Élian Périz: atleta de bronce, mujer de acero

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Texto y fotos: Jaume Garcia Castro

 

A pesar del calor reinante, se está bien en el Parque de Los Olmos. Sentados a horcajadas en un banco hay, frente a frente, dos personas de dos mundos muy diferentes. En un lado un hombre, periodista, con barba, sobrepeso y sedentario, al otro una mujer que recientemente ha acabado sus estudios, ligeramente maquillada, en plena forma y atleta de élite. El tipo es un servidor, la mujer es la atleta binefarense Élian Périz, una de las más destacadas figuras de nuestra comarca y del deporte español. Estamos en Los Olmos a propuesta de la propia Élian. Acude a la cita con dos muletas. Sufre una lesión que ella misma nos explicará más adelante. Me sorprende la capacidad de trabajo y de superación de esta mujer. He conocido a muchas personas con fortaleza interior, pero pocas con la capacidad de disciplina de Élian. Creo que ha escogido este espacio por dos motivos: para que las fotos muestren un espacio bello de Binéfar y porque aquí ha entrenado muchas horas y se siente en lugar seguro.

Jaume Garcia: Cuando somos pequeños y nos preguntan qué queremos ser la mayoría respondemos que espías, astronautas, enfermeras o bomberos, cosas muy llamativas pero que se descartan pronto por la extrema dificultad o la disciplina necesaria para llegar a conseguirlo. ¿Qué es lo que impulsa a una adolescente de 15 años decidirse y dedicarse al mundo del atletismo, de la alta competición?

Élian Périz: No, de pequeño no dices “quiero ser deportista de élite”, dices “quiero ser enfermera, peluquera” o vete tú a saber… Me lo han preguntado muchas veces y siempre he dicho que no eres tú el que busca el deporte, sino que es el deporte el que te busca a ti.

Desde pequeña, en el colegio, siempre tuve buenas aptitudes físicas y empecé a tantear. Empecé probando con el tenis, luego  con el vóley… y mi entrenador de vóley era amigo del entrenador de atletismo y me dijo que tenía buenas cualidades físicas para dedicarme al atletismo, y finalmente con un grupo de amigos bajé aquí a Los Olmos y empecé a entrenar. Yo creo que lo que incentiva a seguir es ver que vas ganando, que vas conociendo gente, que viajas, aunque al principio sea a nivel comarcal o a nivel regional… Es una forma de vida muy sana. Conoces a gente que comparte tus mismos valores, tus mismas inquietudes, tus mismos gustos, y poco a poco te va enganchando y te va llenando. Sí que hay un momento de inflexión que es cuando terminas de estudiar en el pueblo y tienes que irte fuera a estudiar una carrera, pero es algo que, si realmente lo llevas dentro, ni te lo planteas. El atletismo, además, es un deporte que puedes practicarlo en cualquier sitio, el deporte va contigo, donde estás tú está el atletismo, en cualquier sitio puedes practicar lo que te gusta, lo que es tu pasión.

Recuerdo que en mi época universitaria sí que fue duro compaginar estudiar una carrera, sacarte un curso por año… eso requiere mucho esfuerzo, pero además tenía que entrenar diariamente y hacerlo a nivel de élite nacional, porque en ese momento ya despuntaba como atleta. Tampoco te lo ponen muy fácil, normalmente te coincide la época de exámenes con la de competiciones y tienes que aprender a compaginarlo. Yo en ningún momento me planteé dejar el atletismo porque es algo que llevo dentro y es mi pasión y no me planteaba la vida sin salir a correr un día. De hecho salir a correr era lo que me ayudaba a desconectar de mis estudios, de clase, de agobios, de trabajo, yo salía a correr y eso era lo que me hacía desconectar, sentía que era una parte viva de mí misma que me ayudaba a ser mejor en todos mis ámbitos, así que ni me lo planteé, simplemente fui practicando, fui haciendo y fui consiguiendo éxitos.

Al principio sí que pasé una época dura. Ahora solo ven que has sido Campeona de España, que has estado en Europeos, Mundiales… Pero en esa época hubo un momento, no sé si fueron siete u ocho veces consecutivas, que quedé cuarta en Campeonatos de España y, claro, llega un momento que te frustras. Yo me decía “¡siempre quedo cuarta!”, pero al día siguiente cogía las zapatillas y a entrenar de nuevo, porque es algo muy vocacional, muy pasional y disfrutas con ello. El día que deje el deporte de élite estoy segura que voy a seguir saliendo a correr y tener contacto con el deporte.

