Teniente Kaffee: «Permanecer en el economato»

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En Internet, muchos foros primitivos permitían publicar sin ningún dato identificativo. Por ejemplo, el conocido sitio de imágenes 4Chan. Eso sí, para poder asignar un enlace permanente a los comentarios, se les rotulaba como ‘anonymous’. Con el tiempo, la multitud de ‘anonymous’ que escribían en 4Chan se dieron cuenta de su poder como colectivo, y empezaron a hacer algunas trastadas, como influir en la votación popular para escoger el lugar de celebración de un concierto de la estrella adolescente Justin Bieber, al que decidieron mandar a Pyong Yang. De ahí pasaron a los ataques de denegación de servicio, empezando por la Iglesia de la Cienciología, y el resto es historia conocida. Había nacido el colectivo Anonymous, con su avatar trajeado con careta de Guy Fawkes y su archiconocido lema “Somos legión”.

El seudónimo es algo completamente distinto. Para empezar, también es una tradición literaria que se remonta a clásicos como La Celestina, y que tiene uno de sus más ilustres precedentes en el patrón laico de los periodistas españoles, Mariano José de Larra, quien firmaba sus columnas bajo el apodo de ‘El pobrecito hablador’ y también como Juan Pérez de Munguía.

Pero es que, además, es un derecho reconocido por el ordenamiento jurídico vigente en este país. Concretamente, el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual establece que las obras podrán publicarse con el nombre del autor, o bien bajo seudónimo o signo. Es decir, no sólo se admite la licitud de tal modo de proceder, sino que se le otorga el derecho al reconocimiento de la autoría de sus obras . . .

Teniente Kaffee: «Permanecer en el economato», en eldiario.es ; Madrid : Diario de Prensa Digital, 2016-10-09 (extr. La Litera información)

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