuando aún había petróleo, se aprovisionaron de materias primas para la tecnología solar y eólica, con lo cual se pueden producir más rápidamente la energía.

    El crack del petróleo ha sido un punto a favor para nuestra humanidad y nuestro medio ambiente y sobre todo para nuestro planeta.

  • Crónicas del colapso

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     Nos encontramos exactamente dos años después de que fuera extraído el último gramo de petróleo encontrado en Qatar por el magnate del petróleo Al-Faysan, que se encuentra entre las cinco personas más poderosas del mundo

    Estos dos años habían sido catastróficos para la humanidad, las reservas de gasolina eran nulas y el comercio caía en picado, gran multitud de objetos necesarios para la agricultura se habían dejado de fabricar y existía una gran demanda de alimentos y, para colmo, los magnates no obtenían más dinero, por lo que se tenían que conformar con su doce yates, ocho mansiones y algún que otro Lamborghini, es decir, se declaraban en bancarrota.

    Al otro lado del Atlántico, existía un pequeño pueblo en el que apenas había pobreza y las enfermedades eran habituales. Este lugar de Venezuela se llamaba Pereja que disponía de un producto similar al petróleo, del que poseían grande campos aunque ninguno de sus habitantes fuera consciente de ello.

    Un día aparecieron por Pereja dos de turistas perdidos, uno de los cuales poesía la carrera de química, mientras que el otro había sido echado de su antiguo trabajo como obrero de la construcción por distraerse alguna que otra vez. Ambos, españoles, estaban de vacaciones por Venezuela y desafortunadamente habían ido a parar a uno de los lugares más peligrosos del País, no por la delincuencia sino por las enfermedades. Después de haber acampado en un campo con apenas dos mantas en el suelo, ya que el tiempo era cálido, Francisco, el ex obrero, observó que la vegetación era muy pobre pero sus ganas de echarse hicieron que no le prestara atención y se durmiera.
    Jason, habitante del pueblo, observo a ambos forasteros en la lejanía y no dudo en acercarse ya que no tenía nada mejor que hacer. Al llegar, observó a Francisco y Rodrigo durmiendo, y esperó a que se despertaran. Cuando lo hicieron se asustaron por la presencia del desconocido que no era tan desconocido porque sabían que provenía de aquel pueblo azotado por las enfermedades, se pusieron los tres a hablar de la vida en general. Ninguno de ellos superaba la treintena ni tenían enfermedades eran de las pocas cosas interesantes que se podían obtener de aquella conversación, hasta que Francisco mencionó su observación sobre la vegetación. Rodrigo, que llevaba su maletín de trabajo siempre encima, comenzó a analizar la sustancia que tenía bajo sus pies y tras un par de horas llegó a la conclusión de que se contenía una composición muy similar al petróleo, sustancia en la que había estado trabajando poco antes de que se terminara la última reserva. Rodrigo se llevó unas cuantas muestras y regresó sin decir nada.

    Dos días después, Rodrigo, Francisco y Jason, que quería huir de aquel poblado, cogieron el avión con dirección a España. El mismo día de llegar, Rodrigo acudió al Laboratorio General de Madrid para entregar las muestras y firmar los papeles que acreditaban que la sustancia había sido encontrada por él.

    Pasaron tres meses hasta que los expertos comprobaron que la sustancia era apta y podía reemplazar al petróleo, por lo que Rodrigo fue avisado de inmediato y numerosos científicos incluidos Rodrigo, viajaron a Pereja para confirmar el hallazgo. En apenas dos semanas la ciudad había sido arrasada para no causar enfermedades en los trabajadores y se pusieron a extraer la sustancia denominada Rodriantus, en honor a Rodrigo, de las miles y miles de hectáreas que tenía aquella provincia.

    Seis meses después, se había recuperado la normalidad en todo el mundo debido a las buenas gestiones tomadas por el gobierno que, para una vez que las hacen, hay que agradecérselo. En cuanto a Rodrigo, Francisco y Jason, tenían una vida más que acomodada debido a las cantidades de dinero que habían recibido por el descubrimiento.

    Por otro lado, los magnates ahora sí, estaban en banca rota debido a las numerosas cantidades de dinero que tenían que pagar al estado y vieron como sus grandes yates eran embargados por la policía, que también por una vez, hicieron frente a la población poderosa.

  • Crónicas del colapso

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    Año 2050, el miedo se apodera de casi todo el planeta, excepto de un grupo de personas que han sabido pensar y ver nuestra evolución desde otra perspectiva.

    ¿Qué ha podido suceder? Quizás, ¿la tercera Guerra Mundial? o peor, ¿habrá llegado el fin de los teléfonos móviles?

    Pues no, ojalá, pero no. Lo que ha sucedido es algo cuyas consecuencias son graves, algo de lo que la gente se reía hace menos de veinte años, sobre lo que se bromeaba como si fuese algo imposible… pero estábamos equivocados.

    Sólo ese pequeño grupo de personas preparadas para todo lo vieron venir, y entre esas personas se encontraba Miguel, un joven muchacho cuya inteligencia era incuestionable ya que fue él desde muy pequeño quien supo conducir a sus padres hacia lo que se avecinaba. Miguel veía el mundo tal y como era, y sabía perfectamente que el noventa por ciento de los objetos que utilizaban a diario ilustraban el problema. Durante los últimos cien años, nos habíamos acostumbrado a vivir con ése preciado objeto de deseo hasta el punto de habernos vuelto dependientes de él. Nuestros vehículos se mueven gracias a él, también la agricultura con sus fertilizantes y procesos mecánicos, la industria, la calefacción de nuestra casa, los productos que utilizamos en nuestra vida cotidiana e incluso nuestras ropas tienen sus derivados. El miedo que había poseído a millones de personas era el fin del petróleo. ¿Qué iban a hacer ahora sin sus medicinas, sin sus pendras de ropa de fibras sintéticas derivadas, sin sus pinturas y disolventes, lociones, cosméticos y todo lo que contenía petróleo? Se iban a volver locos pensaban, ¿cómo vamos a ir al trabajo o a comprar el pan?

