El pufo del colegio de Binéfar

Todos los necios son obstinados y todos los obstinados son necios
Baltasar Gracián

Segunda acepción de pufo según el diccionario de la Real Academia Española: «[nombre masculino, coloquial] Estafa, engaño, petardo».

Esto que vamos a abordar es un petardo de larga mecha que ha estallado ahora.

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Todos los necios son obstinados y todos los obstinados son necios
Baltasar Gracián

Segunda acepción de pufo según el diccionario de la Real Academia Española: «[nombre masculino, coloquial] Estafa, engaño, petardo».

Esto que vamos a abordar es un petardo de larga mecha que ha estallado ahora.

Me había prometido a mí mismo –y espero cumplirlo– no hablar demasiado de temas de la mayor población de la comarca, es decir, Binéfar. Tenía ya bosquejado un articulillo  sobre los  nuevos  munícipes del 2015 en La Litera, cuando un titular del Diario del Altoaragón me abofetea en pleno aperitivo: «BINÉFAR DEBE ABONAR POR UN TERRENO 441.663 € MÁS».

Patidifuso sigo leyendo y compruebo que se trata de una sentencia firme del Tribunal Supremo (nada menos) a recurso del propio Ayuntamiento, por un desacuerdo en el precio expropiatorio  de  unos  terrenos destinados al futuro nuevo Colegio de Primaria.

Sin duda el asunto tendrá –o debería tener– su propio recorrido político, serio y lacerante para algunos. Pero desde aquí, intentando remover conciencias, tal vez sólo sea necesario (que ya es mucho) plantear interrogantes que, en aras de la necesaria transparencia institucional, deberían tener respuesta:

¿Por qué no hubo acuerdo con el propietario desde un principio?

¿Tal vez hubo falta de comunicación o flexibilidad en la negociación?

¿No estaba, quizá, en ese momento clara la calificación o posible calificación urbanística de la parcela objeto de la expropiación?

¿Hubo algún error de forma en las comunicaciones o plazos que pudiera suponer un menoscabo en los derechos de la propietaria?

¿Qué criterios aduce la sentencia definitiva para justificar el precio final, tan alejado del original ofertado por el Ayuntamiento e, incluso, del de la Junta de expropiaciones?

Y una última pregunta en vulgari eloquentia:

¿Por qué la inmensa mayoría de la ciudadanía de Binéfar no tenía ni p*** idea de la existencia de este susodicho «petardo»? Hubo candidaturas que prometieron en su programa electoral hacer una auditoría económica. ¿Se hizo o no se hizo?

La cantidad a abonar y el plazo condicionan seriamente el presupuesto municipal de Binéfar para el 2017, sobre todo en inversiones, por lo que las anteriores preguntas requieren una rápida y clarificadora respuesta si no se quiere caer en complicidades.

Pufo significa también «estafa» y «engaño»; vamos a evitar a tiempo buscar más sinónimos.

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