Jaume: Lo has comentado hace un momento, lo duro que ha de ser la frustración de quedarte en cuarta posición, en el diploma y no en la medalla…

Élian: Te cambia la vida. En España sufrimos mucho de “medallitis”. Por ejemplo, la semana que viene empieza en Moscú el Campeonato del Mundo, una persona que gane una medalla en el campeonato llegará aquí como endiosada, en cambio alguien que llegue cuarto, sexto, que es finalista, parece que no es nadie. Sólo el hecho de estar en una gran competición, entre los mejores del mundo, entre los mejores de Europa, es algo al alcance de muy pocas personas, realmente estás entre los 15 de Europa o los 16 del Mundo y parece como que si no consigues una medalla no consigues tu objetivo, has fracasado. Está completamente desvirtuado. Puede ser una frustración para ti, porque tu objetivo es conseguir la medalla, pero luego, cuando pasa una semana o quince días, lo valoras y piensas “he sido semifinalista, estoy entre los 15 o 16 mejores del Mundo”, eso es algo que no lo consigues todos los años. A partir de la lesión que me mantuvo un año fuera de la competición he aprendido a valorar esto mucho más, porque cuando estás arriba, en la élite, estás ganando y todo te va bien, no valoras estas cosas. En cambio, ahora que he estado un año viendo el atletismo desde la pantalla del televisor, que ha sido muy duro, me he dado cuenta de lo difícil que es el llegar y el estar y lo poco que lo valoramos, tanto los deportistas como los espectadores. Estar en un Campeonato de España, en un Campeonato de Europa, un Campeonato del Mundo, unos Juegos del Mediterráneo… el simple hecho de estar ya es mucho.

La frustración la sientes en el momento, como deportista, pero es bueno porque para eso está la ambición de ser el mejor. Hay que saber llevar la frustración y hay que saber ver, en esos momentos de frustración, el lado positivo de las cosas.

Jaume: Mientras respondías he hecho un pequeño cálculo mental. Has quedado tercera en el Campeonato de España en la modalidad de 800m., lo que significa que solo hay dos mujeres más rápidas que tú en España, pero también que hay 23 millones y pico que son más lentas.

Élian: Claro, pero ¿de qué te quejas? De que has sido tercera. Yo era la primera en quejarme, porque mi carrera en la final fue penosa, mi táctica fue muy mala, estaba con esta lesión y lo primero que pensé fue: “¡Qué mal! ¡Qué mal!”, ¿Sabes? Porque yo iba allí a ganar. Luego pasa el tiempo, lo piensas y dices: “Vamos a ver, vienes de ocho meses sin correr, has sido capaz de estar en tus marcas, has sido capaz de seguir en la élite, he superado una lesión que ha retirado a muchos deportistas sin tener que pasar por el quirófano, a base de muchísimo trabajo y muchísimas horas con médicos, con fisioterapeutas…” Solo el hecho de entrar en una final y con opciones de ganar… para mí era impensable cuando empecé a entrenar en septiembre el llegar a conseguirlo. Solo me dejaban correr 30 minutos en días alternos, no me imaginaba el hecho de estar corriendo en mis marcas ocho meses después. Por eso cuando llegué a la meta pensé: “¡Qué mal! No he ganado”, pero luego, cuando lo valoro y lo pienso… he conseguido mucho. ¡Mucho! Es un trabajo que solamente yo sé lo que me ha costado.

Jaume: A mí, lo que conseguís los deportistas de élite, me parece uno de los trabajos más duros que existe. No es solo la disciplina necesaria para entrenar un determinado número de horas a diario, sino el tener que convivir con el dolor. Cuando no son ampollas es una rotura muscular, o un problema de tendones o un hueso…