    Miguel y sus colegas tenían verdaderos motivos para reírse de esta situación, ver como familiares, amigos y otras personas conocidas se volvían locos por la desaparición del petróleo, de verdad que para ellos era como un chiste. Este grupo de personas era envidiable para el ojo humano de aquellos tarados, todos les preguntan por qué estaban tan tranquilos si no iban a tener de nada y tampoco iban a poder hacer nada con sus vidas. Para Miguel y sus amigos el fin del petróleo no era ningún inconveniente. Miguel improvisó un discurso con el que pudo concienciar a todos de que el mundo sin petróleo no era un apocalipsis, el joven explico que algunas energías como la eólica y la solar podían cubrir parte de nuestras necesidades, no todas, pero algunas sí. El muchacho prosiguió echándoles en cara que si hubiesen escuchado lo que hace tiempo venían avisándoles ahora no estarían pasando este mal trago.

    - Si hubieseis comenzado a adaptaros a prescindir del petróleo hace tiempo ahora no estaríais con el agua al cuello.

    La gente al oír esto no supo hacer otra cosa que agachar la cabeza como quien no quiere la cosa.

    Algunos de los compañeros de Miguel explicaron que vivir sin petróleo no significa volver a la Edad Media, el drama no está en una vida sin petróleo, está en que hayáis comenzado la transición de adaptaros demasiado tarde. Tenéis que consumir productos ecológicos y cercanos que hayan sido manufacturados por nuestras empresas, no hace falta que compréis comida por Internet si tenéis aquí mismo. Tampoco deberíais depender de vuestro coche para todo, podéis ir caminando a no ser que tengáis que salir del pueblo. El joven Miguel dijo:

    - Mis padres hace unos meses compraron un coche eléctrico y la verdad es mucho más eficaz que los que gastaban gasolina. No tenéis ni excusa ni remedio.

    Habiendo dicho todo esto, las gentes continuaban agachando la cabeza, estaban avergonzados. De repente, una voz dulce se escuchó de fondo, era una niña pequeña que le decía a sus padres que tenían que comprar otro coche, un coche de esos de esos que son buenos dijo la pequeña. Al oír esto, aquel grupo de personas tan preparadas para todo vio un rayo de esperanza en la humanidad, Miguel se sentía bastante satisfecho ya que por fin el mundo levantó la cabeza y abrió los ojos a un futuro sin petróleo.

    El miedo seguía algo presente, les costaba mucho adaptarse a aquella vida, pero había esperanza. Quizás algún día el planeta volvería a ser puro.

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    En 2018, cuando pensamos en el futuro, tenemos la imagen de súper ciudades con enormes edificios, coches voladores y tecnologías muy avanzadas y esto era lo que quería ver el gran científico Víctor cuando decidió crear una máquina para viajar al futuro, concretamente al año 2215.

    Cuando Víctor llegó a este año nada era como había imaginado tantísimas veces mientras construía su maquina. Llegó a un pueblo al oeste de Nueva York. Sólo varias casas seguían todavía en pie y no vio a más de tres personas en aquellas calles. La vida tal y como él la conocía había cambiado, todo estaba desolado. No comprendía que había podido pasar y no dudó en ir a preguntar a una mujer que justamente pasaba por su lado y lo miraba con cara extrañada, ya nadie pisaba aquel pueblo que en su momento había sido un importante centro turístico.

    Víctor le explicó quién era y de donde venía, la mujer casi ni se inmutó, nada parecía sorprenderla. Le invitó a su casa, podía quedarse allí lo que durase su viaje.
    Aquella mujer, de nombre Emily, preparó la cena, todo sacado de un pequeño huerto que tenía en su jardín. Se sentaron a la luz de unas velas. Con cada cosa que sucedí, Víctor se quedaba más sorprendido y seguía sin entender nada.

    Terminaron de cenar y Emily limpió los platos con una pastilla de jabón casero. Se sentaron en un pequeño sofá. Emily decidió que era la hora de hablar del asunto. Comenzó explicándole que, como había podido ver en aquella cena, no había tecnologías avanzadas sino que más bien todo había retrocedido y bastante. Todo se debía a que las reservas de petróleo se habían agotado y como consecuencia, nada de lo que antes veíamos habitual que necesitase petróleo se podía tener ya, muchas más cosas de las que podíamos llegar a imaginar.

    Continuó explicándole por qué estaba todo desolado. Y es que, cuando quedaban pocos pozos de petróleo en funcionamiento, estalló una gran guerra entre Asia y Europa junto a Estados Unidos.

    Cuando termino de ponerle al día, Víctor no sabía qué decir, se había quedado atónito. Al ver su reacción Emily continuó diciéndole que si volvía a su época todavía estaban a tiempo de cambiar las cosas y que el final de la era de los combustibles fósiles no fuese tan dramática.

    No lo dudó. Regresó al presente con más ganas que nunca de hablar con la gente, para explicar todo lo que había vivido y aprendido y de buscar nuevas formas de conseguir energía para poder cambiar el mundo. Comenzó a dar conferencias, charlas en institutos, colegios, con niños, con padres. Quería concienciar a todo el mundo sobre la importancia de tener un consumo responsable.

     

     

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Con voz propia

El relevo