Lemaire: Esperando la tasa Tobin

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Hay ciertas reformas que se posponen eternamente sin grandes lamentos. Tal es el caso de la tasa Tobin sobre las transacciones financieras, que espera su puesta en marcha desde hace diecinueve años. El principio de la tasa Tobin es sencillo: aplicada a cada transacción, incluso a un tipo muy bajo, aumentaría significativamente el coste del repetido ir y venir que caracteriza los flujos especulativos a corto plazo. Para las inversiones a largo plazo sería casi indolora.

En Bruselas, el Parlamento apoya la idea en marzo de 2011; lo secunda la Comisión, que presenta una propuesta de directiva de tasa europea. Esta se diferencia claramente de la propuesta inicial de Tobin, pues no se aplica al cambio de divisas. Tobin pretendía una tasa del 0,5%; las tasas previstas por la Comisión son del 0,1% para acciones y obligaciones y del 0,01% para los derivados.

A fuerza de tergiversaciones, las negociaciones se eternizan. Algunos países piden exenciones; Estonia se retira. Las dificultades políticas en España y en Eslovaquia impiden a estos Estados dar su aprobación ante el próximo vencimiento, en junio de 2016. Seguramente se alcanzará un acuerdo –el fracaso a estas alturas tendría un coste político importante para Hollande y para Merkel– pero sin duda estaremos lejos del proyecto del difunto James Tobin.

F. Lemaire: « En attendant la taxe Tobin » in Le Monde diplomatique nº 746; mai 2016 (extr. y trad. La Litera información)

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