Élian: Yo este año lo he vivido mucho. Desde el 10 de abril de 2012 que me dijeron que tenía una osteopatía de pubis, todos los días me levantaba y entrenaba con dolor, y eso es algo que desgasta mucho y has de tener mucha fuerza de voluntad para continuar y motivarte, porque ¿qué motivación puedes tener si en todos los ámbitos en España, también en el deporte, hay cada vez menos dinero, menos sponsors, más crisis, lo que significa cada vez menos competiciones? Y además estás sufriendo dolores todos los días… en esos momentos es difícil motivarte y más difícil seguir. Aún así, el atletismo es un deporte que el día que no nos duele algo es cuando de verdad nos preocupamos. Si no te duele nada enseguida pensamos “Algo va mal”. Por ejemplo, cuando empecé a volver a entrenar después de la lesión y empecé a tener agujetas y dolores me dije: “Qué ganas tenía de volver a sentir esas sensaciones, de volver a estar cansada”, pero es muy duro psicológicamente. Cuando estaba con mis compañeras del C.A.R. Blume, en Madrid, les preguntaba cómo estaban y me contestaban que reventadas y yo siempre les decía “no te quejes que yo pagaría por estar cansada”.

Jaume: ¿Qué estudiaste en la universidad?

Érian: Hice Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Zaragoza y cuando fui a Madrid al Centro de Alto Rendimiento me matriculé, bueno, lo acabo de terminar, la Licenciatura en Investigación y Técnicas de Mercados, por la Universitat Oberta de Catalunya y además este año lo compatibilicé con el Máster de Coaching y Liderazgo Deportivo por el Comité Olímpico y la Universitat de Barcelona. Lo bueno es que he competido y me he seguido formando y he hecho atletismo y he seguido estudiando. Creo que es primordial porque el atletismo tiene una fecha de caducidad temprana.

Jaume: Mens sana in corpore sano…

Élian: Sí, yo lo recomiendo. Y mejor aún si es algo que no tiene nada que ver con el deporte.

Jaume: ¿Y tienes tiempo para tener pareja?

Élian: Pues sí, afortunadamente te mezclas con personas que hacen atletismo y que viven por y para el deporte.

Jaume: Lo pregunto porque tiene que ser una persona que entienda perfectamente este ritmo de vida y los sacrificios que implica.

Élian: Sí, tiene que entenderlo. Tiene que estar metido en el mundo del deporte pero no tan metido como tú mismo, es bueno que sea así. Es que ha de entender que no puedes salir ningún fin de semana, que es imposible salir, sea el día que sea, festivos, Nochevieja, el día de Navidad… Tú tienes que entrenar en verano, en Semana Santa… Al revés, cuando todo el mundo tiene vacaciones nosotros tenemos concentraciones y entrenamos aún más. Entonces, tiene que ser del gremio, tiene que entenderlo, si no, no vale (se ríe). Además, pasas todo el día con deportistas, tiene que ser de este ambiente seguro.

Jaume: O periodistas…

Élian: O periodistas deportivos, sí. O fisioterapeutas, o médicos, pero tiene que estar en este mundo y tiene que entenderlo, si no…

Jaume: Llevamos ya unos diez minutos hablando y han pasado un chico calentando y otro trotando un poco más lejos. ¿No te dan envidia?

Élian: (Con resignación) Pues sí, y más ahora. (Y levanta las dos muletas) Vengo todos los veranos fastidiada.

Jaume: Pero chica, que has venido estropeada ¿Qué te ha pasado esta vez?

Élian: Pues nada, este ha sido un año muy difícil de rehabilitación para volver a la carrera y digamos que es un efecto secundario. Es una fractura de stress en el segundo metatarso del pie. Al haber un largo período de inactividad, al volver a machacar el pie, porque te puedes imaginar que nosotros no entrenamos como esta gente que está aquí, estamos todo el día corriendo, pues el cuerpo lo sufre. Entre eso y que ya tengo una edad…

Jaume: ¿Cuántos años tienes?

Élian: 29. El cuerpo lo nota, sobre todo cuando llevas unos años compitiendo al más alto nivel. Los músculos, los huesos…

Jaume: ¿Hasta cuando crees que podrás competir?

Élian: Mientras tenga motivaciones. Las piernas son un 20%, pero la cabeza es el otro 80%. Mientras tengas ganas, estés motivado, estés ilusionado, corres. Luego, si llega un momento que te estancas psicológica o emocionalmente lo dejas. Mientras te apetezca, el cuerpo te lo permita y las lesiones te respeten, puedes seguir compitiendo. A pesar de que he pasado un año muy duro, todavía estoy motivada para ser atleta.

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Jaume: Has pasado un año terrible, una lesión complicadísima y su posterior recuperación. Cuando en el calendario casi se había llegado al Campeonato de España de Atletismo, 15 días antes, aparece una nueva lesión. De hecho, es una fractura.

Élian: Sí, bueno, no me lo tomé mal. De hecho cuando me lo dijeron no le di demasiada importancia. Después de pasar la osteopatía de pubis… Los médicos me dijeron que tenía que parar y bueno… Yo les entiendo, ellos trabajan con deportistas y yo les dije que hasta el Campeonato de España no iba a parar y que iba a correr, asumiendo todos los riesgos, por supuesto, sabía que iba a empeorar y lo que iba a pasar. Lo que también es cierto es que corrí varias carreras antes que el Campeonato de España y la fractura empeoró y el campeonato lo corrí prácticamente coja. Lo pienso y no sé ni como pude aguantar el dolor: calentando me dolía, cuando me ponía los clavos para poner el pie en la zapatilla fue un infierno y ya en competición, cuando llegas a los últimos metros que es donde más tienes que dar, ya no podía empujar con la pierna izquierda y eso se notó en los últimos apoyos. Aún con todo estoy contenta.

Jaume: Pero ¿de qué pasta estáis hechos los deportistas de élite? Porque veo a Jorge Lorenzo que se cae de la moto a 275 Km/h., le operan de la clavícula y a los tres días está compitiendo de nuevo y subiendo al pódium, tú te pones a correr una final, una carrera de altísimo nivel, con una fractura en el pie…

Élian: Yo creo que en esos momentos no te lo planteas. De verdad, a mí cuando me dijeron “Fractura de Stress” yo me dije “El de España lo voy a correr” y no te planteas que es una fractura y que te va a doler, ni te lo planteas. Yo me dije “voy a correr el de España” y no pensé en el dolor. De hecho me infiltraron tres veces para poder correr con el mínimo dolor posible. Te puede más la motivación que puedas tener y las ganas que no el hecho de pensar que vas a empeorar y que tendrás que ir con muletas un mes. De hecho fue el lunes, cuando vi que no me podía mover de la cama, que me habían puesto muletas i que la cosa había empeorado es cuando me dije: “ostras, Élian, ¿valía la pena?”. Pero hasta ese momento ni te lo planteas, es tu objetivo y lo que has preparado todo el año.

Jaume: ¿Qué es lo que te pasa por la cabeza mientras entrenas? Porque son muchísimas horas corriendo cada día.

Élian: Tienes días de todo, depende del tipo de entreno. Si tienes uno muy exigente la concentración tiene que ser máxima. Si es un entreno suave me gusta salir a correr con los auriculares, escuchando música, pero si el entreno es muy exigente tienes que estar concentrado a un 200%. La suerte que tengo es que entreno en Madrid, que cuenta con un grupo de entrenamiento muy amplio y siempre hay gente que me ayuda. Siempre tengo allí a mis liebres, que son dos o tres chicos que cuando les necesito, les llamo y nunca me dejan sola, y eso es una gran ventaja, porque entrenarse uno solo todos los días es duro.

Jaume: Es que, visto desde fuera, da la impresión de que el atletismo es un deporte muy solitario.

Élian: Sí, es muy individual. Y hay que tener cuidado, porque a veces es tan individual que te hace ser egoísta. Tienes que pensar en ti las 24 horas, en estar bien, en descansar, en tus horas de sueño, en tus comidas… A la hora de entrenar intentamos siempre formar parte de un grupo. Mi entrenadora fomenta mucho esto, quedamos todos a la misma hora para entrenar juntos, precisamente porque son muchas horas solo y la competición es individual, entonces cuanto más protegido te sientas dentro de un grupo mucho mejor. La verdad es que yo, allí en Madrid, desde el principio me he sentido muy querida, siempre he dicho que se parecía al grupo de entreno que tenía aquí en Monzón, y eso me ha hecho adaptarme mucho mejor, y más si estás en un Centro de Alto Rendimiento, estás sola, no estás con tu familia y necesitas ese apoyo tanto dentro como fuera de las pistas. He tenido mucha suerte, siempre he estado rodeada de muy buenas personas y en Madrid he encontrado mi pequeña familia de atletismo que también te cuida y es algo que se agradece porque estás 24 horas por y para el deporte y también necesitas desconectar.

Jaume: ¿Se puede vivir del atletismo en España?

Élian: Ahora mismo, no. Puedes sobrevivir, pero no puedes vivir del atletismo. La Federación ha recortado un 65% de las becas, en cambio los criterios siguen siendo igual de difíciles para conseguirlas. Ahora mismo, la mayor beca que puedas conseguir de la Federación son 700 euros al mes. ¿Quién vive con 700 euros al mes en Madrid o en cualquier otro sitio? Es muy difícil. Nosotros vivimos de las subvenciones públicas y el dinero público se ha recortado. Vivimos siempre pendientes de los presupuestos, a ver qué cantidad nos dan para saber qué cantidad te llegará a ti. Además, dependes de los resultados del año. Yo, por ejemplo, este año he notado mucho que no he tenido resultados porque estaba lesionada y que se le ha unido el efecto crisis.

Este año se puede afirmar que he entrenado por pasión y por motivación, porque es muy complicado vivir de esto, a pesar de que en Huesca, sobre todo la Diputación de Huesca, nos cuida muy bien, vivir de subvenciones públicas es muy complicado porque no sabes qué vas a cobrar ni cuándo vas a cobrar. El club, por ejemplo, es otro tema. Yo estoy en el Club de Atletismo Valencia Terra y Mar que es el mejor club femenino de toda España y el tercero de Europa, y llevamos cuatro meses sin cobrar. Y es por lo mismo, ellos viven de subvenciones públicas que no les llegan y no te pueden pagar. Es complicado vivir de esto. Y tienes que armarte de valor, de paciencia y esperar.

Jaume: Realmente es una pasión lo tuyo…

Élian: Lo mío y lo de todos los que nos dedicamos a esto. Y no te hablo solo de atletismo, yo vivo en Madrid con una chica de natación que ha quedado quinta en los Mundiales, vivo con gente que hace esgrima, vivo con luchadoras… Todas vivimos igual, de la pasión, porque si no, no nos podríamos dedicar la cantidad de horas que es necesario. Tu sales de tu jornada laboral y te vas a casa y haces lo que quieras, pero es que mi jornada laboral son 24 horas, porque yo salgo de entrenar y luego está toda la parte del entrenamiento oculto: médicos, fisioterapeutas, descanso… millones de cosas que también forman parte del entreno. Si no te apasiona el deporte no te puedes dedicar a esto, porque en el momento en que te paras a pensar si te compensa económicamente, si no te apasiona, lo dejarías. De hecho, ahora con los recortes hay mucha gente que tiene que buscarse trabajos de media jornada de lo que sea para poder seguir compitiendo. Yo puedo vivir gracias a que estoy becada, vivo en un Centro de Alto Rendimiento y no tengo gastos, pero la gente que entrena en cualquier sitio, que tiene que pagarse el alojamiento y la comida no puede vivir de esto. Se lo están cargando, se están cargando el deporte en general. Desde arriba. Desde la Federación, desde el Comité, desde el Consejo Superior de Deportes… se lo están cargando. Pero bueno, ya sabrán lo que hacen. No sé yo si mis hijos podrán hacer atletismo

Jaume: Mujer, sí, podrán hacerlo, pero vivir de ello ya es otra cosa.

Élian: También es cierto que venimos de muy buenos años, donde había mucho dinero, desde el 2000 al 2005, donde no solamente había mucho dinero, sino que estaba muy bien de organización, gestión, competiciones. Ahora tú llegas al verano y te das cuenta que tienes un objetivo, que te exigen unos mínimos para poder ir a un Campeonato del Mundo y no tienes competiciones donde hacerlos. Porque, claro, la Federación también te exige que tiene que ser una competición del calendario Internacional o del calendario Nacional. Pero es que si no haces competiciones te lo juegas todo a una carta, el Meeting de Huelva o el de Madrid. Te lo juegas todo. Si te constipas el día antes ya la has fastidiado. Ya no es solo cuestión de becas, es que está afectando a todos los sectores. Por ejemplo, los fisioterapeutas y los médicos: en Madrid hay días que estamos sin servicios médicos. En el Campeonato de España no teníamos ni servicios médicos ni fisioterapeutas. No hay presupuesto. ¿Cómo quieres tener deportistas de élite si no los estás cuidando? Los chicos de gimnasia artística, que están todos operados de los hombros, son deportistas que necesitan una rehabilitación diaria y les han dejado sin fisioterapeutas. Tienen que ir a un centro externo. ¿Esto es deporte de élite? Yo muchas veces les digo: ¿Qué me estás pidiendo si no me estás cuidando? A ver como acaba la cosa, porque cada día va a peor.

Jaume: Pues quieren organizar unos Juegos Olímpicos…

Élian: Que nos las den, ¿eh? Porque como no nos las den estamos mal. Eso sí que sería un impulso bueno para todo el deporte en general, no solo en instalaciones. En la Blume se comenta que como no nos las den, no sabemos qué va a pasar. En septiembre tendremos todos los dedos cruzados para ver si podremos seguir tres o cuatro años más. Si no…

Jaume: ¿Qué pasó en la final de los 800m. del Campeonato de España? ¿Os vigilabais tanto las favoritas que se os coló una tercera?

Élian: Yo opté por correr por detrás porque tenía mucho miedo de que me pisaran. Al correr con la fractura, si me pisaban o me empujaban hubiera tenido que parar. El 800 es una carrera que nos damos bastante, hay muchos tropiezos, empujones, y decidí correr atrás por precaución con el pie. El 800 es una prueba que, como te despistes una milésima de segundo, ya no hay margen de error, ya has hipotecado la carrera. Es cierto que yo reaccioné y arranqué tarde, cambié de ritmo a 150 metros de la meta, si lo hubiera hecho a 180 a lo mejor hubiese ganado. Eso son milésimas de segundo que si las pierdes es imposible recuperarlas, tuve un error y arranqué tarde, eso es lo que me quitó el oro y llegué al bronce. También llegué al campeonato con muchos miedos y con tanto dolor… Khadija es una chica con la que he competido todo el año y su táctica de carrera ha sido siempre ponerse detrás de mí y chuparme la sangre hasta el final y yo ya estaba cansada. Y me dije: “Mira, yo quedaré la última, pero hoy no me vas a chupar la sangre”.

¿Una mala táctica de carrera? Es por la que aposté, se la comenté a mi entrenador y decidimos que era una táctica de mucho riesgo pero que en ese momento consideramos que era la mejor. Si hubiese salido bien todo el mundo estaría diciendo “qué bien corriste”, pero salió regular tirando a mal. Sí que estoy insatisfecha porque no se vio reflejado todo lo que he estado entrenando y cómo estoy de estado de forma, creo que no tuve el premio que me merecía, pero también están las condiciones en las que llegué, cómo me defendí. Lo di todo en carrera. Me quedé con la sensación de haber dado todo lo que había podido y que no había salido como había querido.

Para mí ha sido una lección. A mí me gusta correr siempre rápido y dando la cara, no temo ante nadie ni ante nada, para mí correr detrás es una sensación muy rara. Yo sabía que me iba a encontrar muy rara. Eran muchos factores: el pie, la final del un campeonato, una final difícil… Pero no lo tomo como un fracaso, sino como una lección que hay que aprender. Aún con todo, ¡a ver quién corre una final con un pie medio roto y se lleva el bronce!

Jaume: ¿Cuál es el momento, en toda tu trayectoria, en el que cambió toda tu vida deportiva? Ese momento en el que dentro de ti se produce un click y de repente cambia todo.

Élian: Después de pasar un año bastante malo en el que no me salían los resultados y que fue como un punto de inflexión, decidí irme al Centro de Alto Rendimiento de Madrid, cuando yo siempre he sido bastante opuesta a los Centros de Alto Rendimiento. Yo siempre decía que si en casa estás bien, para qué moverte. Aposté por ir a Madrid, entré en septiembre de 2008 y en febrero de 2009 me proclamé Campeona de España de pista cubierta. Fue una sensación increíble y fue ese momento en el que se produce ese click que tú dices y que para mí fue como decir “Sí, puedo, he llegado hasta aquí y sí, puedo”. A partir de ahí fue dejar de pensar como cola de grupo y empezar a pensar como cabeza de carrera. Era pensar “soy Campeona de España y he llegado hasta aquí con mi sacrificio y mi esfuerzo y puedo llegar a más”. Entonces te sientes como que has escalado una posición y empiezas a pensar en competir en el Europeo, es un cambio de mentalidad que para mí supuso el hecho de empezar a verme a mí misma como atleta de élite internacional y ya entrenas con otra mentalidad y ese momento te hace crecer como deportista y como persona. Como persona te das cuenta que el trabajo tiene su recompensa, el trabajo, la entrega… Y sobre todo tener unos objetivos, un sueño, y luchar por ellos. 

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